La recaudación provincial se desacelera en agosto y complica el equilibrio fiscal

La recaudación tributaria provincial cerrará agosto con una sensible desaceleración respecto al impulso que exhibió en los primeros siete meses del año y de esta manera reflejaría la caída en el nivel de actividad, producto del efecto de la Gripe A en la provincia.
El dato que las autoridades del Ministerio de Finanzas ya barajaban 30 días atrás, comenzó a reflejarse ahora en los números y si bien aún no resulta “alarmante”, sí preocupa cómo pueda llegar a evolucionar hasta fin de año.
De acuerdo con información preliminar con corte al viernes pasado y a la que tuvo acceso Comercio y Justicia, los ingresos propios de la Provincia crecían en torno al 35% interanual, al menos cinco puntos por debajo del alza registrada en junio y julio últimos.

El crecimiento que parecería, no obstante, excepcional por su importancia y máxime en un contexto recesivo, pierde peso si se considera que en el impuesto a los Ingresos Brutos talla la suba de la alícuota general y la eliminación de la exención a la industria, vigente desde septiembre de 2008.
Con todo, fuentes de Finanzas aseguraron que la suba de Ingresos Brutos eliminando el “efecto alícuota” (esto es, considerando igual alícuota que la que regía previo a la suba aplicada en agosto de 2008), alcanzaría 12%, siempre en el comparativo internual.
“Neutralizando la suba de la alícuota estamos 12% arriba. Nada despreciable en medio de la crisis. Pero en agosto la situación parece haberse resentido”, reconoció el informante.
En cuanto a los otros tributos, es buena la performance del Inmobiliario, principalmente a partir de la incorporación de nuevos metros a la base de datos de Catastro. También es aceptable la situación de Automotores.

De todas formas, desde Finanzas temen que una baja en el nivel de actividad, afectada por la Gripe A en julio pero con la crisis recesiva como elemento de base, podría determinar un cambio de conducta de los contribuyentes para todos los tributos y no sólo para el caso de Ingresos Brutos.
Una desaceleración en el crecimiento de los ingresos tributarios propios que se extendiera en el tiempo, tendría serias consecuencias para las finanzas provinciales. Hasta ahora, la recaudación propia era en buena medida el sostén del aumento de los ingresos corrientes, toda vez que la coparticipación, responsable de 60% de esos recursos, apenas sube 8% con respecto a 2008.
Las cifras que maneja el Ejecutivo fueron, sin dudas, las que llevaron al gobernador Juan Schiaretti a ratificar el viernes último que no habrá aumentos salariales para los empleados públicos. Es que, según advirtió, un punto porcentual de incremento equivale a $70 millones anuales. Se desprende, por tanto, que cualquier aumento, por mínimo que fuera, llevaría a la Provincia a incurrir en déficit fiscal, por primera vez desde la última crisis. Una posible salida a esa encerrona (parece indefectible no suponer una mejora salarial antes de fin de año) sería una reestructuración del gasto, aspecto que los gremios ya esgrimieron como argumento para sostener el reclamo.

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