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La guerra comercial en el mundo y la situación de Argentina

Gustavo Scarpetta – Contador Público. Docente UNC y UCC

  Por Gustavo Scarpetta

En la contienda comercial con otros países, el presidente de Estados Unidos (EEUU) Donald Trump lanzó la primera bomba. Aumentó los aranceles al acero y al aluminio y comenzó una ola de críticas sobre la política proteccionista. Además, esas criticas pueden terminar convirtiéndose en medidas concretas contra las exportaciones norteamericanas.
EEUU dejó fuera de las medidas a México y Canadá, sus socios comerciales en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) -en inglés, North American Free Trade Agreement (Nafta)- pero la Unión Europea (EU) pide quedar también exceptuada. Europa es el segundo exportador de aluminio y acero a EEUU por 6.000 millones de dólares al año.
La UE ya ha realizado un listado de mercaderías (desde motos hasta jeans) cuyos impuestos a la importación subirían e impactarían en la economía de EEUU. El monto que éste dejaría de exportar seria de 3.500 millones de dólares.
‘Esas medidas entrañan el riesgo de provocar una guerra comercial”, dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, afirmó que es una medida decepcionante.
El aumento a 25% y 10% de los aranceles de hierro y acero, respectivamente, significa un impacto para esos sectores, aunque no son grandes rubros en el comercio mundial, como sería el petróleo. Lo complicado es si algún país o bloque le responde a Trump con medidas similares.

Un ejemplo sería la UE, que amenaza con implementar medidas contra las motos Harley-Davidson y los pantalones Levis, que -saben- tendrán alguna relación con economías y estados específicos dentro de EEUU.
Por ahora, China afirmó que estará segura fuera de esta guerra. Quiere ser el paladín del libre comercio, papel que abandona EEUU de la mano de las decisiones de Donald Trump.
El presidente chino considera que un comercio mundial que se achica golpearía más a su país que a cualquier otro en todo el globo. Y es probable que tenga razón, toda vez, que desde el nacimiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en 1995 cuando se plantea el nuevo sistema global de comercio, China pasó de ser el 10° exportador mundial a ser el primero.
China quiere que el mundo mantenga las normas comerciales tal cual las dejó la OMC en su nacimiento. Las prácticas desleales como dumping y subsidio, de las que los asiáticos son acusados siempre, están escritas y determinadas por las potencias y avaladas por los países más pequeños.
Argentina y América latina son actores muy secundarios en este planteo global, porque su peso económico es muy pequeño. Pero sí impacta negativamente en la economía nacional y en la regional. Si algún país devuelve a EEUU con aranceles altos, el comercio internacional puede desacelerarse y esto implicaría que los países se cierren cada día más.

Si todos se cierran, aunque sea un poco, Argentina lo sentirá negativamente ya que el déficit comercial en 2017 fue récord, aunque podría ser aún más alto en el presente año.
Las exportaciones crecen muy lentamente y las importaciones; ello significa que Argentina necesitará más divisas para pagar. Y si el crecimiento global cae por un comercio internacional que se ralentiza, nuestro país sufrirá ante esta noticia.
Otro agravante, la sequía. Argentina exporta soja, trigo y maíz, cereales y oleaginosas, como hace 80 años. Y, con poca lluvia, la producción será baja, perdiéndose dólares para financiar importaciones, además de que caerá la actividad económica.
El crecimiento que se esperaba -de tres por ciento o más- podría ser de 1,5 a dos por ciento. Es menos velocidad y eso golpea todos los bolsillos, en una época en la que la inflación no bajará de 18%.
Cabe preguntarse ¿por qué un país es más rico que otro? La respuesta es que el más rico exporta cosas o servicios que valen más. Argentina exporta poco y mercaderías que valen relativamente poco. Además dependemos de la lluvia, como los pueblos originarios hace tres siglos. Hay que rogar por prontas lluvias para que Argentina crezca más.
A su vez, el dólar es la otra “pata”. El Gobierno no quiere devaluar para no sumar combustible a la inflación. Pero, en el monto actual, es el dólar barato lo que lleva a récord de importaciones, viajes al exterior y bajas exportaciones. Esta situación se repite en varias ocasiones de nuestra historia económica.

(*)  Contador Público. Especialista en Comercio Exterior. 

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