La potencialidad de las cooperativas en la “economía del cuidado” de personas

Son un modelo único e innovador para la prestación de servicios asistenciales y de cuidados personales. Ofrecen mejores condiciones de trabajo y diálogo con los pacientes y sus familias.

Por Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

En nuestro país, el gasto total en salud oscila entre ocho y 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PBI). Según el Observatorio Mundial en Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los últimos años ese gasto en nuestro país representó 9,5 puntos del PIB. En comparación con otros países de la región, se observa que es elevado.

Un segmento importante de esa erogación se va en la financiación de actividades sanitarias de apoyo a la prestación médica: de servicios asistenciales y de cuidados personales. Se trata de un rubro que el Estado financia poco y mal y que las organizaciones privadas eluden, por diversos factores: su alto costo en personal, su dispersión territorial, las dificultades para el monitoreo y control, entre otros.

Es donde empiezan a tallar las formaciones empresariales y de organización del trabajo no tradicionales. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que el aporte del movimiento cooperativo es especialmente importante y significativo en estas áreas no cubiertas por otras iniciativas públicas o privadas y que las cooperativas brindan mejores condiciones de trabajo en un sector en el predominan las mujeres.

Así lo revela una investigación desarrollada conjuntamente por el Departamento de Cooperativas (COOP) y el Servicio de Género, Igualdad y Diversidad (GED) de la OIT, con el propósito de realizar un mapeo inicial sobre la prestación de estos servicios que permita identificar y dar mayor visibilidad al trabajo, en un sector en el que se sabe que las cooperativas están presentes pero no se conoce todavía con precisión la magnitud y la dimensión de su contribución real.

Por otro lado, la provisión de este tipo de servicios de atención y cuidados es un asunto importante dentro de la agenda de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), especialmente porque se proyecta que para el año 2050 la proporción de personas mayores de 60 años en el mundo alcance 22 por ciento.

Efectivamente, en los últimos años se han observado cambios muy importantes en la forma como se presta este tipo de servicios y en su alcance, principalmente como consecuencia de cambios demográficos, como el creciente envejecimiento de la población y la cantidad creciente de personas que viven con enfermedades no transmisibles.

La “economía del cuidado”
En la actualidad, los servicios de asistencia y cuidados personales adquieren diferentes modalidades, desde el cuidado de niños y de personas de la tercera edad hasta el cuidado a largo plazo de personas que viven con discapacidades o enfermedades crónicas. Es mucho más frecuente que estas tareas las desempeñen mujeres, quienes las asumen como su trabajo o como una tarea no remunerada.

La OIT ha observado que, a medida que las necesidades de atención continúan expandiéndose y diversificándose, crece el potencial de la “economía del cuidado” para la generación de empleo en los próximos años.

Sin embargo, subraya que en casi todo el mundo el sector sigue caracterizándose por un vacío en materia de beneficios y protecciones para los trabajadores, por salarios bajos o inexistentes y por una frecuente exposición a daños físicos, mentales y sexuales.

El organismo concluye, entonces, que es necesario encontrar nuevas soluciones para este tipo de actividad. En este contexto, los resultados del estudio sugieren que las cooperativas están emergiendo como un tipo innovador dentro de los proveedores de este tipo de servicios, sobre todo en los casos en los que es apreciable una ausencia de otras opciones, ya sean del sector público o del privado.

Ventajas comparativas
Las cooperativas, dice el estudio, ofrecen mejores condiciones de trabajo en el sector, por ejemplo en el acceso a prestaciones de seguridad social, mayor poder de negociación y horarios reglamentados para las trabajadoras. Por otro lado, las cooperativas fomentan la interdependencia en la atención al privilegiar la inclusión equitativa y la toma de decisiones democrática a lo largo de toda la cadena asistencial. De este modo, los encargados de prestar los cuidados y los beneficiarios y sus familias tienen voz a la hora de decidir el funcionamiento de la empresa que presta los servicios de atención y de sus resultados.

El documento también llama la atención sobre diversos aspectos que comprometen o dificultan la sostenibilidad y la viabilidad de las cooperativas activas en el sector, como el acceso limitado al capital, los importantes costos para el inicio de actividades, la carencia de conocimientos sobre cooperativismo y sobre algunos de los aspectos técnicos de la propia actividad que desarrollan estas empresas. Entre las oportunidades que señala el estudio para superar estas dificultades están el intercambio de información y experiencias, el desarrollo de iniciativas de formación especialmente enfocadas en las necesidades de este tipo de cooperativas, y la construcción de alianzas y asociaciones estratégicas dentro del movimiento cooperativo y entre las empresas del sector que ocupan toda la cadena asociada a los servicios de cuidados.

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