Marengo instó a lograr un ancla nominal y habló de inflación de 15%

El economista Fernando Marengo consideró que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debería arbitrar las medidas necesarias para estabilizar el tipo de cambio y lograr un “ancla nominal” que permita volver a poner en funcionamiento la economía con precios acordes al nuevo valor del dólar.
“El Central tiene tres alternativas: defiende la moneda, la deja librada al mercado o dispone de un límite a la compra. Creo que la única alternativa que evite efectos recesivos e inflacionarios mayores es la primera”, estimó.
De cualquier forma dijo que con un tipo de cambio arriba de 60 pesos, el traslado a precios será en torno a 15 por ciento. “Cuarenta por ciento de los bienes importables y exportables que conforman la canasta son lo que impactados de manera directa por la devaluación”, recordó.
El economista del Estudio Arriazu habló del escenario previo, del actual y de los panoramas a futuro que se abren por delante.

“El ajuste macroeconómico ya se hizo”, señaló en relación al equilibrio fiscal primario y al superávit de la balanza comercial. “Ahora hay un sobreajuste que tiene que ver con la confianza, entre otras razones”, dijo.
Marengo reclamó acuerdos que permitan frenar la corrida actual en la que el BCRA debería jugar un rol clave. Con todo, a futuro, dijo que las necesidades de financiamiento serán claves.
“Este Gobierno tiene garantizada la cobertura de vencimientos de deuda hasta el fin de su mandato, incluso si no se renovaran todos los vencimientos de instrumentos emitidos y que deben atenderse en los próximos cuatro meses”, señaló e hizo referencia a la pobre renovación de Letes del martes pasado donde el Tesoro evitó convalidar una tasa elevada y apenas renovó un porcentaje magro de esos vencimientos.
Sin embargo, el problema lo tendrá el próximo Gobierno. “Hacen falta 31 mil millones de dólares para atender los pagos de 2020”, recordó.
La mitad de esos vencimientos son en pesos por lo que eventualmente si no hubiese recursos genuinos para pagarlos -superávit fiscal-, el BCRA podría emitir y cubrirlos por ese lado.
En cuanto a los pagos en dólares, 80% están bajo legislación argentina y el resto bajo legislación extranjera. En un escenario límite, podría reestructurar los pagos bajo legislación argentina en un eventual default, pero no los que están bajo legislación extrajera, bajo riesgo de que suceda lo que ya pasó con los denominados fondos buitre.
Por lo demás, Marengo dijo que si bien hay una fuerte presión por la demanda de dólares, la base monetaria entre circulante, plazos fijos y cuentas a la vista, se ubica en la curva más baja desde 2002 por lo que no hay mucho margen para mayor presión sobre el dólar por esa vía. Sin embargo, si la base se redujera aún más como en las crisis de 1989 y 2001, previo a los estallidos de entonces, el BCRA tendría las reservas suficientes para atender una mayor demanda de dólares de los portafolios de los ahorristas, hoy con reservas netas por 16 mil millones de dólares excluidos el swap con China y otros fondos ya comprometidos. Si eventualmente hubiese que necesitar más dólares, se podría echar mano al swap de China. “El problema es que China pedirá tratamiento especial para determinados proyectos de sus empresas y eso nos traería problemas con Donald Trump que a su vez tiene poder de veto en el Fondo Monetario”, señaló.
Finalmente, reclamó que -sea cual fuere el próximo Gobierno- se necesitará estabilidad en el tipo de cambio, inflación baja y reglas claras además de encarar algunas reformas estructurales, entre ellas cambios en la legislación laboral, tributaria, previsional y mayor apertura de la economía.

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