Nuevo canciller en medio de las negociaciones con la UE

El Gobierno nacional ha designado a Héctor Timerman nuevo canciller en reemplazo de Jorge Taiana, quien habría renunciado por posibles diferencias en materia de política exterior. Todo trasciende, justo, cuando el país encabeza -nada más ni nada menos- las negociaciones para un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).
El liderazgo ejercido durante este período en la UE por el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, como presidente de turno y su par, la señora Cristina Fernández de Kirchner, presidenta pro tempore del Mercosur, han sido decisivos para lograr consensos sobre la pretensión de una asociación política y comercial, que ambos bloques propenden sin resultados hace ya mas de una década.

Éste es un ambicioso proyecto que impulsan ambos bloques, que de materializarse crearía la mayor área de libre comercio del mundo, con nada más que 700 millones de habitantes, lo que implicaría un incremento en el intercambio comercial en unos 100.000 millones de dólares anuales.
El convenio abarca capítulos políticos, de cooperación -prácticamente cerrados- y los comerciales, que es en los que resta efectuar las negociaciones y en los que ha surgido la mayor parte de las divergencias para un acuerdo.
El intenso trabajo diplomático desarrollado por ambos países (Argentina y España) se ha traducido en la reanudación del diálogo y las tratativas para el diseño de una agenda de discusión.

El acuerdo permitiría al Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesión- consolidarse como organismo supranacional y apuntarse dentro del concierto del comercio internacional, mientras que para la UE, principal inversor y socio comercial del bloque sudamericano, constituiría una excelente oportunidad de negocio justo en medio de una grave crisis económica en la que se encuentran sumergidos algunos de los países miembros de la unión.
Más de quince rondas de negocios que se iniciaron allá por el año 1996 y no lograron limar las diferencias entre ambas partes, que abandonaron el diálogo en 2004 y acudieron a la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio para mantener sus demandas. Las reuniones informales del último año han permitido acercar posiciones, aunque aún es necesario vencer las discrepancias sobre agricultura, industria y servicios.

Por parte del Mercosur, no habría ningún elemento que pudiera impedir que se entre de lleno en una negociación formal. No hay voces disidentes, todos los países miembros disponen de una actitud negociadora.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha sido rotundo en su apreciación: “La falta de acuerdo ya no sirve a los intereses de ninguna de las partes”. Una postura compartida por expertos latinoamericanos que alertan sobre que, si no se aprovecha esta oportunidad, “pasará mucho tiempo hasta que se vuelva a retomar” el proceso.

Sólo resta esperar que las nuevas autoridades de la Cancillería Nacional ya sea el Canciller con sus secretarios, continúen en la construcción de este proyecto que no tiene precedentes, máxime si se tiene en cuenta que se trata de relacionarse con la unión político-comercial más grande y exitosa del planeta, con mayores antecedentes y que ha alcanzado el mayor nivel de integración logrado hasta el momento.

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