Comercio exterior, Couyntura, Economía

“Argentina necesita una estrategia de comercio exterior más agresiva”

Así lo señaló el especialista Gustavo Scarpetta quien apuntó, además, que las ventas al exterior tienen muchos inconvenientes amplificados por la coyuntura, y que su crecimiento será impulsado por factores externos 

El Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina, Santiago Cafiero, dijo que Argentina debe llegar a 100 mil millones de dólares de exportaciones. Algo similar había dicho Miguel Pesce, como máxima autoridad del Banco Central de la República Argentina (BCRA); él es el encargado de cuidar los dólares de las reservas. «Factor» suplemento de Comercio y Justicia dialogó con Gustavo Scarpetta, contador público, magister, docente de la UNC y UCC quien señaló: “Al país le faltan dólares y le sobran pesos. La balanza comercial de bienes da superávit, pero cuando consideramos la de servicios también, vemos que los números no son tan sólidos. Además, hay una cuestión temporal: la mayoría de los pagos de las importaciones fue realizada antes de la importación -arribo de la mercadería- mientras que en exportación habitualmente se cobra después del embarque”. 

¿Cuáles cree que son los problemas de la exportación en Argentina?

Los diferentes tipos de cambio hacen que el exportador cobre un dólar cercano a 100 pesos cuando el dólar blue supera 200 pesos. Los impuestos sobre las exportaciones también hacen que esa diferencia sea mayor. En servicios, al menos, se comienza 2022 sin impuestos a la exportación, aunque siguen impactando los diferentes tipos de cambio, lo que podría estimular el dejar los dólares fuera del país.

¿Cómo se puede analizar esta problemática?

Podríamos analizar la problemática desde dos visiones: la optimista y la pesimista.

La optimista podría mostrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), corregir el tipo de cambio, tasa de interés positiva, baja de inflación y que todo eso genere una corrección de la brecha cambiaria. Esto llevaría a un tipo de cambio más competitivo y a un mayor incentivo a exportar. 

Además, que desde el frente externo las noticias sean buenas en cuanto a precios de las materias primas y que China y Brasil crezcan y se fortalezcan, aumentando sus importaciones, lo que generarían mayores ventas para Argentina.

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Algo que podría hacer nuestro país es desarrollar acciones intrínsecas para mejorar la competitividad, como avanzar con acuerdos comerciales en el marco del Mercosur -o no- , dentro de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) con los demás países de América Latina y profundizar la facilitación del comercio para potenciar la exportación de las pequeñas y medianas empresas.

El otro gran déficit de Argentina es el valor de la tonelada exportada y eso no podrá cambiar sin más valor agregado en origen. En los últimos diez años ha habido una baja en el valor de 700 dólares por tonelada a los actuales 470 dólares.

El valor de cada tonelada exportada por Nueva Zelanda es de US$912 mientras que en Argentina esa cifra es de US$470. El valor en Nueva Zelanda se mantiene, en nuestro país fue en baja.

Nueva Zelanda exporta por US$37.000 millones contra US$54.800 de Argentina. La diferencia está en que aquel país tiene menos de cinco millones de habitantes (4.979.300, según el Banco Mundial) y nosotros, 45 millones.

Al dividir las exportaciones por cantidad de habitantes se produce una gran diferencia: ellos exportan US$7.630 por habitante y nosotros US$1.220.

¿Y el escenario pesimista?

El escenario pesimista muestra una mayor inflación, una necesidad fiscal que lleva a un aumento de retenciones o baja de reintegros, y a “pisar” el tipo de cambio haciéndolo menos competitivo para las exportaciones. Además, si se mantienen las restricciones a las importaciones por necesidad de sostener las reservas, también impacta negativamente en el sector exportador, que necesita insumos y tecnología. 

En el frente externo, la subida de tasas en EEUU puede fortalecer al dólar y bajar el valor de las commodities. Esa situación afecta nuestras exportaciones y debilita nuestro saldo comercial de manera lineal. 

Los organismos internacionales estiman que China crecerá entre cinco y siete por ciento en 2022, después de un crecimiento del ocho por ciento; si esa desaceleración se vuelve más profunda el comercio internacional podría verse afectado. Respecto a Brasil, es un año electoral que tendrá múltiples condimentos. 

A cruzar los dedos

Según el especialista, cuando Argentina aumentó sus exportaciones, ello fue motivado por hechos externos -salvo el Mercosur- y siempre existe la oportunidad de una estrategia y un plan que lleve a ser un país exportador, menos cerrado, más vinculado con el mundo e incisivo comercialmente.

“Este año las exportaciones van a crecer, por impulso de factores externos, aunque para llegar a los 100.000 millones hará falta más que cruzar los dedos y buenas intenciones”, concluyó Scarpetta.

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