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La inevitable restitución del impuesto a las Ganancias sobre los sueldos en Argentina

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Según el especialista Marcos Sequeira, la derogación de este tributo -que calificó de “decisivo” para la recaudación del Estado nacional- durante el gobierno anterior generó controversias, por lo que es difícil que se la mantenga

Frente al rechazo en el Senado de la Nación del Impuesto a las Ganancias sobre los sueldos de empleados en relación de dependencia, Factor conversó con el tributarista Marcos Sequeira –quien fue asesor ad-honorem del Ministerio del Interior de la Nación durante la gestión de Mauricio Macri- sobre la situación fiscal en el país y la posible restitución del tributo conocido como «rentas de cuarta categoría».

– ¿Puede darnos un contexto sobre la derogación de este impuesto durante el gobierno de Alberto Fernández?

 – Durante el gobierno de Alberto Fernández se derogó el impuesto a las Ganancias sobre los sueldos en relación de dependencia, una medida que se tomó en un contexto electoral. Esta derogación fue reemplazada por un impuesto cedular sobre los sueldos superiores a los 15 salarios mínimos vitales y móviles, con alícuotas que varían de 27% a 35%. Sin embargo, esta medida ha generado diversas controversias y parece inevitable que el impuesto original se restituya.

 – ¿Por qué es tan importante este impuesto para la recaudación fiscal del país?

 – El impuesto a las Ganancias sobre los sueldos es decisivo para la recaudación fiscal en Argentina. Históricamente, ha sido una fuente significativa de ingresos, desde su introducción en la Ley de Impuesto a las Ganancias, en 1932. Además, este impuesto tiene un papel vital en la coparticipación federal, ya que la mitad de lo recaudado se distribuye entre las provincias. La eliminación del impuesto ha creado un vacío fiscal que otros tipos de cargas tributarias no han podido cubrir de manera efectiva.

 – Al observar otros países, ¿cómo se compara la gravabilidad de los ingresos derivados del trabajo personal en relación de dependencia?

– Muchos países con sistemas tributarios avanzados gravan los ingresos por sueldos. Por ejemplo, en Estados Unidos, las tasas varían de 10% a 37%; en España, de 19% a 47% y en Alemania de cero por ciento a 45%. Estos países tienen sistemas progresivos, en los que quienes más ganan pagan una mayor proporción de sus ingresos en impuestos, lo cual ayuda a la equidad fiscal.

 – Hablemos de los mínimos no imponibles y las tablas de alícuotas en otros países. ¿Puede darnos algunos ejemplos?

– En Estados Unidos, el mínimo no imponible para un soltero es de aproximadamente US$12.400 anuales. En España, para un soltero sin hijos, es de alrededor de 5.550 euros anuales, y en Alemania, los primeros 10.908 euros de ingresos anuales están exentos de impuestos. Estas estructuras aseguran que los impuestos no afecten desproporcionadamente a quienes tienen menores ingresos.

 – ¿Qué impacto tendría la restitución del impuesto en la economía doméstica y en el poder adquisitivo de los trabajadores? 

La restitución del impuesto reduciría el ingreso neto de los trabajadores cuyos sueldos superen el umbral mínimo imponible. Esto podría disminuir su capacidad de consumo, afectando sectores dependientes del consumo interno. Sin embargo, al ser un impuesto progresivo, también podría ayudar a reducir la desigualdad económica al redistribuir la riqueza de manera más equitativa. Además, una menor demanda podría ayudar a controlar la inflación en un contexto donde el aumento del consumo presiona los precios al alza.

– Si no se restituye este impuesto, ¿cuáles serían las alternativas para cubrir el déficit fiscal?

– El Gobierno tendría varias opciones. Podría aumentar otros impuestos, como el IVA, aunque esto sería regresivo. Otra alternativa sería implementar o aumentar impuestos a la riqueza y al patrimonio. También se podría optar por reducir el gasto público, emitiendo deuda o ampliando la base imponible mediante una mejor administración tributaria para reducir la evasión fiscal. Cada opción tiene sus propias ventajas y desventajas que deben considerarse cuidadosamente.

– ¿Qué opinan los expertos en economía sobre la efectividad de este tipo de impuestos en comparación con otras formas de recaudación?

– Muchos expertos consideran que los impuestos sobre la renta, incluidos los sueldos, son más justos y equitativos que los impuestos indirectos como el IVA, ya que son progresivos y se basan en la capacidad de pago. No obstante, también señalan que estos impuestos pueden desincentivar el trabajo y el ahorro, si las tasas son demasiado altas. Es muy importante encontrar un equilibrio que permita una recaudación suficiente sin afectar negativamente la inversión y el crecimiento económico. Los impuestos indirectos son más fáciles de recaudar pero pueden ser regresivos y afectar más a los hogares de menores ingresos.

 – ¿Puede resumir por qué la restitución del impuesto a las Ganancias sobre los sueldos es prácticamente inevitable?

La restitución del impuesto parece inevitable debido a su importancia en la recaudación fiscal y su impacto en las finanzas provinciales. Además, el análisis comparado muestra que gravar los ingresos por sueldos es una práctica común en muchos países desarrollados. Este impuesto no sólo es una medida lógica desde el punto de vista fiscal sino que también se alinea con las prácticas internacionales en materia tributaria. Restituirlo ayudaría a asegurar una recaudación equitativa y suficiente para sostener las funciones del Estado.

– ¿Por qué está tan seguro de que este impuesto se restituirá?

– En el último año, la recaudación del Impuesto a las Ganancias alcanzó $5,92 billones, representando un incremento significativo respecto a años anteriores, con una tendencia de aumento desde 2020 debido a ajustes en la estructura impositiva y la inflación. La cuarta categoría, que incluye a trabajadores en relación de dependencia y jubilados, aportó aproximadamente 25% del total de la recaudación, equivalente a cerca de $1,48 billón en 2023, según proyecciones.

Desde 2015, la recaudación de esta categoría ha mostrado un crecimiento constante, impulsado por modificaciones en las escalas salariales y ajustes en las deducciones personales. En 2015, se alcanzó un récord en la carga tributaria debido a la falta de ajuste en los tramos de escala frente a la inflación, lo que resultó en más trabajadores en tramos impositivos más altos.

Cerca de 50% de lo recaudado se distribuye a las jurisdicciones subnacionales, variando según la provincia. Este porcentaje representa un componente esencial de los ingresos provinciales, especialmente en aquellas con menores recursos propios. Las provincias con menor desarrollo económico dependen más de estos fondos coparticipados. En CABA y provincias como Buenos Aires, aunque la coparticipación sigue siendo importante, representa un menor porcentaje de sus ingresos totales debido a su mayor capacidad para generar ingresos propios.

Estos datos destacan la importancia del impuesto a las Ganancias, especialmente la cuarta categoría, como una fuente significativa de ingresos para el Gobierno nacional y las administraciones provinciales. Influye considerablemente en la capacidad fiscal y presupuestaria de las distintas jurisdicciones en Argentina, haciendo que su restitución sea prácticamente inevitable para mantener la estabilidad financiera y la capacidad de gestión de las provincias.

– ¿Sería constitucionalmente posible que la Cámara de Diputados sancione la ley del impuesto a las ganancias sobre la cuarta categoría luego de haber sido rechazada por el Senado?

No, constitucionalmente no sería posible. Según la Constitución Nacional de Argentina, específicamente el artículo 78, el proceso legislativo requiere que ambas cámaras del Congreso Nacional -la Cámara de Diputados y el Senado- procedan en forma conjunta para la sanción de las leyes. Este artículo establece que ambas cámaras deben sancionar el mismo proyecto de ley para que este pueda convertirse en ley. Además, el artículo 82 establece que las leyes pueden originarse indistintamente en cualquiera de las dos cámaras, pero deben ser aprobadas por ambas.

Por lo tanto, si un proyecto de ley es rechazado por el Senado después de haber sido aprobado por la Cámara de Diputados, no se cumpliría con el requisito constitucional de que ambas cámaras sancionen el mismo proyecto. En consecuencia, el proyecto no puede ser promulgado como ley. Esto significa que, para que el impuesto a las Ganancias sobre la cuarta categoría sea aprobado como ley, debería ser reintroducido como un nuevo proyecto y seguir el proceso legislativo desde el principio, buscando la aprobación de ambas cámaras del Congreso Nacional.

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