Las compras argentinas ya suben tres veces más que las exportaciones

La reactivación justifica la compra de artículos importados, pero algunos advierten que los productos nacionales son más caros y pierden la carrera

Por primera vez en cinco años, Argentina vio crecer tres veces más las compras externas con relación a sus exportaciones. En mayo, los envíos aumentaron 25 por ciento, una cifra no despreciable, pero las importaciones lo hicieron 72 por ciento.

La tendencia de 2010 es preocupante;  en lo que va del año, las importaciones acumulan un alza de 44%, mientras que las exportaciones registran una suba de apenas 17%.

Algunos economistas han reparado en las razones del crecimiento, que concuerdan con las explicaciones del Gobierno: la economía crecería seis puntos este año y la Argentina necesita más bienes de capital e intermedios para mantener en marcha la expansión. También los analistas observan que la base de comparación –un 2009 marcado por la crisis internacional- contribuye a que las cifras sean inusuales.

”Cuando un país está recuperando sus niveles de actividad y el consumo despega, es de esperar que las importaciones crezcan a tasas mucho más altas que las exportaciones, porque parte de la producción nacional queda fronteras adentro para satisfacer la demanda”, explicó Aldo Abram, titular de la consultora Exante.

Dificultades al desnudo

En la vereda de enfrente, sin embargo, están quienes opinan que el comercio exterior está desnudando algunos problemas de competitividad que acarrea la industria nacional. El principal es el de los costos internos y la inflación, que aunque no es alarmante, ha limado con el tiempo algunas ventajas del made in Argentina. Se suma el cambio del dólar “semidormido”, apuntan.

Hay productos específicos que simplemente están perdiendo la carrera y no son sólo los electrónicos, que -en el caso de los producidos en Tierra del Fuego- gozan de un tratamiento ventajoso.

En la consultora Ecolatina resaltan que “dada la estructura productiva argentina, prácticamente la totalidad de las importaciones se concentran en manufacturas de origen industrial (MOI). Por este motivo, el aumento de las compras en el exterior se traduce en un mayor déficit en ese rubro, lo que afecta el superávit total”.

“El abaratamiento relativo de los productos importados también influye. La aceleración inflacionaria ya consumió más de la mitad de la ganancia cambiaria generada luego de la crisis financiera mundial”, apuntan.

Marcelo Elizondo, ex director ejecutivo de la Fundación Export.Ar y director de la consultora DNI, aseguró que “la relación económica y comercial de la Argentina con el mundo está exhibiendo cierto agotamiento relativo que impide, luego del máximo número de 2008 y la caída posterior, incrementar la calidad y cantidad del flujo comercial conforme el mundo permite”.

En un artículo de Global Enabling Trade 2010, dijo que Argentina “vuelve a mostrar a sus empresas en el último lote del mundo por sus cualidades comerciales internacionales”. El país se ubicó en el puesto 95 entre 125 economías, y “las razones de esta debilidad se están haciendo más evidentes luego de que se agotaron razones que permitieron un crecimiento hasta 2008”, recalcó el experto.

Casos emblemáticos
Pese al sistema que castiga con mayores cargas tributarias los bienes importados y alienta los producidos en Tierra del Fuego, éstos ya resultan mas caros que los importados.

Una cadena de supermercados ofrece –con precio bonificado- TV de origen chino de 42″ a $4.999. El modelo nacional más económico de similares características es comercializado exactamente a $5.999. Los valores de los modelos que salen desde la provincia austral llegan hasta $7.500.

Un LCD de 32″ fabricado en Corea se vende a $2.999. Uno ensamblado en Tierra del Fuego de igual dimensión sale, como mínimo, un 20% más.

En línea blanca, los secarropas fabricados en Chile (marca Gafa) ya compiten de igual a igual con los de origen local ($469). En el año pasado había una leve ventaja de los nacionales. Un dato explica la ventaja del país trasandino: en cinco meses la inflación real que tuvieron no superó dos por ciento.

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