Demora en el arreglo de la deuda incrementa presión inflacionaria y devaluatoria

DESPUÉS DE LAS ELECCIONES ocurridas el pasado 22 de agosto, el CPCE renovó su Comisión Directiva. Anoche, en una ceremonia que se realizzó en su sede, José Arnoletto dio la bienvenida al nuevo presidente, José Simonella.

Un escenario optimista -que se cierre un acuerdo a principios de 2015- permitiría acceder a financiamiento externo y descomprimir las tensiones sobre el tipo de cambio y los precios. Sin embargo, según el CPCE, si el Gobierno se mantiene intransigente habrá menor nivel de actividad y alto impacto en las reservas.

La Comisión Asesora de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE) se hizo eco de la preocupación de muchos empresarios frente a la dinámica que viene mostrando el tipo de cambio en las últimas semanas y trazó tres escenarios posibles respecto del desempleño de la economía nacional, según la resolución del conflicto con los holdouts sea pronta o se demore.

La economista Mary Acosta consideró que la falta de acuerdo con los fondos buitres es el mayor condicionante: “A esta altura, la posición ideológica parece condicionar una salida. Independientemente de que se caiga la cláusula RUFO, la decisión es no mejorar la oferta.

En la situación económica de hace tres años se podía soportar la falta de acceso a los mercados internacionales, pero hoy eso no es posible”.

Según el análisis de los especialistas, la necesidad de divisas para el próximo año oscila entre 7.000 y casi 12 mil millones de dólares, considerando los compromisos de pago de deuda y los resultados estimados para la balanza comercial y el resto de la cuenta corriente del Estado nacional.

A partir de allí y teniendo en cuenta que las fuentes de divisa son el swap con China -por 11 mil millones de dólares, el primer ingreso por US$700 millones logró sostener las reservas en 28.268 millones-, las ventas externas -la baja del precio internacional de la soja complica las perspectivas- el CPCE planteó tres escenarios posibles: de llegar a un arreglo en enero con los holdouts se podrá acceder a financiamiento externo que descomprima tensiones devaluatorias y menor tasa de inflación. Asimismo, se podrá recuperar el crecimiento de la economía (en torno a dos o tres por ciento).

Otro escenario es el de un acuerdo a mediados de año, ante lo cual el PIB “evolucionaría cercano a cero”.

Si directamente no hubiera arreglo, los economistas consideran esperable “una mayor tasa de devaluación e inflación y el ajuste externo se reflejará en un menor nivel de actividad”.

Asimismo, si no se consigue la cantidad de divisas necesaria para hacer frente a los pagos fijados para 2015, “se vería resentido el nivel de reservas del Banco Central”.

Por todo ello es que los especialistas consideraron que mientras más se demore el arreglo con los fondos buitres mayor será la presión inflacionaria y devaluatoria, y también crecerá el impacto en el desempeño positivo de la economía en 2015.

Asimismo, el análisis reveló que la base monetaria entre 2007 y 2009 fue de 18,1%; saltó entre 2010 y 2013 a 31,8% mientras que este año lo hace a 19,5%, aunque desde junio comenzó un nuevo aceleramiento que continuará hasta fin de año. La baja de las reservas junto a la suba de la base es lo que explica el alza del tipo de cambio de convertibilidad que hoy es de 14,16 pesos.

Las reservas pasaron de un nivel máximo alcanzado en mayo de 2011 de US$52 mil millones a los actuales US$28.393 millones.

Uno de los componentes principales está constituido por el saldo de la balanza comercial, que el año pasado fue de US$8.574 millones (baja de 50% respecto del superávit de 2012); para este 2014 se esperan US$7 mil millones. “La caída no parece tan pronunciada pero hay que considerar que las importaciones están pisadas y que si se liberara la compra de insumos de producción los resultados serían peores”, advirtió Acosta. “El único sector de la industria que prácticamente no usa materia prima importada es alimentos y bebidas”, subrayó.

El otro componente clave en la necesidad de divisas es el pago de servicios. “El saldo de esta cuenta es siempre negativo”, señalaron. En 2012 fue de US$3.000 millones y el año pasado cerró en US$4.400 millones negativos, alimentado por la demanda proveniente del turismo.

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