Con tono más conciliador, el discurso de Cristina abrió la puerta al diálogo

Luego de largas dos semanas, el conflicto que se generó por la aplicación de un esquema de retenciones móviles llegó al esperado punto de inflexión, donde las entidades del campo se sentarán a dialogar con el Gobierno nacional.
Desde hacía dos días varios canales de negociaciones se activaron para encontrar una salida a una de las crisis políticas más marcadas de los últimos años.
La crisis tuvo una fuerte repercusión en el aprovisionamiento de alimentos y el transporte, lo que impactó en las industrias (hubo obreros suspendidos e industrias paradas por falta de insumos), pero fundamentalmente movilizó a entidades de todo el espectro social, político y económico a tomar posición y a debatir.
Ayer por la tarde una clara señal del fruto de los acercamientos partió de las entidades agropecuarias. En un comunicado, Coninagro, CRA, FAA y SRA convocaron a una mesa de diálogo. “El primer objetivo ha sido logrado. Lo que el Gobierno no ha comprendido, la población entera lo entendió y apoyó: si siguen estas políticas y con el campo detenido, lo que hoy es una escasez momentánea se convertirá en desabastecimiento como realidad permanente, y el país se empobrecerá. Por eso, y mostrando una vez más la razonabilidad del hombre de campo, pedimos a todos un momento de reflexión”, sostuvieron las entidades. “Por ello, solicitamos a las autoridades una instancia de diálogo que logre la reconciliación de los argentinos”, sostuvieron los ruralistas.

Discurso conciliador

Minutos después, Cristina Fernández habló en un acto de respaldo donde asistieron dirigentes políticos, gremiales y sociales y militantes justicialistas, además de la presencia de la mayoría del gabinete nacional y gobernadores de distintas provincias, como así también el vicepresidente Julio Cobos y otros mandatarios radicales K.
Los principales puntos fueron: “El Gobierno está dispuesto al diálogo como siempre, pero una Presidenta no puede negociar sin que hayan levantado las medidas de fuerza que extorsionan a la población”. “Dialogar con una pistola en la cabeza es muy difícil, sobre todo en democracia”, afirmó.
Sobre la protesta en Plaza de Mayo y el cacerolazo fue contundente: “No fue espontánea”, afirmó. “Me pregunto quién pudo haber escrito que vuelva Videla”, indicó Cristina y dijo: “Más allá de lo que dijeron de esta Presidenta, que no dolió, como si fuera un ‘capitis diminutio’, parece que fuera el género de mujer”, sostuvo.
Acerca de su discurso que acentuó la protesta del campo: “No fue duro como dijeron muchos medios” y agregó que “no es una cuestión de peronismo y antiperonismo”.
“Las retenciones no empezaron con este Gobierno. Por primera vez en la historia se decidió bajar las retenciones del trigo y el maíz, para que no se sojice todo nuestro campo. No es una política antisoja, sino propueblo y procampo; las retenciones permiten que “la gente pueda seguir consumiendo productos como carnes, pollo y lácteos”.
Lo que tuvo más impacto, al menos en quienes garantizaban los cortes de rutas, es decir los productores de Federación Agraria, fue la referencia a que el Gobierno “no está en contra de los pequeños productores que trabajan con sus manos el campo. Siempre vamos a contemplar los intereses de los pequeños productores”. La Presidenta destacó que “atrás de los pequeño

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