La industria vuelve a apurar máquinas tras la crisis del blue y hasta toma gente

Contra todos los pronósticos previos, octubre fue un mes perdido para muchos sectores de actividad. La sorpresa vino de la extensión hacia todos los sectores de una perspectiva de depreciación del peso que dejó a empresas sin insumos, a fábricas sin componentes, a vendedores sin reposición y a consumidores en la puerta de los negocios y con la plata en la mano. Ese contexto tiende a disiparse y el calendario marca pocas semanas antes del fin de año. Ahora todos quieren su pequeña venganza de 2020 y buscan compensar lo que no se dio antes. La consigna es producción y trabajo

Impulsada por una demanda que se mantuvo contenida por la pandemia y que se liberó por las condiciones cambiarias de que «nadie quiere quedarse con pesos en la mano», la actividad económica provincial despegó en los últimos tres meses con números muy por encima de los niveles prepandemia. Sin embargo, la inestabilidad cambiaria y la «falta de precio» en insumos y productos industriales pusieron en octubre un techo a esa recuperación que ahora, con vistas a las últimas 6 ó 7 semanas, del año busca ganar el tiempo perdido y hacer que «algo del 2020 valga la pena», como dice un operador comercial consultado por este diario.

Es la conclusión que muestra un amplio relevamiento realizado por Comercio y Justicia entre distintos sectores vinculados principalmente con la actividad manufacturera, principal empleador en la economía provincial, y que en parte acaba de ser confirmada por el último monitor de la actividad industrial, comercial y de servicios publicado por el Gobierno de Córdoba, que es elaborado con base en una encuesta directa a los responsables mismos de las empresas, mediante una encuesta directa que se renueva semana a semana. El informe de resultados de ese sondeo, conocido como «Córdoba en foco», muestra una doble fotografía: sectores como la metalurgia o la minería vinculada con la actividad constructiva siguen «mirando crecer el pasto desde abajo», es decir en los subsuelos de los números, al tiempo que otros como la maquinaria agrícola o los sectores automotor y autopartista están poniendo las máquinas a tope de ritmo, con «expectativas crecientes» no sólo para el cierre del año sino para 2021. 

«Sí, venimos de un mes de octubre en el que los programas de producción sufrieron recortes promedio de hasta 20%, producto de dos situaciones principalmente: la enfermedad covid-19 que provocó tasas de ausentismo de hasta 20% ó 22%, inéditas e insostenibles para cualquier régimen de producción y efectivamente problemas de aprovisionamiento de insumos y componentes, producto de las expectativas devaluatorias y el comportamiento del dólar blue en las últimas semanas, que hizo que algunos se sentaran arriba de sus productos ante la incertidumbre de garantía de reposición si efectivamente se desprendían de ellos», explicó Ramón Ramírez, CEO de Maxion Montich, y tesorero de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, al ser consultado por el relevamiento de Comercio y Justicia.

El sondeo sobre otras industrias confirma el «desmedido ausentismo» que han sufrido algunas industrias, en particular aquellas con décadas de presencia en la provincia y que cuentan con mayor presencia relativa de trabajadores en situación de población de riesgo. «Hubo semanas en que tuvimos que bajar la producción a la mitad, cuando más arreció el covid», relató el gerente de planta de una tradicional empresa industrial de barrio Los Boulevares, a la consulta del diario. 

Por supuesto, las firmas más «beneficiadas» en esta situación son las más jóvenes y con menor edad promedio entre sus dependientes, entre las que aparece Nissan, la última terminal automotriz radicada en Córdoba, o CNH o incluso hasta Fiat. No es la misma situación en Iveco o Montich, firmas con décadas de trabajo local y que han sufrido alarmantes «bajas» en sus plantillas, que las han obligado incluso a salir a contratar gente. «Es un problema serio en empresas que tienen programas de producción que están atados a una cadena productiva y en las que el incumplimiento en la provisión de una pieza de una empresa puede frenar toda una cadena de montaje. El caso paradigmático es de la industria automotriz, pero no es el único», aclaró el responsable de Personal de una de las firmas perjudicadas por el «pico» de casos de coronavirus que situaron durante algunos días de octubre a Córdoba como uno de los lugares del mundo con mayor cantidad de contagios diarios. 

«Sí, la verdad es que dimos vuelta la cosa y pasamos en pocos meses de las suspensiones a la contratación de personal, sobre todo porque hay que reemplazar a los ausentes y porque los programas de producción se mantienen en una curva ascendente que además es creciente, incluso con respecto al primer trimestre del año», aseguró el CEO de Maxion Montich y el recorrido por las autopartistas que proveen a Nissan, Fiat e Iveco, particularmente, acreditó sus dichos.

Después de nueve meses parada, Iveco retomó la producción en agosto y desde ese mes hacia acá, viene aumentando el ritmo. Su socia en el grupo global FCA, CNH pasó de terminal de agromáquinas a terminal automotriz en programas conjuntos con Iveco e imprimió además nuevos bríos a la tradicional fábrica cordobesa de camiones. Nissan viene de invertir más de 130 millones de dólares en línea de producción y desarrollo de proveedores y acaba de presentar la nueva camioneta que se fabricará en Córdoba, de modo que trabaja a destajo en esos planes y Fiat sigue un camino similar. 

En una situación parecida se encuentran las dos plantas de cajas de cambio que Volkswagen tiene en Córdoba, que sumaron hace poco más de un mes un turno de producción después de llegar al tope con el régimen anterior, sin contar lo que se observa en las plantas de maquinaria agrícola de Córdoba, Las Varillas, Marcos Juárez, entre otras sedes de esta industria, donde se produce al máximo y donde comienzan a tener problemas de provisión de mano de obra (ver aparte). 

Todos buscan hacer que el 2020 «valga la pena», después de un año completamente atípico que se llevó entre tres y cuatro meses de parálisis total y que dejó una «nueva normalidad» a la cual todavía todos nos estamos acostumbrando, lo cual exige que el último bimestre compense parte de lo perdido en términos de producción. 


La pandemia fue y ahora buscan personal

El análisis de los datos duros de la industria (ver aparte) muestra fotografías no sólo diversas sino contradictorias en la actividad industrial cordobesa. Mientras algunos no logran salir de un marasmo que se parece cada vez más a un abismo, otras actividades producen a toda máquina, invierten con vistas a los años venideros, salen a desarrollar proveedores que respondan a sus ritmos futuros y hasta comienzan a mostrar problemas críticos de falta de mano de obra.

Efectivamente, esta realidad es la que están viviendo algunas plantas industriales de agromáquinas asentadas en Marcos Juárez, Las Varillas o Monte Maíz, por mencionar algunas de las sedes de esta actividad asentada en el interior profundo de la provincia. «No es lo mismo salir a buscar personal técnico o especializado o con experiencia en Córdoba, que en esas ciudades. Usted en Córdoba lo resuelve rápido pero en el interior hay que buscar debajo de las piedras», graficó Eduardo Borri, titular de Metalfor y a la vez presidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba. 

El fenómeno, poco visto en la Argentina de hoy, expresa el momento que vive este sector industrial que «volvió con todo» a responder al déficit de agromáquinas que tiene la actividad agropecuaria nacional después de años de recesión e inestabilidad macro pero con producción sectorial creciente y que además goza de una situación casi única en la industria nacional: sus productos son muy competitivos a nivel internacional por calidad y precio, de modo histórico, pero además las microdevaluaciones permanentes de la moneda nacional le vienen otorgando ventajas competitivas crecientes no sólo en cuanto a la exportación sino a la venta misma en el mercado interno, a actores del sector que cobran en dólares su producción. 

Otro aspecto de la situación de parabienes que vive la actividad es la multiplicación de programas de desarrollo de proveedores que lanzaron las grandes fábricas de agromáquinas: necesitan sustituir partes y piezas que hasta ahora se importan y cuya provisión futura se vuelve inestable por las restricciones al mercado único libre de cambios en el país, impuestas en los últimos meses por el Banco Central. 

Finalmente, fruto del mismo contexto, se está dando algo nuevo en el sector: las grandes fábricas están tercerizando producción, cediendo la producción de bienes «marginales» a quienes eran hasta poco antes sus proveedoras de partes, para concentrarse en el core de la actividad, esto es las grandes máquinas, tractores, cosechadoras, sembradoras. 


El octubre que perdimos por el dólar

Un relevamiento especializado y sectorial en directo, con los protagonistas del trabajo y la producción, confirmó el parate relativo en distintas actividades. La novedad es que la neblina tiende a disiparse y el buen tiempo vuelve a ver detrás de las persianas de fábricas

Definitivamente, octubre no fue septiembre ni mucho menos agosto. El ritmo de las máquinas, de ingreso de mercaderías, de los despachos y de las ventas no siguió el mismo camino ascendente que se venía registrando en los meses precedentes al período de incertidumbre en que terminó convirtiéndose el décimo mes del año para quienes todos los días levantan persianas y se calzan el overol o el guardapolvo de trabajo.

Lo dicen los propios protagonistas consultados por Comercio y Justicia y lo dicen los fríos números que arroja el relevamiento “Córdoba en Foco” que realiza semana a semana el Ministerio de Industria, Comercio y Minería provincial sobre la base de una veintena de informes sectoriales de Cámaras y Colegios Profesionales, con encuestas directas a los responsables de cada una de las empresas que hoy están activas a lo largo y lo ancho de la provincia. 

Aunque en números finales de facturación, en datos concretos de unidades producidas, cuadrillas en la calle, productos despachados u operaciones de venta cerradas, el inicio del actual mes nos encuentra en muchos sectores con números dos dígitos por arriba de lo que teníamos en febrero o marzo pasado, prepandemia, un análisis comparativo entre las puntas de las últimas cuatro semanas muestra un «parate» importante de la actividad en la provincia. 

Por ejemplo, la industria láctea provincial procesó en la última quincena de octubre entre 15% y 20% menos de litros de leche que los que trabajaba entre agosto y septiembre. La industria manisera procesó el mes pasado entre 25% y 30% menos toneladas de productos que los que movía hace dos meses atrás. El sector de las alimentarias en general de la provincia viene mostrando una tendencia decreciente en su facturación desde mediados de septiembre. La industria gráfica cordobesa volvió a mostrar en octubre rangos semanales de facturación que no veían hace algunos meses atrás; las telcos usaron casi 4% menos de cuadrillas en octubre que las usadas en septiembre; la actividad de la construcción no termina de repuntar y hasta la venta de las ferreterías mostraron números menores en octubre que en períodos precedentes.

Es lo que se interpreta de los informes de actividad relevados por los técnicos de la provincia y de la consultora Economic Trends, encargados del programa de recolección y análisis de datos del Monitor provincial de la actividad comercial, industrial, de servicios y de la construcción de Córdoba. Una radiografía que expresa lo que en palabras del titular de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, Eduardo Borri, es el «círculo vicioso» del dólar creciente: «Nadie quiere quedarse con pesos en la mano, es decir que hay demanda, pero quiere vender, porque no sabe a qué precio va a reponer lo vendido y cuando eso se produce, suben los precios, lo cual retroalimenta un proceso negativo». La Unión Industrial de Córdoba confirmó también los problemas que hubo con insumos en algunos sectores, aunque en general impactó en el mes la incertidumbre en que se mueve el país cuando el dólar deja de tener precio y alcanza altos niveles de volatilidad. 

Todos los representantes sectoriales consultados confirmaron que la consolidación de un escenario de calma y tendencia a la baja en los distintos tipos de cambio ayudarían durante el presente mes a que la actividad productiva vuelva a sus niveles previos y rompa el techo de cristal que puso sobre ella la disparada del blue de las últimas semanas.

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