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La recesión será dura pero la extensión dependerá de factores internos y externos

Por Gustavo Scarpetta (*)

La recesión en Argentina será dura. El trato con el Fondo Monetario Internacional (FMI) implica disminuir el déficit fiscal y mejorar la balanza de pagos.
Para eso, el dólar alto impactará en menores importaciones, que implican menos dólares al exterior. El ajuste fiscal son más impuestos y menos gastos. Por el lado de los ingresos, la gran medida es la instalación de derechos de exportación, comúnmente llamados “retenciones” -con las cuales el Gobierno espera recaudar 280.000 millones de pesos en 2019 y abarcan algo cercano a 1,1% del Producto Bruto Interno (PBI). Lo demás será ajuste para acercarse al déficit cero convenido con el FMI.
El déficit cero en esta situación es muy difícil. El recorte de gastos más aumento de impuestos (vía derechos de exportación) genera más recesión. Los cálculos optimistas del Gobierno marcan una caída para el presente año de -1%. Algunos economistas más moderados hablan de entre -1% y -2%, pero algunos más pesimistas, marcan -2,5%.

Si observamos los datos, el Morgan Stanley pronosticó -2,3% y 41,4% de inflación; el Citigroup estima una baja del-1% pero inflación de 48,5% y la Agencia Fitch pronosticó -1,2% e inflación de 40,6%. Esas caídas, ya sea la menor o la mayor, implican caída de ingresos.
El círculo vicioso en el que Argentina se introduce significa que, con menos dinero circulando, hay menos actividad. Esa menor actividad se muestra en la caída del empleo, de las ventas y -por lo tanto- menor recaudación tributaria. Esa menor recaudación en impuestos lleva a mayor diferencia entre ingresos y gastos. Por lo tanto ello puede significar un alejamiento al llamado déficit nulo o cero.

La experiencia internacional
Tanto España y Grecia vivieron un gran ajuste por pedido de la Comunidad Europea y la banca financiera. España ajustó inicialmente de manera fuerte. Cerró el último año con un déficit de 3,1% del PBI, el más alto de toda la Unión Europea, y a pesar de que está descendiendo, un alto desempleo y altísimo desempleo juvenil.
A otros países europeos no les ha ido mejor: Portugal (3%), Rumania (2,9%), Francia (2,6%) e Italia (2,3%). Hasta los ordenados y ejemplares finlandeses tienen un déficit de 0,6%.
También hay que citar a Alemania que tiene un superávit récord de 45.000 millones de dólares (1,1%). En el grupo de los países que gastan menos de lo que recaudan también están: Holanda, Dinamarca, Suecia, Chipre, Lituania y actualmente Grecia se ha sumado a este equipo.

La experiencia de 2009
En la crisis de 2009, como consecuencia de la caída del banco Lehman, de la que se están cumpliendo diez años, tanto Estados Unidos como la Unión Europea se vieron sacudidos.
A pesar de una crisis similar, que impactó fuertemente en el empleo, tomaron caminos diferentes para solucionarlos. La Unión Europea eligió ajustar los gastos, sobre todo de los países que llamaron “Pigs”: Portugal, Italia, Grecia y España. Tenían fuertes déficits y, por lo tanto, la orden fue ajustar los gastos. Luego de esos grandes ajustes, en 2017 ya están todos en crecimiento, pero en algunos casos -como Grecia- la economía cayó cinco años seguidos, desde 2008 hasta el 2013. En cambio, Estados Unidos eligió una estrategia más basada en salir de la crisis por el lado del crecimiento, de fomentar las exportaciones y el consumo. En comparación, en los 10 años desde las crisis, Alemania creció más que EEUU en sólo dos años, y luego los norteamericanos aventajaron a los alemanes en el resto del período.

El futuro
El contexto puede ayudar si:
1) Brasil crece. En abril se mostraba que para 2019 los vecinos podrían llegar a crecer 2,5% y ahora con la crisis política hasta se estima un negativísimo cero por ciento.
2) Contexto mundial. La guerra comercial China vs. Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, puede seguir afectando negativamente los precios de nuestras exportaciones y generar una caída de la demanda asiática. Trump viene a Argentina a fin de año, a prender velas.
3) Inestabilidad financiera.La crisis turca pone la mirada en los emergentes. Allí es lo mismo Brasil, Tailandia o Argentina. Un 2019 más estable nos puede ayudar.
4) Lluvias. La sequía nos afectó mucho. Somos un país agroexportador, y dependemos de esa producción y esos dólares. Nuestra parte, ya en este contexto, es generar un plan de exportación fuerte y agresivo, para que las empresas no sufran tanta caída en sus ventas, y el empleo tenga menor impacto. El turismo es otra de las variables que en crisis similares ayudó, tanto por la llegada de los extranjeros como por más movimiento local.
5) El dólar. Podría terminar más arriba para final del año, pero es necesario estabilizarlo.

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