Fuerte viraje en el Mercosur hacia una zona de libre comercio

No habrá resultados antes de seis meses, consideró el canciller brasileño al finalizar -intempestivamente- su visita a Argentina. Pero “es un acuerdo permanente” que tiene en la mira convenios con la Unión Europea y con la Alianza del Pacífico.

Javier De Pascuale – jdepascuale@comercioyjusticia.info

De la mano de los nuevos gobiernos de Mauricio Macri, en Argentina, y de Michel Temer, en Brasil, el Mercosur consolida su rápido viraje hacia una zona de libre comercio dominada por sus socios más poderosos, que buscará avanzar en la firma de amplios acuerdos de intercambio con la Unión Europea (UE) y con los países que integran la Alianza del Pacífico -bloque comercial que integran Chile, Colombia, México y Perú-.

“No habrá resultados antes de seis meses pero es un acuerdo permanente. Excede a mi gobierno”, dijo al respecto el canciller brasileño José Serra.

El viraje del bloque es importante: desde los primeros acuerdos, en 1985, sus miembros se plantearon construir una unión aduanera similar al esquema que por décadas rigió en la Comunidad Económica Europea. Incluso, en una cumbre de presidentes celebrada en 2009, se propuso el año 2019 como plazo para terminar de consolidar la unión aduanera, sin excepciones.

El Mercosur es una unión aduanera imperfecta porque eliminó los aranceles para la comercialización de 95 por ciento de los productos entre sus integrantes y mantiene un arancel externo común para el intercambio con los países ajenos al bloque.

Por el contrario, una zona de libre comercio supone que los países que la integran también eliminan los aranceles para comerciar entre ellos pero, en cambio, cada uno mantiene libertad de acción para intercambiar bienes y servicios con otras naciones o grupos de naciones.

Esta transformación del bloque fue anunciada públicamente por el nuevo gobierno brasileño la semana pasada, en una conferencia de prensa. Era lo que venían reclamando desde el año pasado Uruguay, Paraguay y sectores empresariales internos de Brasil: una “flexibilización” de los acuerdos internos del bloque que permita que cada país avance por separado en acuerdos de libre comercio con Europa o la Alianza del Pacífico.

Y es lo que conversaron largamente este lunes los cancilleres Serra y Susana Malcorra, de Argentina. Junto a la firma de un memorándum de entendimiento que establece un mecanismo bilateral de coordinación, que tiene como meta mejorar el intercambio comercial entre los dos países, ambos funcionarios buscaron precisar los límites y posibilidades de un Mercosur lanzado a celebrar acuerdos en bloque o individualmente por parte de sus miembros, con los diversos espacios de intercambio que se configuran por estas horas en diversas partes del globo.

El propio Macri dio la señal hacia esta política un día después de ser electo presidente, en noviembre pasado. “Hay que darle vitalidad y recuperar la dinámica en el Mercosur, avanzar en los convenios con la UE y converger con la Alianza del Pacífico”, dijo el Presidente en aquella ‘conferencia del triunfo’, en la Usina del Arte, de La Boca.

En la misma oportunidad, puso a Chile en el centro de la política comercial argentina: “Soy un admirador del pueblo chileno, de su calidad institucional. Vamos a trabajar para unificar la matriz energética e incrementar los intercambios, a fin de converger todos en un bloque amplio”.

Tanto Macri como Temer piensan a Argentina, a Brasil y México comerciando con sus vecinos, pero también aprovechando sus posicionamientos estratégicos para negociar libremente con otros mercados.

El actual embajador en China y uno de los principales asesores del Presidente en política exterior, Diego Guelar, expresaba recientemente que “la retórica de la integración latinoamericana ha dado paso a una nueva realidad que nos permite encarar el desafío de una zona de libre comercio consolidada entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico”.

El diplomático, que fue embajador en Brasil en 1995/96, abogó por una zona de libre mercado que integre los países de la región “en las negociaciones de libre comercio que están teniendo lugar en Asia-Pacífico (con epicentro en Estados Unidos y China), Eurasia (China y Rusia) y el Atlántico (Estados Unidos y la Unión Europea)”.

Y el primer paso en busca de ese objetivo lo dieron a inicios de la semana los cancilleres Serra y Malcorra. Argentina aprovechó la débil coyuntura política de Brasil para frenar su voracidad y establecer un espacio de “coordinación política” del comercio bilateral, que al tiempo que permita seguir de cerca los proyectos concretos de integración estratégica, supervise en tiempo real el avance del intercambio para evitar desequilibrios, como los que se están produciendo desde el año pasado entre la Argentina y Brasil.

Comercio bilateral
En su peor momento, acuerdan revitalizarlo

La búsqueda de una mejora en las relaciones comerciales entre los dos países se produce luego de que el déficit comercial de Argentina con Brasil alcanzó 1.388 millones de dólares en el primer cuatrimestre del corriente año, rojo que triplica el monto alcanzado en el mismo período de 2015.

Ese resultado explica la merma en la cifra final del intercambio bilateral, que desde principios de año acumula una caída de 6,1 por ciento, según un informe privado, de acuerdo con el reporte de la consultora Abeceb basado en datos del gobierno brasileño.

El rojo comercial más que triplica el registrado en el primer cuatrimestre de 2015, cuando el déficit argentino fue de 439 millones de dólares.

Este crecimiento se explica por las condiciones que atraviesa el comercio bilateral: la crisis brasileña y un deterioro de la competitividad (pese a la apreciación del real y a la devaluación del peso) y por un crecimiento en los saldos exportables brasileños por la contracción de su mercado interno. Las exportaciones argentinas al vecino país cayeron 25 por ciento hasta abril, nivel que está en línea con la contracción generalizada de las compras de Brasil al mundo, que cayeron 32 por ciento.

Los nuevos acuerdos

– Compromiso de trabajar caso por caso para solucionar las diferencias comerciales vigentes.

– Acuerdo para agilizar los mecanismos de negociación bilateral.

– Firma de un memorando para formalizar un mecanismo de consultas sobre política regional que reunirá a ambos cancilleres cada dos meses: el Mecanismo de Coordinación Política.

– Cambio de embajador. Everton Vargas tendrá como nuevo destino Bruselas. En tres meses será remplazado por el actual secretario General (vicecanciller) de Itamaraty -la cancillería-, Sérgio Danese.

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