Campo y Gobierno preparan terreno para una tregua

La salida del conflicto entre el lock out impulsado por las entidades agropecuarias y el Gobierno nacional comienza a tomar forma de tregua, garantizada por los gobernadores que actúan como interlocutores (el cordobés Juan Schiaretti, el chaqueño Jorge Capitanich y el entrerriano Sergio Uribarri -cercanos al Gobierno nacional-, a quienes se podría sumar el santafecino y socialista, Hermes Binner), para poder desarrollar una mesa de diálogo.
La fórmula implica poner entre paréntesis el último esquema de retenciones, a la vez que levantar las protestas por parte de los productores agropecuarios.
Una fuerte señal en este sentido es la que brindó el senador nacional por Córdoba, Roberto Urquía, emitiendo un comunicado exhortando al “Gobierno nacional y al sector agropecuario a una mesa de diálogo con la finalidad de alcanzar una solución que permita recuperar la normal convivencia y paz social”, expresándose en el mismo sentido la Mesa de Intendentes junto a Schiaretti. La novedad es que Urquía, quien siempre estuvo cercano al Gobierno nacional, solicitó “la suspensión de las medidas tomadas por ambas partes, que han generado el estado de situación actual, a los efectos de hacer posible la referida mesa de diálogo”.
Por su parte Ricardo Osella, presidente de Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), afirmó que existen versiones sobre una tregua… “Sin embargo, si no tenemos, por ejemplo, el aval de los gobernadores, no podemos ir a las bases sin nada”. Para Osella la comunicación de Urquía es una fuerte señal, que puede dar novedades. Por su parte, Elisa Carrió, quien cuestionó seriamente al Gobierno nacional por las medidas días atrás, avaló una posible tregua y avaló la señal de Urquía.

Retenciones y autocríticas

Por otra parte, ayer el ministro de Economía, Martín Lousteau, ratificó que con las retenciones, “estamos discutiendo cómo se distribuye la renta en el país, en el marco de un mundo que ha cambiado, y en el que los precios internacionales de los alimentos son los más altos desde 1845”.
Lousteau es el funcionario más cuestionados por los productores en huelga, quienes reclaman su renuncia, aunque mantiene el respaldo del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y de la presidenta Cristina Fernández. Lousteau expresó que si no se aplicaran retenciones, “el precio del litro de aceite sería de 12 pesos, el kilo de asado costaría 20 pesos, el litro de leche 3,50 pesos y el pan costaría 1,50 peso más” que ahora.
El funcionario señaló que el Gobierno “no va a tener ninguna timidez para destinar recursos (de las retenciones) para que en Argentina haya una mejor distribución del ingreso”. Afirmó que la protesta del campo está “empezando a generar desabastecimiento de alimentos, sin tener conciencia de cómo le afecta a la gente” y destacó que el Gobierno garantizará el abastecimiento del mercado interno y el libre tránsito por las rutas.
La presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, defendió las retenciones móviles porque permiten garantizar el abastecimiento interno “a pesos argentinos”, aunque reconoció que el Gobierno tiene “problemas de comunicación” por no haber sabido transmitir esa idea, una autocrítica que va en la línea de buscar puntos de acercamiento.
Marcó del Pont consideró que pedir la cabeza del ministro de Economía, Martín Lousteau,

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