La canasta en dólares, muy cerca de la predevaluación

“Los precios en dólares de los bienes básicos se sitúan en los niveles de 2001”, según un trabajo del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) (www.idesa.org), agregando que “con el dólar fijo, el tipo de cambio real se está apreciando al ritmo del aumento de los precios y los salarios. Desde el punto de vista macroeconómico se va esfumando uno de los pilares de la recuperación: la devaluación”.
En el trabajo se consigna que desde el punto de vista macroeconómico, aun cuando los precios y los salarios medidos en dólares superen en 2008 los niveles que tenían en 2001, no necesariamente implica que las dificultades que enfrentan los productores nacionales sean mayores. El dólar del 2008 está mucho más depreciado que el dólar de 2001, razón por la cual, aunque los precios argentinos estén altos en términos de dólares, todavía son relativamente bajos en términos de Reales y Euros.
“Por otro lado, los precios internacionales de las exportaciones argentinas en el 2008 son 3 veces más altos que los observados en el 2001. Esto implica que hay mayores posibilidades de generación de riqueza dentro del país”, explica el trabajo. “Más allá de las manipulaciones sobre los índice oficiales, el proceso inflacionario sigue siendo intenso. En la medida que aumentan los precios, lógica y legítimamente aumentan las demandas por incrementos salariales. Si el valor del dólar se mantiene estable, los precios y los salarios medidos en dólares aumentan”, define el trabajo.
Según refiere Idesa respecto a los datos oficiales, los precios medidos en dólares de productos básicos como azúcar, arroz, pollo, manteca, aceite y huevos son en febrero del 2008 apenas un 14% inferiores al 2001, mientras que el cuadril, paleta, bife, carne picada, nalga y hamburguesas son un 5% más baratos que en 2001. En tanto que los salarios medidos en dólares de los trabajadores formales a finales del 2007 son un 20% inferiores y el de los trabajadores informales son aproximadamente un 34% inferiores a los que prevalecían en el 2001.

Lo que sugiere Idesa

Con más productividad, el aumento de salarios no es una amenaza para la competitividad.
Es urgente y prioritario un cambio en los contenidos y orientación de la agenda de políticas públicas.
En lugar de pensar en reducir costos “licuando” las remuneraciones, es fundamental fijar reglas que hagan más productivo y eficiente el trabajo nacional.

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