Gasoductos: a cinco años de adjudicados y ya sin el BNDES, De la Sota busca nuevo fondeo

El préstamo del Banco de Desarrollo de Brasil está virtualmente caído, máxime luego de la traumática partida del país de la minera Vale. Sin financiamiento, el gobernador aguarda un acuerdo entre el Gobierno y el Club de París y el regreso al mercado de capitales para probar suerte con alguna línea externa. No descartan fondeo chino o ruso. El proyecto se acotaría respecto al original.

El proyecto para construir los cinco gasoductos troncales licitados y adjudicados durante la gestión de ex gobernador Juan Schiaretti, cuyo inicio de obra aún no se concretó, quedó virtualmente sin sustento económico y a merced de la obtención de un nuevo financiamiento externo, que podrá abrirse como consecuencia de un eventual acuerdo entre Argentina y el Club de París y la posterior salida al mercado de capitales.
A cinco años de adjudicado el proyecto a la empresa brasileña Andrade Gutierrez, la obra está hoy prácticamente desactivada y no forma parte de las prioridades en la agenda bilateral que por estas horas ocupa a la administración de José Manuel de la Sota con el Gobierno nacional.
Es que si bien el proyecto fue calificado como estratégico por Schiaretti, su impulsor original, y apoyado abiertamente por De la Sota, la situación hoy ya no depende tanto de un aval de la Nación sino de la vigencia del financiamiento original del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil. Concretamente, aun si la Nación diere el visto bueno para avanzar con ese crédito, el fondeo brasileño está hoy prácticamente caído.

La vigencia del préstamo, de por si en dudas por el tiempo transcurrido desde la aprobación inicial, recibió su golpe de gracia el año pasado y no precisamente por problema entre la Provincia, la Nación, la adjudicataria y el BNDES. Fue la polémica partida de la empresa minera Vale do Rio Doce, de capitales brasileños, que derivó en el deterioro de las relaciones bilaterales y la restricción del crédito de ese banco oficial para proyectos a desarrollarse en el país. En ese marco, lejos quedaron las gestiones de De la Sota y el entonces ministro de Agua, Ambiente y Energía, Manuel Calvo, en mayo del año pasado, en Brasil, para intentar mantener activo el préstamo.
“Peleamos por Córdoba. Por el futuro. Necesitamos que Brasil no desafecte el crédito blando del BNDES para hacer esta gran obra de gas”, había expresado, vía Twitter, De la Sota desde Río de Janeiro luego de reunirse con autoridades de esa entidad.

La Provincia da por hecho que ese financiamiento está caído y busca ahora alternativas para avanzar con un proyecto más acotado respecto al original, más allá de la negativa del Gobierno nacional a avalar ese préstamo.
Según pudo conocer Comercio y Justicia, el Ejecutivo aguarda con expectativa que la administración de la presidenta Cristina Fernández cierre un acuerdo con el Club de París. Esa situación, sumada al convenio entre YPF y Repsol para el pago a plazo de las acciones otrora en poder de la firma española, abren las puertas para que el Gobierno salga al mercado de capitales a buscar fondeo a tasas de entre 5 y 6 por ciento.

De la Sota espera poder “colgarse” de esas gestiones, admiten en la Provincia. La tasa que ésta acordó con el BNDES fue en su momento de 4,05 por ciento anual en dólares en un préstamo a 10 años de plazo, con dos de gracia.
El menú de alternativas es amplio. Incluso se menciona la posibilidad de financiamiento de algún banco chino mediante los megaacuerdos suscriptos con el Gobierno nacional, que en el plano privado se tradujeron, por caso, en la sociedad de la empresa Electroingeniería con capitales de ese país para la ejecución de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en la provincia de Santa Cruz por un total de 4.700 millones de dólares. Ese fondeo que debió superar dificultades de diferente tipo, llegará por medio del Banco de Desarrollo de China.

Los números que se manejan en Córdoba para los ductos son ciertamente menores. Por lo pronto, el mes próximo visitará el país el presidente chino y seguramente se avanzará en un acuerdo marco respecto a fondos para diferentes fines. “Tampoco hay que descartar fondos de capitales rusos”, recordó otro informante, quien alertó sobre el creciente interés de ese país por proyectos externos. La posibilidad de avanzar con la obra gracias a un nuevo financiamiento está abonada a partir de las gestiones encaradas por el ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos, Fabián López, quien supo desempeñarse durante varios años como subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación y tiene buena llegada a las autoridades nacionales.

De hecho, desde su arribo logró destrabarse el financiamiento de la Corporación Andina de Fomento (CAF) para las obras del canal Los Molinos-Córdoba. Ese crédito había sido gestionado durante la segunda gestión de De la Sota y nunca tuvo el aval de la Nación sino hasta días atrás.
Por cierto que la mejora en las relaciones entre De la Sota y el Gobierno nacional posteriores a los incidentes por los saqueos a principios de diciembre último dieron marco a ese avance.
Como fuere, López viene trabajando una agenda diversa que incluye las negociaciones por una mejora en el precio de la energía que vende la Central Pilar a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) y la reestructuración del bono en dólares emitido por la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) para financiar la construcción de esa usina. Respecto a los gasoductos, la Provincia admite que no debería haber novedades en el corto plazo en tanto y en cuanto no se obtenga ese fondeo alternativo o eventualmente no se consigan partidas por otra vía.

Un largo camino
Aquél proyecto anunciado en la gestión Schiaretti

El frustrado proyecto para construir cinco gasoductos troncales en la provincial fue concebido durante la gestión Schiaretti, licitado luego en octubre de 2008 y adjudicado a la únión transitoria de empresas (UTE) encabezada por la brasileña Andrade Gutierrez, en diciembre de 2009.La cronología  incluyó en diciembre de 2010 la firma del contrato de financiamiento con el BNDES de Brasil y luego el inicio de los trámites con el Gobierno nacional para autorizar el préstamo, gestiones que -indicó por entonces el ministro Calvo-, una vez iniciadas, demoraron “60 días” en obtener el visto bueno, salvo la última etapa que incluía la autorización del Banco de la NAción Argentina (BNA) que debía emitir las letras de cambio necesarias para concluir los avales.
Ese último paso, desechado por el BNA, y la falta de aprobación del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) de los proyectos para iniciar las obras (sólo aprobó el ducto Ruta 2), coincidieron, recordó Calvo, con el quiebre de las relaciones entre la Nación y Córdoba, que se evidenció con multiples cruces verbales y acusaciones mutuas. Los cinco ductos troncales proyectados apuntaban a proveer gas natural a 400 mil habitantes de más de 100 localidades, además de unas mil industrias a lo largo de 1.700 kilómetros de extensión, según se informó oportunamente.

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