Sesgo que se afianza: exportaciones suben menos que las importaciones

En marzo la balanza comercial argentina registró un saldo positivo de apenas 311 millones de dólares, 77% menos que la cifra de igual mes de 2009. Sin embargo, los datos negativos no son aún un problema

Con un magro saldo de la balanza comercial de sólo 311 millones de dólares, el Gobierno nacional empezó a preocuparse por su incidencia negativa para la marcha de la economía.

La cifra representó una disminución de 77% con respecto al mismo período del año anterior, según los datos oficiales del Indec. Según el organismo, las compras al exterior crecieron 52%, mientras que las exportaciones apenas aumentaron 11%. De este modo, el superávit acumula durante los primeros tres meses del año una baja de 41% en relación al período enero-marzo de 2009.

Para la administración nacional, la merma de los envíos obedece en gran parte a que la venta al exterior de la megacosecha aún no se traduce en cifras. Donde sí se deben aplicarse algunas correcciones es en la alta incidencia que están teniendo en la economía algunas importaciones específicas.

Según el Indec, éste es el resultado de un mes en el que las exportaciones reportaron ingresos por 4.714 millones de dólares, es decir, una leve alza de tan sólo 11%. Como contrapartida, las importaciones ascendieron a 4.403 millones de dólares, lo que implicó una expansión interanual de 52%.

Pros y contras del deterioro
El crecimiento de las importaciones  no es negativo para el país, siempre que se gane un equilibrio por la vía del crecimiento también de las exportaciones. Según el Indec, “los rubros que registraron mayores incrementos fueron bienes intermedios, bienes de capital, piezas y accesorios para bienes de capital y vehículos automotores de pasajeros”.

El desglose de las compras en el exterior muestra una cara muy positiva y otra menos favorable que es la que preocupa al Gobierno nacional. Las importaciones de bienes de capital -maquinarias e insumos industriales- y de bienes intermedios, denotan un saludable crecimiento de la industria manufacturera. No ocurre lo mismo con la importación de automóviles y de autopartes, que muestran una debilidad de este sector. El crecimiento de la venta de automóviles al exterior se licúa en un volumen importante debido a que los coches se manufacturan con un alto contenido de componentes externos.

De hecho, en la primera parte del año, los sectores que exhibieron un mayor avance en materia de importaciones fueron el rubro autopartes, productos químicos y automotor.

Esta semana, el Gobierno anunció medidas para contrarrestar, al menos en el largo plazo, este debilidad. Abrirá una línea de créditos blandos para los autopartistas y las propias terminales para que inviertan en la producción de piezas para autos de fabricación nacional.

Cabe señalar que, las importaciones crecieron 45% por cantidades y el resto, hasta llegar a 52 por ciento de aumento, fue por la suba de precios. El dato trasunta que el costo de las autopiezas venidas de afuera, debido al costo relativamente bajo del dólar, dejó de ser importante para las empresas. Es por ello que la solución que ven los técnicos es por la vía de las facilidades del financiamiento y la productividad.

De todas formas, el gobierno no desea que el dólar se desplome. Lo que busca es un delicado equilibrio en una zona que mantenga el incentivo a las exportaciones -los granos y productos primarios- pero que tampoco suba en forma abrupta por la fuerte incidencia que tendría en los precios internos, el temido brote inflacionario.

Para algunos sectores críticos, donde revistan los consorcios exportadores y productores agropecuarios, esta política no es favorable porque se está perdiendo la oportunidad de un salto exportador en toda la cadena agroalimentaria. La demanda externa de carne y otros productos no ha sido satisfecha por Argentina, que cuenta con capacidad para ello. Las retenciones y otras limitaciones, como han sido las impuestas en el caso de la carne, han impedido el crecimiento de las ventas externas que hoy son claramente superadas por las adquisiciones.

Cifras anaranjadas

–  El primer trimestre del año cerró con un superávit de 2.132 millones de dólares, contra 3.605 de enero-marzo de 2009.
–  En el mismo período, la agroindustria y los alimentos cayeron 20% y 18,4%, respectivamente.
–  La consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), consignó que las exportaciones que más crecieron fueron las automotrices, aluminio y minería.
–  Sin embargo, las automotrices se licúan por el alto contenido de piezas importadas.

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