Actualidad Profesional, Comercio exterior

La exportación, una política de Estado

Por Gustavo Scarpetta y miembros de la Secretaría de Extensión de la FCE-UNC

Un plan para que Argentina exporte más de 100 mil millones de dólares no debería tener oposición, sí críticas o sugerencias de mejoras, sólo para optimizar el plan, pero debería ser una de las políticas de Estado más allá del color político de turno.

La historia económica argentina muestra que nuestro país no soporta dos años de déficit comercial sin caer en una drástica crisis por la necesidad de divisas para el mínimo movimiento económico.  Los hechos más recientes -solo observando los del siglo actual- muestran que comenzamos con un dólar subvaluado -uno a uno- insostenible con nuestro nivel de exportaciones y endeudamiento e hizo saltar por los aires todo el sistema.

Para 2013 un dólar barato genera un saldo comercial muy bajo, que si agregamos servicios no conseguíamos los dólares suficientes para el funcionamiento de la economía. Se intentó mediante cepo y restricciones a las importaciones bajar la demanda de dólares, pero no se fortalecieron las exportaciones.  En 2017 se tuvo el déficit comercial récord de nuestra historia, y si alguno no recuerda qué sucedió luego fue que el dólar no se pudo contener, saltó de $14 a $23 para luego no poder ser frenado.

Todo lo anterior es por si algún desprevenido aún considera que no es importante aumentar las exportaciones argentinas y solventar su necesidad recurrente de divisas.

En ese marco, la Cancillería Argentina está trabajando junto a entidades privadas en un plan para llevar nuestras exportaciones a 100.000 millones de dólares, destacándose que fueron de 83 mil millones de dólares en el mejor momento (2011), de 65 mil millones en 2019, y se espera superar tibiamente los 50 mil millones a final del 2020, por lo que queda un largo camino sobre el que trabajar.

El canciller destacó que, con 20 mil millones más, muchos de los problemas que tiene actualmente Argentina no existirían o serían más leves.

El documento prevé más valor agregado y  un enfoque de promoción comercial hacia algunos países particulares con alta demanda de materias primas.

El plan además incluye estabilidad fiscal para un periodo entre 10 y 15 años, y algunos consideran que abarcará beneficios especiales para algunas regiones más atrasadas del país.

Un cuarto de lo que exporta Argentina tiene que ver con el complejo soja (aceite, harina y porotos) y después viene trigo, maíz y autos.

Para exportar más necesita que se incluya: 

Un salto de valor agregado, que implique más aceite y alimentos. Se exporta la materia prima a 300 dólares contra exportar el aceite a un valor de 550 o carne porcina.

Un crecimiento de la exportación de servicios. En los 20 años que lleva el siglo, la exportación de servicios aumentó más que la de bienes tangibles y se espera que esa tendencia se incremente.

La participación de los productos agropecuarios en el comercio mundial descendió en los últimos 50 años hasta llegar al nueve por ciento actual, por lo que debe destacarse ese escenario futuro, en donde el poder adquisitivo mundial se gaste en viajes, turismo, servicios o bienes de calidad. Hay que rediseñarse dirigiéndose a un consumidor mundial que consume alimentos con diferentes etiquetados como “Gluten-free”, Orgánico, OGM-NO (no genéticamente modificado) o Comercio Justo (Fair Trade). Esto representa un desafío importante.

Un plan que se inicia con la intención de llevar las exportaciones a 100 mil millones de dólares debe ser bienvenido y si una de sus bases es otorgar una estabilidad fiscal, es auspicioso.

Países avanzados como Japón utilizan zonas especiales de exportación, donde se pueden ingresar bienes sin impuestos y lo que se transforma en esa zona se puede exportar sin impuestos. Por ejemplo, una zona de esas características en provincias cercanas a Paraguay, desde donde procesar la soja importada y luego exportar la harina y el aceite puede significar mucho: más dólares para nuestra economía, más empleo y más desarrollo para esas regiones.