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Reformas en el Régimen de Facturación y Registración

PATRICIA VALERI

Por Patricia Valeri *

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), mediante las resoluciones generales (RG) 4290, 4291 y 4292, oficializadas el pasado día 3, difundió cambios en el Régimen de Facturación y Registración del corriente mes. Una vez más, el Fisco nacional modifica el Régimen de Facturación y Registración, cambios que se vienen padeciendo en forma ininterrumpida desde el año 1992. Esta vez, eliminando casi totalmente lo que se creó en aquel entonces, es decir, la factura en papel, impresa por imprenta, sustituyéndola por la factura electrónica o comprobantes emitidos por medio de controladores fiscales.
Ambas modalidades coexistían ya pero los controladores fiscales se debían utilizar por quienes, siendo responsables inscriptos, realizaban ciertas actividades taxativamente enumeradas y en forma masiva con consumidores finales mientras que la factura electrónica lo era por el resto de los responsables inscriptos, salvo los que facturaran fuera de su domicilio (ventas a domicilio, por ejemplo) quienes aún podían continuar utilizando factura manual. Resulta absurdo que la última RG 3561 publicada en el Boletín Oficial el 17/12/13 jamás estuvo totalmente operativa y, cinco años después, se la modifica porque parece que no servía.
Esta reforma implica que ambas modalidades se pueden utilizar en todos los casos, por operaciones masivas o no con consumidor final, en forma alternativa una u otra o ambas en forma indistinta y simultánea.

Quienes por problemas de conectividad de Internet no pueden utilizar factura electrónica deberán emitir comprobantes, indefectiblemente mediante controlador fiscal, lo que incluye a los monotributistas, de todas las categorías, salvo monotributistas sociales y trabajadores independientes promovidos, quienes son los únicos que pueden continuar emitiendo factura impresa por imprenta. Para los monotributistas se establece un cronograma de vigencia de la obligatoriedad y, para el 1 de abril de 2019, ya deben incluir la totalidad de los comprobantes emitidos a consumidores finales.
Cabe destacar también que comienza la vigencia obligatoria de los “Controladores Fiscales de Nueva Tecnología” para quienes opten por utilizar este equipamiento en lugar de la facturación electrónica.
Estas tres normas dictadas por la AFIP forman un entramado sumamente complejo para su comprensión y, pese a lo que se informó con anterioridad, no sustituye “toda” la legislación anterior referida a facturación sino que deroga unas pocas resoluciones generales y realiza muchas modificaciones al resto.
Contrario a lo que permanentemente dicen los funcionarios del Organismo Fiscal, incluso hace pocos días lo reiteró Leandro Cuccioli, actual administrador Federal, difícilmente los contribuyentes puedan prescindir del contador. Lo lamentable de esas declaraciones es que los contribuyentes creen que nuestro trabajo es fácil y que no vale nada pero así son los problemas que se generan para ellos cuando pretenden no utilizar nuestro servicio profesional por cuanto el propio Estado les dice que somos innecesarios.

Otra de las cuestiones a destacar es que no se consideran las erogaciones de la implementación de estos sistemas para las microempresas. Me refiero a esos negocitos de barrio o de pueblo que, realmente, apenas llegan a un mínimo de subsistencia, muchas veces para completar una magra jubilación o el caso de personas desocupadas -ya sin esperanza de conseguir trabajo por razones de edad y/o de educación- los obligan a manejarse en la más absoluta marginalidad cuando, supuestamente, lo que se pretende es eliminar la “economía informal”.
Para emitir factura electrónica se requiere una computadora aun cuando se pueda hacer mediante una aplicación en el celular, el “Facturador Móvil”, pero que no es tan fácil de usar como se pretende hacer creer e impensable de emitir facturas electrónicas en un kiosco, una verdulería, un almacén, teniendo presente que se requiere que en la factura conste la cantidad, descripción de productos, precio unitario y precio total. Solamente los monotributista, pueden no emitir factura cuando la operación no supere $10, importe que no existe en ninguna actividad.
El propio Fisco nacional manifiesta que la adquisición de un controlador fiscal implica una erogación de $15.000, precio que tampoco es real por cuanto tales equipos subieron con el incremento del dólar y, en la actualidad, los más elementales están en US$ 800, es decir, unos $24.000.

Otros aspectos
Existen otras cuestiones que hay que destacar tales como que no se elimina el “Régimen de Información de Compras y Ventas” que se había indicado que se iba a sustituir por el Libro IVA Digital y que los “Controladores Fiscales de Nueva Tecnología” requieren el envío semanal de reportes de totales de ventas y de cintas testigos digitales y que no cumplir con estas obligaciones -como muchas otras fijadas en las resoluciones generales indicadas- puede implicar importantes sanciones en cuanto a que se les autorice solamente facturas “M” ó “A con CBU informada”, sin perjuicio del siempre latente riesgo de clausura vía el Art. 40 de la Ley de Procedimiento Tributario.

* Contadora Pública. Docente.

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