El decil más rico se lleva 16% de subsidios nacionales y el más pobre, sólo 5%

A partir de un estudio realizado por el Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires, el CPCE pudo transparentar la distribución de los subsidios que hace el Estado. La incidencia en los ingresos familiares de los sectores de menores recursos resulta evidentemente más significativa.

En el marco de las presentaciones que realiza mensualmente respecto de sus análisis de coyuntura, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba puso en evidencia ayer el efecto de la reasignación de subsidios que comenzó a instrumentar el Gobierno nacional en los servicios de agua (medida que no alcanza a Córdoba) y gas, en momentos en que se espera que el ajuste se extienda al sector energético.

En ese sentido, con base en un trabajo del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires para todo el país, se analizó que del total de las transferencias que realiza el Estado, 16% queda en manos del decil más rico de la población, mientras que el decil de menores recursos sólo se apropia de 5% de esos subsidios.

Lógicamente, la incidencia de estos fondos en los ingresos familiares de ambos extremos de la sociedad es diametralmente opuesta. Mientras las transferencias representan poco menos de 16% de los ingresos familiares del decil más pobre, en el caso de la décima porción más rica de la población lo proveniente de los subsidios sólo constituye 0,5% de sus ingresos familiares.

En función de esta aclaración, el CPCE estimó los efectos sobre el consumo en relación con el ingreso familiar: Los deciles uno y dos, es decir los más pobres de la población -entre los que se ubican aquellos que cobran Asignación Universal por Hijo o jubilaciones o pensiones nacionales u otros subsidios-, no tendrían cambios en sus conductas de consumo ya que el ingreso familiar disponible no bajará, en cambio sí puede subir.

En contrapartida, los economistas consideraron que los deciles ubicados entre el ocho y el diez (las clases económicas más altas) tampoco tendrán cambios en sus conductas de consumo de gas debido a que la incidencia de los subsidios no representa una porción considerable en sus ingresos.

Desde ese análisis, los especialistas del CPCE confirmaron que son los deciles intermedios de la población los que sufrirán una caída en sus ingresos debido a que será mayor la parte de ellos que deberá asignar fondos al pago de los servicios -o deberán modificar su conducta de consumo para no verse afectados-.

Disparidad según el servicio
Focalizados en los subsidios al gas natural, el trabajo detalló que los deciles más pobres se apropian de poco más de 2% de las transferencias destinadas a ese servicio, mientras que en el caso de los dirigidos al gas envasado se quedan con 14% (es el que más usan). En contrapartida, los deciles más ricos se apropian de poco más de 18% de los montos transferidos para el gas natural y de casi 3% de los del gas envasado.

Si hablamos de lo que representan en los ingresos familiares de cada decil, mientras para los más pobres los subsidios al gas envasado significan más de 14% de sus ingresos, para los más ricos representa cero por ciento de ellos.

En el caso de la electricidad, el CPCE destacó que las ayudas están mejor distribuidas, ya que el decil más probre recibe casi 8% de los subsidios a este servicio, mientras el más rico percibe casi 12%.

Si la lupa va sobre el transporte, el subsidio al aéreo es el más “prorrico” y, a la vez, el más regresivo. Esto es así debido a que mientras los cuatro deciles más pobres de la población no reciben los subsidios a los vuelos, el decil más rico aprovecha más de 60% del total de ese destino. “Este esquema se repitió durante seis años y eso es lo más problemático”, aportó el economista Víctor Peralta.

Cómo fue creciendo
El CPCE destacó también que la evolución del gasto público en transferencias fue mayor que la del gasto total, con una tasa de variación internanual que va modificándose conforme el nivel de actividad.

Si se consideran por rubros, los Subsidios a Servicios Sociales están conformados por seguridad social, educación y salud. Desde 2007 se registra un incremento de nueve puntos en seguridad social y una baja de tres en educación.

En el caso de las transferencias en Servicios Económicos -que significan casi un cuarto del total de subsidios-, se conforman por energía, combustibles y minería y transporte. Esos son los componentes que en valores absolutos resultan más importantes y, además, impulsan el alza de subsidios y también del gasto público total. En ese marco, la participacipación de Energía es ascendente y la de Transporte perdió peso en los últimos tres años.

A su vez, desde 2007 hasta el año pasado se registra una pérdida de la importancia de las transferencias a servicios sociales respecto al global (cae diez puntos en el período analizado) y esa participación pasa a engrosar los subsidios económicos.

Mientras que los subsidios sociales mantienen en el lapso una tasa interanual de alrededor de 30%, los destinados a sectores económicos dependen del nivel de actividad; así, en 2009 cayeron 9,1% respecto a 2008, y en 2010 y 2011 subieron de manera significativa (59,9% y 51,7%, respectivamente).

En relación con el ingreso corriente
Respecto de los ingresos corrientes del sector público, los subsidios pasaron de representar 58% en 2007 a 74% en 2013; en ese lapso los subsidios económicos subieron de 10% a 19% del total de los ingresos corrientes, y los de servicios sociales pasaron de 48% a 53%.

“El Gobierno usó los subsidios como un mecanismo para impulsar el consumo y mejorar la competividad de las empresas”, subrayó la economista Mary Acosta.

En 2013, los subsidios sumaron 134 mil millones de pesos, lo que representa entre 5% y 6% del Producto Interno Bruto (PIB).

De ese monto, 60% fue al sector energético; 26,2% fue a transporte (básicamente a trenes y a Aerolíneas Argentinas); 11,1% fue a empresas públicas; y 1% a los sectores rural y forestal y otros.

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