Fábregas abandonó el BCRA tras rumores de filtración de datos

En medio de temblores cambiarios y disputas políticas, el titular del Banco Central renunció a su cargo al sentirse aludido por las críticas del mensaje presidencial. En su lugar asumió Alejandro Vanolli, ex titular de la Comisión Nacional de Valores.

A menos de un año de haber asumido y en medio de un temblor cambiario, Juan Carlos Fábregas renunció al frente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) tras la embestida pública de la presidenta Cristina Fernández por la debilidad en los controles del mercado financiero y hasta sospechas de irregularidades en el comportamiento de la autoridad monetaria.

Al final, no fue sólo la dura disputa que históricamente mantuvo con el ministro Axel Kicillof, con quien asumieron casi juntos, la que terminó condicionando su salida sino la inesperada crítica de la jefa de Estado, que lo tomó por sorpresa.

En su gestión los números no lo acompañaron: el BCRA perdió 3.627 millones de dólares (las reservas cayeron de US$31.541 millones a US$27.914 millones). Fábrega había prometido que no bajarían de US$28.000 millones. Además, el dólar blue se convirtió en un dolor de cabeza y el tipo de cambio oficial pasó de 6,06 a 8,47 pesos por dólar, con una devaluación de casi 40%.

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En su reemplazo asumió el actual el actual jefe de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, un hombre que fue el gestor de la última reforma de la Carta Orgánica del BCRA y, si bien no es del riñón interno de Kicillof, tiene una excelente relación con éste.

En el mercado se interpreta que la designación de Vanoli significará una “profundización” de los controles cambiarios y financieros, uno de los aspectos que Cristina criticó en un encendido discurso que dio en Casa Rosada donde denunció una campaña para “voltear” al Gobierno.

Las razones de la partida
Ni la disputa interna con Kicillof ni las distintas visiones para contener la suba del dólar paralelo, ni para frenar la fuga de divisas, fueron los factores que terminaron con la gestión de Fábrega.

En ese discurso, que Fábregas observó desde la primera fila mientras era enfocado por las cámaras de la TV Pública cada vez que la Presidenta hacía alusión a él, Cristina denunció que los bancos tuvieron “información privilegiada” sobre medidas del BCRA, que hay miles de expedientes sobre maniobras financieras sin investigar y hasta llegó a sugerir cierta connivencia entre funcionarios y “cuevas” del microcentro.

“Hay que cumplir la función de los órganos controladores”, disparó la jefa de Estado en directa referencia a la gestión de Fábregas, funcionario que desde que asumió fue elogiado por sectores de la oposición, al considerarlo un hombre de carrera y de impecable trayectoria.

A fines de julio y en medio de la disputa judicial con los fondos buitre, cuando Kicillof regresó de Nueva York, se quejó por la negociación que un grupo de bancos había entablado con esas organizaciones para intentar el pago de la deuda.

Kicillof dijo que la operación era directamente una maniobra de imposible realización ya que los bancos pretendían que el dinero que iban a aportar fuera cubierto por fondos del SEDESA -que cubre los depósitos- y dio a entender que esa idea no hubiera sido posible sin el visto bueno de Fábregas.

Ése fue quizá el punto de mayor tensión en la relación entre los dos funcionarios y prácticamente marcó el destino de ex titular del Banco Nación, en donde estuvo más de 30 años.

Gestión y devaluación
En su gestión, Fábrega consideró que inflación, emisión y dólar paralelo interactuaban y que por eso era indispensable una mayor contracción monetaria y una suba en las tasas de interés para controlar el dólar.

En sintonía con esa política, dejó flotar más libremente el peso y a fines de enero asumió una devaluación de 23%, que acortó la brecha cambiaria con la divisa ilegal pero que disparó los precios.

Fábrega fue el cuarto presidente del BCRA de la gestión kirchnerista, después de Alfonso Prat Gay, Martín Redrado y Mercedes Marcó del Pont. Ahora le dejó el lugar a Vanoli.

Ver también:

– Vanoli, el hombre que lo sucede

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