Economía, Opinión

Presupuesto en pandemia: “no son tiempos de conservadurismo”

Según el economista José María Rinaldi, la “ley de leyes” para 2021 es de corte netamente desarrollista y hasta “keynesiano”. Política fiscal expansiva, con un rol significativo del Estado en lo referente a la asignación de recursos, distribución de riqueza, estabilidad en los balances básicos económicos, incentivo a la producción y las exportaciones, sus principales ejes

El pasado día 15 el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) envió el proyecto de ley de presupuesto 2021 al Congreso. La iniciativa se discutirá y aprobará primero en la Cámara de Diputados y, posteriormente, en el Senado. Factor dialogó sobre ese tema con José María Rinaldi, economista y licenciado en Administración de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC, quien señaló: “Desde la visión de los profesionales del derecho es la ‘ley de leyes’ que contiene la estimación de los gastos y los recursos del sector público nacional, hecho del cual carecemos en el transcurso del presente año 2020. Siendo presidente electo, Alberto Fernández manifestó: ‘Tenemos que resolver el tema del Presupuesto, revisarlo todo, porque el que hicieron es una falacia, habla de otro país’, para que luego en el discurso presidencial en la Asamblea Legislativa del 10 de diciembre de 2019 confirmara que no le dará tratamiento parlamentario al proyecto del Gobierno saliente y se reconducirá el del año anterior. De esta manera, el Gobierno instrumentó en el mes de julio un ‘presupuesto puente’ hasta llegar a 2021, condicionado a la culminación de la negociación de la deuda y la ampliación discrecional para redireccionar partidas orientadas a la prevención y tratamiento de los aspectos sanitarios de la actual pandemia”.

Según el especialista, para los estudiosos de la economía del sector público esto no es un tema menor, ya que no se trata de una mera proyección de las fuentes de financiamiento y de los destinos de sus gastos que se prevé que tendrá el Estado Nacional sino también de una indispensable herramienta de política económica, instrumento de programación, mecanismo de control jurídico administrativo y optimizador de la gestión, en el que se vuelcan las proyecciones de las principales variables de la economía doméstica, dado que tanto los recursos como los gastos se calculan en función de la actividad interna y otras variables macro. Obviamente, las proyecciones impactan en las expectativas del resto de los agentes económicos y dejan marcado a fuego los principales lineamientos del Gobierno nacional con vistas al año siguiente, para reconocer beneficiarios y perjudicados por la política económica.

¿Qué particularidad tiene el proyecto?

La particularidad del actual proyecto para 2021 radica en que su principal hoja de ruta lo constituye la recuperación económica para «levantarnos y volver andar», en dichos del ministro de Economía, Martín Guzmán. En esa perspectiva se propone una política fiscal expansiva, con un rol significativo del Estado en lo referente a la asignación de recursos, distribución de riqueza y estabilidad en los balances básicos económicos. Por el lado de la demanda agregada se propone estimular el mercado interno, potenciar la producción e incentivar las exportaciones. Todo ello en pos de construir un modelo de desarrollo sustentable, inclusivo, dinámico estable, federal y soberano.

El Presupuesto 2021 expresa la voluntad de que sus proyecciones macroeconómicas sean realistas y basadas en supuestos prudentes de la evolución económica. Un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 5,5%, traccionado principalmente por el consumo privado y en menor medida por el consumo público; un crecimiento de la inversión de 18,1% y las exportaciones de 10,2%; un crecimiento de los precios de 29%; un tipo de cambio para el dólar de $102,4 y un superávit comercial de US$15.087 millones. En realidad, lo que están planteando las proyecciones es el inicio de la recuperación, su principal objetivo. Por su parte, el déficit primario (sin intereses de la deuda) previsto es de 4,5% del PBI, marcado por un fortalecimiento de la obra pública y un incremento de los ingresos públicos, basados en una reforma tributaria progresiva que mejore la distribución del ingreso, contemplada en el presupuesto y que se trataría por separado a fines de mes o principios del que viene. Además, se considera que el nivel de dicho déficit es accesible en términos de financiamiento.

Un presupuesto keynesiano

“El Presupuesto 2021 es de corte netamente desarrollista y, hasta se podría decir, ‘keynesiano’. Ello se puede observar en lo manifestado respecto a la reactivación productiva, inversión real en infraestructura productiva y social, innovación y desarrollo, generación de empleo y el fortalecimiento de la salud y educación”, agregó Rinaldi. Como hecho novedoso e inédito en la historia presupuestaria argentina, el Presupuesto incorpora la perspectiva de género y diversidad, que cierre las brechas de desigualdad por vías de políticas inclusivas y diversas.

“A la crisis sanitaria y económica que vive el mundo hay que agregar que esta crisis está demoliendo el discurso y relato del pensamiento neoliberal. Ello ha llevado a muchos defensores de esos principios libertarios a renunciar a sus convicciones. Miguel Broda dijo: ‘Hay que poner el énfasis en que hoy hay que dejar de lado las ideologías. Hoy es un tiempo en el que se necesita del Estado…’. El Financial Times pidió ‘un papel más activo del Estado en la economía’. El FMI alienta el gasto público para sostener la recuperación económica en la pandemia y Claudio Loser consideró a las políticas keynesianas como ‘la solución de hoy’. En ese sentido se ha expresado la Premio Nobel de Economía 2019, la francesa Esther Duflo, diciendo: ‘No son tiempos de conservadurismos … estamos viviendo un momento típicamente Keynesiano”, refirió el profesional.