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El impuesto al tabaco como medida de protección de la salud pública

Según el contador público Marcos González, existe una estructura tributaria muy compleja sobre los cigarrillos. Los gravámenes se han ido superponiendo, por medio de distintas leyes, y prorrogando por distintos decretos, que hacen visible una clara intención de recaudación a corto plazo

“Las políticas fiscales que buscan incrementar los impuestos y precios del tabaco han sido reconocidas como la medida más eficaz para reducir su consumo y proteger la salud pública. En Argentina, según datos de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC), si aumentara 33% el precio real de los cigarrillos, el consumo de tabaco se reduciría 10% y se incrementaría la recaudación en $6.139 millones al año, al mismo tiempo que disminuirían los costos sanitarios en $1.200 millones por año”, señaló a Factor Marcos González, contador público y especialista en tributación de la Universidad Nacional de Córdoba.

Según el profesional, los sectores más vulnerables son los que sufren las mayores consecuencias sanitarias del tabaquismo. En comparación con aquellos de mayores ingresos, el riesgo de muerte atribuible al tabaco es 40% mayor en fumadores de los sectores de bajos ingresos. Por este motivo, las políticas tributarias de control de tabaco generan un especial beneficio para niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, ya que son los jóvenes de los sectores de menores ingresos los más sensibles al aumento de precios del tabaco.

¿Cuál es la política de Argentina con respecto a los impuestos a los cigarrillos?
Argentina tiene uno de los cigarrillos más accesibles y asequibles del mundo. Por ello, es una prioridad de salud pública implementar una política de impuestos al tabaco para lograr productos más caros y menos asequibles. Argentina tiene una estructura fiscal compleja, con tres impuestos diferentes y un subsidio a la producción que fueron sancionados por distintas leyes en distintos momentos; cada uno tiene una base diferente y hay interacción entre ellos.

¿Qué impuestos recaen sobre la producción?
Existen cuatro impuestos a la producción de cigarrillos:
Impuestos Internos (II): la última reforma tributaria estableció una nueva forma de calcular el impuesto mínimo aplicable a los cigarrillos, transformándolo en un importe fijo actualizable por trimestre calendario, sobre la base de las variaciones del IPC, que suministre el Indec, considerando las variaciones acumuladas de dicho índice desde enero de 2018 inclusive.
Impuesto Adicional de emergencia (IAE): 21% sobre el precio de venta, aunque desde 2001 se mantiene en siete por ciento, por medio de sucesivos decretos.
Impuesto al Valor Agregado (IVA)
Fondo Especial del Tabaco (FET): se compone del siete por ciento del precio total de la venta al público de cada paquete de cigarrillos, más otros adicionales.
La interacción no es un tema menor, dado que el aumento de alguno de ellos implica el descenso de otro y viceversa. El Fondo Especial del Tabaco aunque es un impuesto, representa en realidad un subsidio a la producción de tabaco y la industria tabacalera.
Además, algunos de estos impuestos son coparticipables (IVA e II) y otros no, como el IAE, que va sólo al Estado Nacional (Anses), y el FET, que sólo se distribuye entre las provincias tabacaleras y la industria. Por ese motivo, aumentar el IAE genera caídas en la recaudación de los estados provinciales; aumentar los II o el IVA generaría aumentos en la recaudación de todas las provincias.

La elasticidad precio de la demanda de cigarrillos en Argentina es de -0,29. Esto significa que un aumento de 10% del precio real de los cigarrillos genera una reducción del consumo de tres por ciento. La elasticidad ingreso de la demanda de los cigarrillos en Argentina es 0,4. Esto significa que, en caso de aumento 10% del ingreso real de la población, el consumo de cigarrillos aumenta cuatro por ciento.

Con respecto a la carga tributaria ¿cuál es la estimación en porcentajes?
La carga tributaria sobre el sector representa 80% sobre el precio de venta de los cigarrillos de la empresa líder, según estimación del Ministerio de Hacienda de la Nación. Se trata de un incremento de 10 puntos con respecto a la situación previa, cuando los impuestos representaban 70% del precio de cada paquete.

Dicho 80% ubica al país en el 16º puesto entre aquellos que más carga tributaria tienen sobre el precio de cada paquete de cigarrillos, si se lo compara con los datos de 2014 (últimos disponibles) para el resto de los países que recopila la Organización Mundial de la Salud (OMS), también en referencia a la carga sobre la marca más vendida. El aumento generó que el país escalara unas 40 posiciones con respecto a su lugar en 2014, aunque hay otros como Israel, el Reino Unido, Finlandia o Francia que tienen una carga mayor.
Los datos que proporcionó el ministerio no incluyen un cálculo del impuesto sobre los Ingresos Brutos. De acuerdo con la estructura de precios publicada por la compañía tabacalera Nobleza Piccardo, representa 0,92% adicional sobre el precio, lo que ubicaría al país en el 11º puesto.
Más allá de los impuestos, Argentina sigue teniendo un precio y recaudación por paquete bajos, ya que en el país los costos de producción son menores que en otros lugares, entre otras razones porque existen subsidios a la actividad.

¿Cuáles son los efectos de tener cigarrillos caros?
La OMS recomienda tener al menos 70% de impuestos sobre los productos del tabaco, algo que Argentina pasó a cumplir con el último incremento. No se trata de una medida recaudatoria, sino que se apunta a aumentar el precio para reducir el consumo, algo que es positivo, porque reduce la prevalencia del tabaquismo y la carga de enfermedad y muerte asociadas. En el país se producen casi 45 mil muertes por año por enfermedades vinculadas con el tabaquismo, y costos en el sistema de salud por $33 mil millones, que podrían reducirse si cayera el consumo con el incremento de precios. El precio elevado aumenta el número de personas que deciden dejar de fumar, aumenta las probabilidades de éxito para aquellos que intentan dejar, reduce tanto la cantidad de cigarrillos fumados por aquellos que continúan fumando como el riesgo de inicio para jóvenes y adolescentes, ya que el precio es una gran barrera en este grupo dado su menor poder adquisitivo. Un aspecto negativo es la posible creación de un mercado paralelo, lo que aumenta las ventas ilegales.

A pesar de medidas de incremento del precio de cigarrillos, las tabacaleras vía marketing tratan de no perder clientes ¿cuál es su evaluación?
A partir del aumento de los impuestos a los cigarrillos producto de la entrada en vigencia del decreto 626/16, las dos principales tabacaleras comenzaron a desplegar estrategias de marketing que apuntan a levantarles el perfil a sus marcas más baratas (segundas marcas). De esta manera, las empresas buscan debilitar el impacto de la medida fiscal para reducir la prevalencia del tabaquismo en la población. Estas estrategias son mundialmente utilizadas por las tabacaleras y minimizan el impacto sanitario de las políticas fiscales a los productos de tabaco que buscan reducir el consumo para proteger la salud. La directora Ejecutiva de FIC Argentina, Verónica Schoj, dijo: “El Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas de la Nación debe cumplir con su compromiso de presentar un proyecto de ley de impuestos al tabaco que le dé continuidad al decreto 626/16 y reduzca el margen de maniobra que tiene la industria tabacalera para debilitar la medida y sostener su negocio a costa de la salud de la población. En este sentido, el proyecto de ley debe contemplar ciertos requisitos indispensables para reducir el tabaquismo en el mediano y largo plazo, como -por ejemplo- igualar la carga impositiva para todos los productos de tabaco, aplicar un impuesto específico (es decir, un monto fijo por paquete) que reduzca la brecha de precios entre marcas para evitar la sustitución por marcas más baratas y garantizar actualizaciones periódicas y sostenidas en el tiempo para que la inflación no licúe el impacto sanitario de la medida”.

A su vez, en lo que respecta a la publicidad de productos de tabaco, las estrategias publicitarias de segundas marcas ponen de manifiesto los vacíos legales que tiene la ley nacional de control de tabaco (N° 26687) y la necesidad de avanzar con una normativa que también prohíba la publicidad directa por medio de los sitios web de marcas y la publicidad en el punto de venta, incluida la exhibición de productos, hoy un recurso ampliamente explotado por la industria tabacalera en los kioscos de nuestro país. Esta política es también fundamental ya que, como se comprobó, actualmente la industria tabacalera utiliza la publicidad como una vía estratégica para promover la sustitución por marcas más baratas y así preservar su mercado ante una política de aumento de impuestos al tabaco.

Evaluación de la política fiscal
Según González, en materia de impuestos que protegen la salud humana, en Argentina no existe una política fiscal que controle la verdadera efectividad del impuesto a los cigarrillos en cuanto a la reducción de su consumo. Los cigarrillos tienen una estructura de impuestos muy compleja; los tributos se han ido superponiendo por medio de distintas leyes y prorrogando por distintos Decretos del Poder Ejecutivo, que hacen visible una clara intención de recaudación a corto plazo. “En los últimos años se ha aumentado considerablemente el precio de los cigarrillos; más allá que dicho aumento siempre disminuye su consumo, el destino de dicha recaudación no es específicamente paliar las enfermedades derivadas del tabaquismo ni para prevenir dicho consumo”, remarcó el profesional.

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