En julio se perdieron más 302 mil puestos de trabajo formales

AUTOMOTOR. En agosto, ese sector aprovechó sólo 35,4% de su capacidad instalada.

La contracción fue de 4,9% con relación a igual mes de 2019, según el trabajo realizado por el Centro de Estudios de la UIA. Los sectores más afectados fueron construcción y hoteles y restaurantes. También hay menos empresas

La cantidad de trabajadores formales ocupados en el sector privado volvió a caer en julio pasado, en esta oportunidad 4,9% con relación a igual mes de 2019, lo que significó que 302,5 mil personas se quedaran sin trabajo.

Así lo determinó el informe laboral que divulgó ayer el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU), que indicó -además- que la retracción laboral acumula 23 meses.

En el caso particular de la industria, consignó el trabajo, la baja interanual fue de 2,5% -es decir, se perdieron 27.558 puestos-, tasa que contrasta con la registrada en otros sectores, como la construcción, en la que el empleo cayó 28,6%, u hoteles y restaurantes, en los que la retracción fue de 12,9%, debido principalmente a las medidas de aislamiento determinadas para morigerar los contagios de coronavirus.

“A pesar de las fuertes caídas interanuales del empleo, algunas contracciones comenzaron a desacelerarse en términos mensuales y, en algunos casos, a revertirse en el margen”, destacó la UIA.

En relación con el mes anterior, el empleo asalariado registrado se mantuvo casi sin cambios: tuvo una caída marginal de 0,1% (5.939 puestos); mientras que en la industria aumentó 0,2% (2.582 puestos), en un contexto de recortes en la baja de la actividad de la industria.

Según el CEU, después de la merma récord -30,2%- en la producción de abril, julio reportó una contracción de 2,2% y, en este lento retorno a niveles normales de actividad, siguió primando la heterogeneidad en la industria.

Algunos sectores en crecimiento demandaron más trabajo para compensar los puestos dispensados, unos pocos estuvieron en una situación intermedia, mientras la mayoría continuó con su actividad en niveles bajos.

“Esta situación extendida en el tiempo pone en jaque la sostenibilidad de las empresas, habida cuenta del incremento en los costos que implican las dificultades actuales que genera la rigidez del mercado de trabajo producto de las regulaciones presentes”, advirtió la UIA, según la cual las mayores dificultades se reflejan en una menor cantidad de empresas, que presentan declaraciones juradas (DDJJ) de empleo en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), situación que no logra romper la tendencia decreciente.

Julio mostró una caída de 4% interanual (21.673) en la cantidad de empresas declarantes del orden; y, en el caso de la industria, la variación se mantuvo estable con respecto al mes anterior, con un descenso de 3,9% (1.986) en comparación a julio 2019.

Lo mismo sucede con el uso de suspensiones, que volvieron a ser la principal forma de manejar la dotación de personal. Así, el porcentaje de empresas que aplicó suspensiones en julio disminuyó a 18%. Sin embargo, aseguran, se encuentra en niveles históricamente altos (7% de los trabajadores fueron suspendidos durante el mes).

“La frágil situación laboral en un escenario de nuevas dificultades para las empresas requiere pensar estrategias integrales con incentivos claros, que tengan en cuenta no sólo la continuidad del empleo sino también proporcionar incentivos a la generación de trabajo registrado y las necesidades de las empresas para continuar activas en esta delicada coyuntura”, concluyó el trabajo.

 

Capacidad instalada

En tanto, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) divulgó ayer el uso de la capacidad instalada de la industria, que en agosto se ubicó en 58,4%, con una baja de 2,1 puntos porcentuales respecto al 60,5 % de igual mes del año pasado.

El cotejo intermensual, por su parte, mostró una mejora de 1,6 punto porcentual ante julio pasado, cuando el uso de la capacidad instalada se había ubicado en 56,8%, en medio de las restricciones implementadas para combatir la pandemia.

La baja interanual tuvo su correlato con el nivel de actividad de la industria, que en agosto registró una caída de 7,1% en relación con igual mes del año pasado. A esto se sumó que en la comparación mensual con julio, el desempeño fabril también bajó: 0,9%.

Los rubros que presentaron en agosto niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al general fueron Sustancias y productos químicos (71,1%), Productos minerales no metálicos (70,4%), Refinación del petróleo (69,1%), Papel y cartón (65,0%), Industrias metálicas básicas (62,9%), Productos del tabaco (61,5%) y Productos alimenticios y bebidas (60,6%).

En tanto, los sectores que se ubicaron por debajo del nivel general de 58,4% resultaron Edición e impresión (50,3%), Productos de caucho y plástico (48,6%), Metalmecánica excepto automotores (46,9%), Productos textiles (42,3%) e Industria automotriz (35,4%).

El uso de la capacidad instalada mostró en agosto el cuarto mes consecutivo en alza, después del fuerte derrumbe registrado en abril -inicio de la cuarentena-, cuando se ubicó en 42%.

A pesar de esta recuperación, este nivel se encuentra todavía un punto porcentual por debajo del 59,4% de febrero pasado.

El viernes pasado, el Indec difundió un relevamiento cualitativo realizado en medio de emergencia sanitaria, que reflejó que 54,1% de las fábricas operó con normalidad en agosto, y que 45,9% operó parcialmente o no tuvo actividad productiva.

Entre aquellos locales que operaron parcialmente o no tuvieron actividad productiva, 51,5% declaró que la principal causa fue no pudo contar con el personal necesario por causa del aislamiento, en tanto que 25,3% de los emprendimientos manufactureros afirmó que la principal causa fue que no recibieron pedidos.

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