Argentina será el segundo mayor productor global de litio en 2022

Casi 40% de las inversiones quedan en la provincia de Salta. El Gobierno busca que con un eventual acuerdo federal minero se regulen las comisiones para las empresas multinacionales que lo extraen

Con una capacidad de producción proyectada de 290.000 toneladas anuales de LCE (carbonato de litio equivalente), Argentina prevé constituirse en “el segundo mayor productor de litio del mundo” hacia el año 2022, aseguró el subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Mariano Lamothe, quien formuló declaraciones a la revista especializada canadiense “Resource World”, durante su reciente visita a la ciudad de Vancouver, en la región de Columbia Británica (Canadá), para asistir a conferencias de inversión y exploración de recursos. El funcionario señaló, con respecto a las perspectivas del litio, que “no sólo existe un buen potencial geológico sino que también tenemos regulaciones amigables para ayudar a invertir en la región donde se encuentran los salares”.
Proyectó Lamothe: “Estamos mejorando la infraestructura, incluidos los ductos de gas natural, que ayudarán a los desarrolladores de minas: se espera que la producción de gas se duplique en los próximos cinco años”.

Precisó luego que para 2022 “esperamos tener una capacidad de producción de 290.000 toneladas anuales de LCE (equivalente de carbonato de litio)”, es decir, más del triple que en la actualidad.
Resaltó que “algunas empresas de litio están desarrollando diferentes tecnologías de extracción dirigidas a lograr mejores calificaciones o mayores calidades, tanto hidróxido como carbonato”.
Posteriormente destacó que “fuimos el primer destino para los presupuestos de exploración de litio en el mundo en 2018; además, durante el año pasado se inició la producción de tres minas, otras tres estaban en construcción y dos de ellas son proyectos de expansión”.
Ahora, resumió, “hay 14 proyectos de litio en etapa avanzada y más de 40 en etapa inicial de exploración”.
En cuanto a las mejoras de infraestructura, energéticas y viales, señaló que “hemos mejorado los ferrocarriles al noroeste, que conducen a puertos o pueden cruzar a Chile hacia el Pacífico”.
Lamothe puso de relieve también el reciente inicio de la producción de plata en la mina a cielo abierto Chinchillas, de Golden Arrow, mientras el mineral se procesa en Pirquitas, de SSR Mining; la operación de la mina de oro y plata Veladero, de Barrick Gold; los proyectos de exploración y desarrollo de Pan American Silver; y los planes para “construir proyectos de cobre de clase mundial”.
“En 2018, el gasto en exploración en la Argentina fue de aproximadamente US$250 millones; sin embargo, nuestro objetivo es alcanzar US$400 millones por año, como mínimo, para el desarrollo de nuestro potencial completo para diferentes proyectos mineros”, concluyó el subsecretario.

De todos modos, aunque Argentina lidera por estas horas las inversiones en exploración, Chile sigue siendo el mayor productor de litio en la región, con unas 65.000 toneladas anuales estimadas.
En ese país operan desde hace décadas dos de los grandes miembros del mercado: SQM y la estadounidense Albemarle. Son dos de las cuatro empresas que hacia 2016 controlaban 80% de la industria global. La producción chilena depende de las cuotas de extracción que fije Corfo, la entidad estatal propietaria de los recursos, y en los últimos años, las negociaciones con SQM para aprobar una ampliación fueron tensas.
Sobre la base de los proyectos en marcha y anunciados, la proyección es que la capacidad instalada de Chile será de 142.000 toneladas de carbonato de litio equivalente en 2019 y de 251.500 toneladas en 2022. Argentina, a su vez, alcanzará una capacidad de 95.500 toneladas en 2019 y 290.000 toneladas en 2022. Para lograr esas cifras, las inversiones proyectadas al este de los Andes suman 4.000 millones de dólares.
“FMC va a aumentar tres veces su producción, hasta las 60.000 toneladas, Orocobre irá de 20.000 a 40.000 y Albemarle se está instalando en estos días”, afirma Daniel Meilán, secretario de Coordinación de Política Minera, quien señala que la “avalancha de empresas” se explica tanto por la mayor apertura al sector privado como por la decisión del Gobierno de quitar los derechos de exportación para la minería y dar mayor seguridad jurídica. Asimismo, el Poder Ejecutivo trabaja junto a las autoridades de las provincias, las dueñas de los recursos mineros, para dar una mayor certidumbre a la industria con un eventual acuerdo federal minero. El objetivo es poner coto a uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas del sector al invertir en el país. Las provincias tienen permitido cobrar hasta un máximo de 3% de las ventas como derechos, pero suelen negociar con las empresas para obtener ingresos por otras vías.

Desde el exterior se considera que la provincia que destaca por su seguridad jurídica es Salta. Con siete proyectos entre los más avanzados, tendrá 38% de la capacidad instalada del país en 2022. El resto se reparte entre Jujuy y Catamarca. “Estar en Salta para nosotros es un activo”, afirma el gerente general de las operaciones en El Rincón. En el Gobierno argentino señalan que firmas como Tatta, Peugeot y Volkswagen han visitado el país recientemente con la mira puesta en los salares. Debajo de ellos reposan eternamente toneladas de litio.

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