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Legado arquitectónico de Leonardo Da Vinci

El 2 de mayo se cumplieron 500 años de la muerte del artista polifacético, estudioso de la filosofía platónica y gran investigador polímata. Un recorrido por sus obras, como la esfera de metal para la Catedral de Florencia, Italia; el parque del Castillo de Close Lucé en Francia o sus planos para la reconstrucción de Milán, entre otros, revelan sus intereses y conocimientos precoces sobre arquitectura e ingeniería, ciencias que se sintetizan en sus pinturas y en su
concepción sobre el cuerpo humano

 Por Laura Pantoja – lpantoja@comercioyjusticia.info
@laupanto

El pasado jueves 2 de mayo, a la hora 15:30 de Francia, se cumplieron 500 años de la muerte de Leonardo Da Vinci, en el Castillo de Close Lucé, Amboise.
El mundo lo conmemoró con diferentes actos que se han llevado a cabo desde el año pasado en Milán, Florencia, Madrid y la mima Francia. Del mismo modo, los museos que tienen los códices de Leonardo los han exhibido durante algunos días para la observación de las personas.
El Inversor y la Construcción le rinde un pequeño homenaje, mediante un breve recorrido de su vida y su vinculación con la arquitectura.
Leonardo Da Vinci (1452-1519) nació en Italia, en Anchiano, un caserío situado en las afueras de Vinci, la Toscana Italiana, a sólo 20 cuadras del centro y a pocos kilómetros de Florencia, cuna del Renacimiento.

Durante toda su vida fue un observador curioso infatigable de la naturaleza y sus consecuencias, artista polifacético del Quattrocento y del Cinquecento. Fue un gran lector, en especial de la filosofía platónica, y un investigador polímata, según recordó Alberto Walter Marengo, embajador itinerante sobre la Vida y Obra de Leonardo Da Vinci.
En el taller de Verrocchio, llamado “La Universidad del Arte”, tuvo la oportunidad de aprender las bases de química, orfebrería, metalúrgica, yeso, carpintería y mecánica, entre otros oficios.

Esfera de metal
Uno de los primeros trabajos fue el diseño y construcción de la esfera de metal que corona el Duomo de la Catedral de Nuestra Señora del Fiore, en Florencia. El encargo fue recibido por Andrea del Verrocchio, a pedido de Filippo Brunelleschi, arquitecto de Florencia y constructor de la cúpula.
La esfera está construida totalmente en cobre aleado con mercurio para mantener la brillantez, con un peso de dos toneladas y con una dimensión de casi siete metros de diámetro.
Para elevarla hasta los 126 metros de altura, en su posición final, y los 23 metros de desplazamiento hacia el centro, tuvo que diseñar y construir una grúa especial, en la cual por primera vez se utilizaron rodamientos de bola para evitar el roce del mismo material, madera.
Este trabajo fue realizado cuando tenía tan sólo 16 años de edad, momento desde el cual despertó la curiosidad por la arquitectura, que se mantuvo durante toda su vida.
Los tratados de ingeniería y arquitectura son los que más abundan en sus Códices o cuadernos, que fueron seleccionados y ordenados por Francesco Melzi, su discípulo.

El vuelo de los pájaros, ingenierías militar y naval, matemática, música, botánica… fueron otras disciplinas en las que sus investigaciones más se destacaron, junto a los estudios anatómicos humanos.
De ahí se desprenden los mecanismos extremadamente revolucionarios para la época, como el submarino, el barco de doble casco, el helicóptero, el paracaídas, los diversos puentes, el avión, los carros de asalto, grandes ballestas, grúas que permitieron mejorar las arquitecturas civil y militar de la época.
En Florencia, Milán y Venecia desarrolló sus principales ideas arquitectónicas e ingenieriles, aunque su obra arquitectónica es numerosa en sus estudios pero nula en la práctica. Por ejemplo, se destacan sus diseños de iglesias de planta circular, rodeada de ocho naves, siendo una la central para el ingreso de los devotos.

La mirada arquitectónica en su pintura
Donde también se pueden observar sus estudios arquitectónicos es en la pintura, como La Anunciación. En la fachada de la casa de la Virgen se encuentran las losetas con la clásica perspectiva.
Otro de los trabajos es la Adoración de los Reyes Magos. La Virgen y el Niño, en primer plano, forman el clásico triángulo o pirámide de Leonardo. La obra deja expresada la Santísima Trinidad -Padre, Hijo y Espíritu Santo- y un templo en ruinas.
Pocos meses antes de su primera llegada a Milán, una peste diezmó la ciudad y causó muerte de miles de habitantes. Es en ese momento cuando comenzó sus estudios arquitectónicos sobre la nueva Milán: planteó una ciudad de dos plantas, en la alta se situarían los comercios y los pasos peatonales de los habitantes, y en el sector bajo, el tránsito de los carros tirados por caballos, depósitos de los comercios y evacuación de las esclusas.
Construyó elevadores de agua en el Ducado, para que Beatrice del Este, esposa de Ludovico Sforza, tuviese servicio de agua fría y caliente en su recámara. Además, ideó un sistema de cerradura para la puerta del baño y así preservar la intimidad de la duquesa.

Humanismo arquitectónico
Uno de sus más importantes trabajos es en humanismo arquitectónico, que puede observarse en El hombre de Vitrubio, también llamado La divina Proporción. Fue realizado alrededor del año 1490 sobre la base de un dibujo de Marco Vitrubio, arquitecto de la antigua Roma.
“Analiza pormenorizadamente las proporciones matemáticas del cuerpo humano. Pudiendo, una vez más, comprobar la estrecha relación entre la naturaleza y la numerología. Puede deducirse que con los brazos y las piernas extendidas se pueden combinar 16 posiciones distintas del hombre”, precisa el embajador.
Otra obra de gran magnitud, La última cena, evidencia a un Leonardo completamente dedicado al estudio de la perspectiva, en la que el punto de fuga de todas las líneas es el rostro de Jesucristo.

Una vez radicado en Francia, por invitación del rey Francisco Primero -apodado “El Delfín”-, diseñó y construyó, bajo su dirección, el parque del castillo de Close Lucé, junto con los jardines y la huerta del Chateau d’Amboise.
Fue en el festejo de las bodas del rey con Leonor de Austria cuando Leonardo construyó un león autómata, que abría su pecho y emitía ensordecedores rugidos, a la vez que lanzaba flores de lis, símbolo de la realeza francesa.
Cabe destacar que la arquitectura y urbanismo propios de Leonardo se alejan de una falsa religiosidad, se ubican en el hombre como centro del universo.
La arquitectura humanista fue una de las muchas artes que estudió y dejó plasmado en sus más de 50.000 hojas que dibujó y escribió en toda su vida.
Leonardo Da Vinci murió el 2 de mayo del año 1452 a las 15:30, hora de Francia. Sus últimas palabras fueron: “He ofendido a Dios y a la Humanidad porque mi trabajo no tuvo la suficiente perfección que debería haber tenido” .

 

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