Guerra entre petroleras impactará en los precios

Largas colas de automóviles se vieron ayer en las estaciones de servicios de Capital Federal y el conurbano bonaerense, en las que expendieron combustibles con cupos de entre 30 y 50 pesos, además de haberse suspendido el pago con tarjeta de crédito.

El problema que, en principio, parece de producción o abastecimiento, se trata en realidad de una “guerra” entre tres de las cuatro petroleras que integran el mercado por un lado e YPF (la cuarta participante) por el otro.

Así se lo explicó a Comercio y Justicia una especializada fuente del sector energético, quien informó además que “lo que buscan Esso, Shell y Petrobras es que YPF importe naftas y así se vea obligada a aumentar sus precios”.

Sucede que YPF encabeza las ventas de naftas y gasoil en el mercado argentino, con el 56 por ciento del total, seguida por Shell (14), Esso (12) y Petrobras (11 por ciento).
El liderazgo se debió, entre otros temas, a una cuestión de precios, que le permite a la petrolera vender con una diferencia para con su competencia de hasta 30 centavos por litro.
A partir de esta política corporativa, entre 2003 y este año YPF vio subir su participación de 45 a 56% en el mercado de naftas y de 50 a 58% en el de gasoil. Además, hay 298 ciudades en todo el país que sólo tienen estaciones de servicio YPF.

Buscando afuera

El director de Comunicaciones de YPF, Sergio Resumil, confirmó ayer la importación “excepcional” de “50 millones de litros” de naftas para hacer frente a la creciente demanda que reflejan sus estaciones de servicio, y justificó la medida indicando que las empresas competidoras redujeron el nivel de producción para el mercado argentino, lo cual complicó el abastecimiento de la petrolera local.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

En ese sentido, Resumil aseguró que “Shell, Esso y Petrobras bajaron la producción, el procesamiento de crudo y la distribución de combustible”, por lo que en “enero y febrero hubo 200 mil metros cúbicos menos por parte de la competencia”.

La semana pasada, el vocero de la empresa ya había indicado que en los primeros meses de este año se verificaba un incremento “atípico” de la demanda, con un corrimiento de compradores hacia esta compañía por “diferencia de precio y calidad”.

La otra posible explicación es juzgada en el sector como un "error de cálculo de demanda". Tal vez, según razonan en el resto de las petroleras, la compañía no previó esos niveles de consumo en momentos en que sus refinerías de Luján de Cuyo y La Plata se aprestan a una etapa de mantenimiento: la primera, entre abril y mayo; la segunda, entre junio y julio. Así, ante las mayores ventas, el stock de nafta que se debía acumular para esos meses puede haberse consumido.

Como muestra de esta restricción cabe recordar la medida que la empresa tomó el primero de marzo pasado con la distribuidora Dapsa, a la que le estaba vendiendo casi el doble de lo que fijaba el contrato. El acuerdo indicaba 4.000 metros cúbicos de nafta y 11.000 de gasoil, pero estaba entregando 8.000 y 18.000, respectivamente. Decidió, por lo tanto, volver a los volúmenes pactados, lo que desencadenó la furia de las estaciones de servicio blancas, principales compradoras de Dapsa.

Cabe destacar que la actual importación de naftas representa un 20 por ciento de lo que la petrolera hispano-argentina produce en un mes.

Cuestión estructural
Sin embargo, el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Indep

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