“Hay que renunciar a un montón de derechos para salir adelante”

Entrevista a Emilio Etchegorry, presidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC). A poco de dejar su cargo como titular de la entidad, el empresario se refirió a la coyuntura del sector metalmecánico, a los PPC y a la propuesta del Gobierno de incentivar la compra de 0km y motos, entre otros.

Ya lleva cuatro años al frente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC) y, a poco de que su gestión presidencial llegue a su fin, Emilio Etchegorry dialogó con Comercio y Justicia para hacer un repaso sobre la coyuntura del sector metalmecánico y autopartista, los desafíos sin resolver y las políticas públicas.

-La balanza comercial del sector autopartista es altamente deficitaria, ¿qué hace falta para revertir esto?
-Hay que entender que el negocio del auto se transformó en global. Están muy separadas las terminales de lo que son las autopartistas que proveen a las terminales. Antes, si alguien decía que tenía una fábrica de autos, decía que tenía desde la fabricación de las arandelas hasta la del block del motor. En esa fábrica se consolidaba todo y salía el auto entero. El mundo cambió y cuando hoy te dicen que tenés una terminal de autos, lo que tenés es una línea de ensamble.

-Dante Sica (director de la consultora Abeceb) decía que el problema estructural del autopartismo estaba relacionado con la falta de inversiones en los sectores metalmecánicos básicos, es decir, fundición, matricería y forja. ¿Cómo lo ve?
-No tiene que ver con la inversión sino con la regulación que el país adoptó en materia de integración y mercados. En forja han habido inversiones muy grandes y el problema en el caso de la fundición pasa por una cuestión netamente sindical. Las dos grandes fundiciones que había las quebró el sindicato. Es el mismo caso de la matricería. En poco tiempo van a decir que no tenemos fábrica de matrices y ahí te diré que hables con el sindicato de Matricería Austral, que es el responsable de que esa empresa hoy no tenga trabajo. Es muy difícil poner en marcha empresas tan caras con prerrogativas y beneficios adquiridos por los trabajadores que tienen antigüedades tan grandes.

-¿Cómo se sale de eso?
-En otras partes del mundo se hace borrón y cuenta nueva. O aquí, como hicieron con Pauny. Hay que renunciar a un montón de derechos para poder salir para adelante. Un empresario, cuando adquiere una empresa como ésa, no debe preocuparse por su ejército, por la tropa de adentro que es la que debe ayudarlo a ganar la batalla; debe preocuparse por el mercado. Pero cualquiera que agarre esas empresas tiene un problema dentro. Y en esos casos sí es cierto que no ha habido inversiones, porque para eso se requiere de decisiones a largo plazo.

-¿Se cumplió la orden que recibieron las grandes proveedoras de acero y hierro para retrotraer precios?
-Después volvieron a subirlos. El acuerdo además no incluyó a todos los proveedores del sistema. Y más allá de eso, el problema es que Argentina es cara. Cara en insumos, en mano de obra, en mover los materiales por el país porque no andan los trenes y las rutas están rotas. Es cara en administración porque no hay justicia, la Justicia es cara y lenta. Es cara porque para exportar la administración se generan sobrecostos enormes en materia de comercio  internacional; es cara por la burocratización a la que llegó el Estado en estos últimos años, y todo eso le quita competitividad a las empresas. Tengamos en cuenta que hay compañías que tienen que parar uno o dos días por semana porque no tienen insumos.

-¿El Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) es más burocracia?
-Es un analgésico para una situación de crisis complicada en la que el empresario tiene que ver qué hace con los trabajadores. No está hecho para la estructura de costos, está hecho para ver qué se hace con los trabajadores.

-¿Sirve como herramienta?
-Si está bien aplicado, sí sirve. ¿Qué hace una empresa que producía para 100 y adecuó la estructura para producir 100, cuando de repente le cae 37% o 40% el nivel de venta? Si se puede seguir pagando quiere decir que se estaba vendiendo el producto carísimo, y eso no existe en el mercado de las terminales. Lo más seguro es que no se pueda seguir pagando. Entonces, se pinta la planta, se hacen tareas de manteniemiento, se sacan horas extras, pero llega un momento en el que no queda margen y hay que readecuar la estructura de la empresa. Es normal ver que una persona que se quedó sin empleo al poco tiempo consiga otro. Pero es muy difícil que se dé el caso de que un empresario que quebró ponga una empresa de vuelta. Allí es donde hay que poner atención porque en Argentina, el problema que tenemos es que el sector privado es muy chico.

-¿Se está analizando con el Gobierno de la Provincia alguna manera para revertir esto?
-Lo anunció el Gobernador los otros días. Nos había anticipado hace un tiempo esta estrategia de promover el consumo de autos y motos que se fabrican en Córdoba. La verdad es que tiene una muy buena intención por detrás, pero muy poco impacto porque hay que entender que nosotros, del total de un auto, en Córdoba fabricamos 20% o 22% de autopartes. Entonces, gran parte del esfuerzo lo vamos a terminar tirando al mundo. La realidad es que se cayó el mercado. Si se apostó todo al mercado interno, cuando éste se cae, se cae todo. Ahora tenemos que ver cómo nos adaptamos y seguimos para adelante.

-¿Qué evaluación hace de su gestión? ¿Con qué sinsabores dejará la presidencia?
-Hubo una serie de preocupaciones con las que buscamos marcar la agenda, como la competitividad y la energía, y no se resolvieron. También hay problemas en el tema infraestructura, en materia impositiva. Es terrible ver  a empresarios que están acorralados por el fisco. En vez de que el Estado sea nuestro socio, porque somos los que generamos la riqueza, es nuestro verdugo. Son todas cosas que la CIMCC ha venido marcando todo este tiempo y no se ven en ningún lugar. Esto nos hace pensar en cuáles deben ser las nuevas estrategias para marcar una agenda. Porque nosotros no podemos resolver nuestros problemas solos.

La industria debe crecer junto con el país, pero el Gobierno decidió gobernar sólo para un sector. Particularmente, yo dejo la presidencia feliz con todo lo que hemos hecho de manera interna, el problema está en el frente externo, porque ahí probamos de todo: ser amigos, enemigos, ser candidatos, opinar desde afuera. Probamos para ver cómo podemos influir en la política para generar una estrategia de incidencia a largo plazo que promueva el arriesgar a poner empresas. En realidad, debo decir que nos han escuchado, más el gobierno provincial, pero no ha sido lo cotidiano.

Nuevo encuentro
Volkswagen negocia para evitar despedir 700 empleados

Directivos de Volkswagen y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) volverán a encontrarse mañana en las negociaciones que buscan evitar la pérdida de 700 puestos de trabajo en esa empresa, golpeada por la merma de producción a raíz de la caída de las ventas.

Así lo señaló el secretario General del SMATA, Ricardo Pignanelli, quien atribuyó a «la caída de las ventas a Brasil y al aumento de precios del modelo Suran» como los factores que pusieron en jaque la compañía de origen alemán. El objetivo del gremio es garantizar por un año la estabilidad laboral de todo el personal. En ese marco, empresarios y sindicalistas se encontrarán mañana y, un día después, lo harán con la ministra de Industria, Débora Giorgi.
Pignanelli comentó que con la empresa se analiza la apertura de jubilaciones anticipadas de 300 operarios (abarcaría 150 casos de personal mayor de 65 años y otros 150 de mayores de 62 años) y un programa de suspensiones rotativas de otros 400 trabajadores, con la garantía de cobro de 75% de los salarios.

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