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La administración de licencias de importación: un museo de grandes novedades

Según el especialista Juan Rizzi, la restricción del ingreso de mercaderías lleva a achicar aún más una economía que está en franca reducción por diferentes circunstancias, entre ellas, la pandemia. La percepción positiva a que pueda dar lugar el artificial equilibrio en la balanza de pagos no será duradera. Vía cautelares se han podido abrir algunos caminos a favor de los importadores

“Como si estuviéramos inmersos en una película de ciencia ficción, quienes nos dedicamos al comercio exterior o a su razonable regulación, vemos como los problemas económicos que pueda tener nuestra Nación con motivo de la importación de mercadería, pretenden ser resueltos por las mismas recetas fallidas. Es decir, prohibiéndose de hecho la importación para consumo mediante la administración discrecional de licencias para importación. Todo ello con el fin, no expresado, de preservar divisas en el Banco Central de la República Argentina”, señaló a Factor Juan Rizzi (foto), abogado, especialista en derecho aduanero.

¿Qué efectos tiene en nuestra economía la toma de estas medidas?

Por experiencia sabemos que esto no sólo compromete la responsabilidad internacional de nuestro Estado ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), ya fuimos condenados en el año 2015 por prácticas similares sino que también nos expone a la adopción de medidas restrictivas similares por parte de otros miembros de aquella organización respecto de mercadería de origen argentino; en un contexto en el que necesitamos más que nunca que ingresen dólares genuinos al país. A todo ello se añade que la percepción positiva a que pueda dar lugar el artificial equilibrio en la balanza de pagos, no será duradera puesto que lo que se hará en definitiva restringiendo las importaciones es achicar aún más una economía que está en franca reducción por diferentes circunstancias; entre ellas por la actual pandemia. Según lo informa la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), por un lado existen aproximadamente mil licencias demoradas y por el otro, 80% de lo que se importa se destina a producción o a la industria.

¿Qué es una licencia de importación y cómo se tramita?

Una licencia de importación es una condición previa a la importación de mercadería que se instrumenta mediante un  procedimiento administrativo, en función del cual se requiere la presentación de una solicitud u otra documentación, que es distinta de la necesaria a los efectos aduaneros, ante el órgano administrativo determinado. Este procedimiento puede establecerse con diferentes finalidades -por ejemplo, recabar información anticipada de las importaciones que se realizarán en un Estado en particular-, pero está sujeto a reglas que los miembros de la OMC no pueden dejar de observar. Entre ellas, a aquellas que impiden que tal procedimiento de licencias se emplee para prohibir de hecho la importación de mercadería originaria de otro miembro de la OMC -art. XI del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés)-, que se utilicen licencias para fines diferentes a los expresados en la norma que las impone o que se administren de manera discriminatoria beneficiando a unos en desmedro de otros, sin razón legal.  A su vez, en los términos del Acuerdo de Licencias de la OMC, convenio incorporado a nuestra legislación mediante la ley 24425, una licencia de importación puede ser “automática” o “no automática”. Las primeras deben ser aprobadas inmediatamente a su presentación o a más tardar en el plazo de 10 días y las segundas en el plazo de 30 días, si se analizan individualmente a medida en que se registran, o 60 días corridos, si se examinan simultáneamente. Es decir, el análisis de una licencia no puede superar los 60 días. Cada miembro de la OMC debe adaptar su legislación interna a estos parámetros.

¿Qué normativa está vigente en nuestro país?

En la actualidad rige en nuestra Nación el Régimen de Licencias denominado “Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones” establecido por medio de un entramado normativo que da participación en el procedimiento de licencias, a diferentes agencias del Estado; estas son principalmente la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Secretaría de Comercio (SC) (ver resolución conjunta de la AFIP y SC Nº 4185 y la Res. SC 523 y sus modificatorias). En función de éstas, se expresa que todo el universo de las mercaderías estará sujeto al trámite de licencias y que, en algunos casos -los que cada vez son más-, se deberán tramitar licencias no automáticas. Este régimen tiene por finalidad proclamada facilitar el comercio internacional y disponer de información anticipada sobre las importaciones. Por último, se exige, como condición previa al registro de un despacho de importación para consumo, que se cuente con una licencia aprobada, una SIMI en estado de “salida” y que el despacho se oficialice durante el plazo de validez de la licencia.

Sin embargo, estos trámites previos y condicionantes de la importación, en algunos se obstaculizan y así se termina por prohibir fácticamente aquella. Pues en ocasiones los importadores no pueden oficializar la SIMI -primer paso del procedimiento- por cuanto la AFIP entiende que no poseen la “Capacidad Económica Financiera” requerible para efectuar la operación que pretenden cursar. En otras oportunidades, pueden haber  oficializado la SIMI pero luego esta se “observa” de manera indefinida e inmotivada por algún organismo de la administración, hecho que conlleva la imposibilidad de su subsanación por parte del interesado.

La intervención de la justicia

Según Rizzi, la situación descripta ha llevado a muchos importadores a judicializar el problema. Recientemente -agrega el profesional- se han emitido resoluciones cautelares favorables a sus intereses por medio de las cuales se ha dispensado a los importadores de la obligación de tener una SIMI en estado de “salida” y/o una licencia aprobada como condición previa al registro de la importación para consumo de la mercadería. “Adicionalmente, en algunos precedentes, se le ha exigido al Banco Central que le permita al importador acceder al mercado de cambios para girar las divisas correspondientes a la importación de la mercadería. Esperamos que esta situación se normalice y que los importadores puedan en definitiva trabajar en paz”, sentenció el profesional.