Los bancos prevén prestar hasta 18% más en 2010

Hasta hace unos meses, el sector bancario apreciaba agazapado la retracción o el amesetamiento de la industria, el agro y el comercio. A nivel nacional se mantuvo la fortaleza del sistema financiero que, si bien mostró desmejoras en algunos de sus principales indicadores -como nivel de préstamos, depósitos o de mora-, no sufrió el derrumbe que se vivió en el plano internacional. Pero tras esos meses de letargo, los bancos se preparan nuevamente para una etapa de repunte, que ya comenzó levemente en los últimos meses de 2009. Al igual que en otros sectores de la economía, las expectativas de los gerentes para 2010 revelan un moderado optimismo: calculan crecimientos interanuales de entre 13% y 18% en los créditos y los depósitos, con picos de hasta 50% en algunas líneas de crédito. Así como se mantuvieron contenidos cuando la crisis agravó la situación general, ahora expresan su optimismo de la mano del repunte que tendrán los principales socios comerciales del país y de los beneficios que pueden acarrear los arreglos con el Club de París y los holdouts.

Para conocer la situación al cierre de 2009 y las expectativas para el próximo año, Comercio y Justicia reunió en un desayuno de trabajo a Eduardo Celani, gerente del Banco Macro; Pablo Viera, gerente general del Banco de Córdoba; Miguel Ángel Santandreu, gerente zonal del Credicoop; y Hugo Heredia, gerente del Supervielle.

Un año partido en dos
Los ejecutivos coinciden en que 2009 tuvo dos mitades claramente diferenciadas. La primera estuvo atravesada por los diagnósticos apocalípticos respecto al futuro de la economía y la fuerte retracción o el amesetamiento que sufrieron algunos sectores productivos y comerciales.

“Todo lo que escuchábamos indicaba que se venía la hecatombe e íbamos al default, pero nada de eso pasó. Pensamos desde el primer momento que no iba a ser así, sino que iba a ser una cosa momentánea”, comenta Celani.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

En el mismo sentido, Santandreu agrega que “a principios de año, cuando se vaticinaba un escenario dramático, decíamos desde el banco que no compartíamos esa visión, dada la solidez que había en la realidad económica argentina, por las reservas del Banco Central y por el alto nivel de liquidez que tenía en su conjunto el sistema financiero argentino. Esa situación nos ubicaba muy diferente respecto al sistema bancario internacional, que se estaba cayendo a pedazos”.

Pablo Verani suma un elemento más: la distancia que se apreciaba a principios de año entre la solidez de algunos indicadores macroeconómicos y la incertidumbre generalizada que se vivía en la sociedad. “Ahí incidió mucho el clima negativo a nivel internacional y eso impactó en la dolarización de las carteras, en que las empresas más grandes tenían proyectos en cartera que no salían. Todo el mundo estaba esperando qué iba a pasar con esto”, señaló.

La situación para los bancos comenzó a mostrar señales positivas al comenzar la segunda mitad del año: retornó lentamente el plazo fijo; se frenó la fuga de capitales; hubo primero una fuerte crecida de los depósitos en dólares y después en pesos. También otros indicadores de la economía mejoraron: repuntó de a poco la actividad industrial; el comercio mejoró su desempeño; la situación fiscal de las provincias y de la Nación tuvo mejorías. “Con todo eso la situación fue mejorando bastante”, resumió Celani.

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