Según la querella, LAPA priorizó el lucro sobre la seguridad

La cuarta jornada del juicio oral y público contra los directivos de LAPA y ex jefes de la Fuerza Aérea responsables en el Area de Operaciones finalizó ayer cuando la querella los acusó por el delito de estrago por dolo eventual, tras considerar que a éstos "nunca les importó la vida de los pasajeros" y "habiéndose representado la posibilidad" de un siniestro como el ocurrido, "no hicieron nada para cambiar".
De las tres querellas que llegaron al juicio impulsadas por los familiares y sobrevivientes de la tragedia, una de ellas decidió desistir. Durante la primera parte de la acusación se detallaron los sucesivos incumplimientos de las pruebas de idoneidad profesional por parte del piloto Gustavo Weiguel y su copiloto, Luis Etcheverry (ambos fallecidos en el siniestro).
En ese sentido, recordaron que las fallas en el Boeing 737 del vuelo 3142 en el que murieron 65 personas, “fueron desatendidas” por ambos pilotos, que demostraron una “actitud permisiva” al sonar las alarmas de los flaps, porque -según sostuvieron- “no estaban capacitados”.
Asimismo, recordaron que en los sucesivos exámenes de cabina esteril, Weiguel había puesto en evidencia lentitud en los momentos críticos, por lo que se recomendaba su vuelta al simulador de vuelos para corregir esas falencias manifestadas «en situaciones de emergencia».
Weiguel mostraba -para las querellas- “inseguridad en los procedimientos de cabina” en “situaciones de emergencia” y aun así fue ascendido de piloto a comandante de aviones Boeing 737, debido a un último informe favorable en 1997, en especial en su faz teórica.
Según la querella, en todo su legajo aparecen observaciones acerca de que no dominaba los procedimientos y ejercía un difícil control total del avión.
Los abogados sostuvieron que “no podían desconocerse la objeciones negativas” y de ello responsabilizaron a toda la cúpula empresarial, ya que el único que había efectuado advertencias y denuncias era el ex piloto de LAPA y cineasta, Enrique Piñeyro.
Respecto de los empresarios Gustavo Deustch y Ronaldo Boyd, presidente y vice de LAPA, respectivamente, las querellas señalaron que priorizaron “el lucro en detrimento de la seguridad” de los pasajeros. “Existió una falta de efectivo control de parte de las personas con poder decisorio de la empresa”, señalaron.

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