ARA San Juan: el derrotero del tema en el Congreso

Obviamente el Congreso no estuvo ausente frente a la crisis desatada por la desaparición del submarino ARA San Juan con sus 44 tripulantes. Con cautela por tratarse de un tema tan serio, el tema llegó al recinto el 22 de noviembre del año pasado, una semana después de la desaparición, cuando se desarrollaba una intensa búsqueda internacional y una carrera contrarreloj por la falta de oxígeno que hacía crecer el temor de la tragedia.
Esa jornada, a instancias de la diputada del Pro, Silvia Lospennato, la Cámara baja rindió homenaje a los países que estaban ayudando en la búsqueda del submarino argentino perdido en el Atlántico sur.
Al día siguiente, el bloque de diputados nacionales de Peronismo para la Victoria exigió la inmediata interpelación del ministro de Defensa, Oscar Aguad, para que compareciera en sesión especial ante la desaparición del submarino ARA San Juan. En el mismo sentido, el bloque Justicialista pidió al ministro de Defensa detalles sobre el estado en el que se encontraba la nave y el equipamiento de seguridad con el que contaba la embarcación.
El 25 de noviembre, la diputada Nilda Garré reaccionó ante las críticas y en su condición de ex ministra de Defensa defendió la reparación del submarino y calificó a Aguad como “ministro invisible”, al considerar “una canallada” querer echarle la culpa de problemas de un submarino que habían reparado cuatro años atrás.
Consultada ese mismo día por Mirtha Legrand, Elisa Carrió fue muy cruda al hablar de “un acontecimiento irreversible”.

El 26 de noviembre, el presidente del interbloque oficialista, Mario Negri, recordaba que en 2010 el bloque radical había presentado un pedido de informes al Ministerio de Defensa que nunca fue tratado en las comisiones de la Cámara baja por decisión del kirchnerismo. Allí el radicalismo advertía sobre serias irregularidades en las contrataciones hechas por el Poder Ejecutivo para reparar las baterías del submarino.
Después de que la Armada confirmó la finalización de la búsqueda de sobrevivientes, el 1° de diciembre Carrió justificó a través de Twitter sus dichos en la mesa de Legrand. “Tal como lo confirmó la Armada, lo de las víctimas del #ARASan Juan es irreversible. Yo sólo dije la verdad y con mucha información”.
Un día después, la senadora de Cambiemos Laura Rodríguez Machado expresaba de manera inquietante que no descartaba ninguna alternativa en la desaparición del submarino; ni siquiera un posible ataque.
El 13 de diciembre, un grupo de familiares de los tripulantes era recibido en el Salón Delia Parodi por diputados del oficialismo y la oposición. El principal pedido fue la creación de una comisión investigadora que abordara el caso; asimismo los familiares rogaron que la búsqueda no cesara.
El 19 de diciembre el Gobierno ampliaba el temario para las sesiones extraordinarias, incorporando el tema del ARA San Juan.
Al día siguiente, por iniciativa del bloque de senadores kirchneristas y con la presencia de representantes de otras bancadas, un grupo de familiares era recibido por legisladores nacionales en la Cámara Alta.

El 27 de diciembre, la senadora Magdalena Odarda presentaba una cuestión de privilegio contra el ministro de Defensa y reclamaba ampliar la búsqueda de los tripulantes. En esa misma sesión del Senado se aprobaba por unanimidad la creación de una comisión investigadora de la desaparición del ARA San Juan. El 15 de enero se promulgó la ley que creaba esa comisión.
El 23 de enero de este año el diputado kirchnerista Guillermo Carmona le envió una carta al Presidente para que le solicite a su par ruso, Vladimir Putin, la extensión de la colaboración de ese país en el rastreo del submarino.
A cuatro meses de la desaparición del submarino y a 80 días de sancionada la ley que creaba la Comisión Bicameral Investigadora, los diputados del FpV-PJ Carmona y Garré, el diputado massista Alejandro Grandinetti, la senadora kirchnerista Ana María Ianni y la rionegrina Magdalena Odarda mantenían una reunión con Luis Tagliapetra, padre de uno de los tripulantes de la nave y querellante en la causa. Ante ellos se comprometieron a iniciar tareas de investigación consistentes en la recolección y sistematización de información sobre la desaparición y búsqueda del submarino.
El martes 20 de marzo constituían en el Congreso la bicameral que comenzó a indagar lo sucedido con el submarino. Eligieron como presidente al senador fueguino José Ojeda. Una semana después recibió a familiares de los tripulantes y citaron al ministro de Defensa.
Ante la noticia de que ya no quedaban naves extranjeras colaborando en la búsqueda, la senadora Magdalena Odarda reclamaba medidas urgentes para suplantarlas.
El 14 de abril, la diputada del Frente Renovador Marcela Passo presentaba un proyecto de asistencia económica y médica para los parientes de los submarinistas.
El 16 de abril Aguad se presentaba ante la comisión bicameral. “Desde el primer momento nos impusimos decir la verdad”, señaló el funcionario. Allí explicó la demora en la contratación de la empresa para continuar la búsqueda, y durante una tensa presentación la madre de un submarinista lo increpó diciendo: “¡Usted no es apto para cumplir la función!”. El 15 de mayo el ex jefe de la Armada, Marcelo Srur, se presentaba en el Congreso.

El 3 de julio se presentaba ante la bicameral el marino que se salvó de la tragedia del ARA San Juan. El cabo principal Humberto Vilte contó que -luego de haber realizado el viaje entre Mar del Plata y Ushuaia- descendió del submarino en la capital fueguina debido a que tenía autorización para trasladarse hasta la provincia de Jujuy a raíz de que su madre se encontraba internada.
Garré presentaba el 17 de octubre un proyecto de ley para declarar “héroes nacionales navales” a los 44 tripulantes del ARA San Juan. Cinco días después, Marta Vallejos, hermana de uno de los submarinistas desaparecidos, dejaba constancia ante la bicameral del rechazo a ese proyecto de ley. “Es una falta de respeto hacia los familiares pretender declarar tumba marítima si todavía no hay certezas del lugar exacto”, criticó Vallejos, para sentenciar luego: “No queremos ningún homenaje hasta no encontrarlos”.

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