Alertan sobre la inconsistencia de las políticas fiscal y monetaria

Peralta. Consideró que la próxima devaluación dependerá de si el Gobierno decide achicar el gasto.

Los economistas del CPCE no prevén una recesión profunda sino un estancamiento en la actividad. Consideran que el dólar oficial a ocho pesos es insostenible con la inflación vigente más allá de mediados de año.

El Instituto de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas (CPCE) de Córdoba alertó ayer sobre la inconsistencia entre la política monetaria contractiva que viene aplicando el Gobierno nacional desde mediados del año pasado y la política fiscal que no tiende a achicar el gasto.

“El resultado de no ser consistente es que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se ha convertido en el nuevo pilar de la economía”, explicó Víctor Peralta, uno de los directivos del instituto. Al mismo tiempo, señaló que ése es un ingrediente que complica el control de la inflación.

De este modo, los economistas del CPCE analizaron el cambio de escenario que implicó la devaluación, la aceleración en el incremento de la tasa de interés y de la absorción de pesos que viene realizando el BCRA y la reducción de la tasa de emisión monetaria. “La pérdida de competitividad fue la clave para que el Gobierno tomara la decisión de instrumentar los cambios en estas variables”, indicaron.

Sin embargo, acordaron en que la devaluación aplicada “no fue suficiente”, lo que genera expectativas de una nueva modificación en el tipo de cambio. “Es muy difícil que el dólar se mantenga a ocho pesos”, indicó Peralta y agregó: “La magnitud de la próxima devaluación dependerá de si el Gobierno decide aplicar una política contractiva en cuanto al gasto o seguirá con la misma línea”.

Horizontes posibles
El instituto trazó así dos posibles escenarios tras el ajuste realizado por el Gobierno nacional. Si la política continúa con su fase expansiva, si no se aplican reales medidas antiinflacionarias, si no se modifican las estructuras de subsidios, “habrá efectos contracíclicos sobre el nivel de empleo, consumo y actividad”, indicó.

A su vez, explicó que habrá necesidad de financiamiento, externo e interno, y se generará más presión sobre las reservas del BCRA y los precios.

En cambio, si la política fiscal hiciera un ajuste con reducción de los subsidios, los economistas preven que podría darse un aumento de las tarifas, una baja en el nivel de consumo de las familias, mayor pérdida de rentabilidad en las empresas y, por consiguiente, reducción en el nivel de actividad y empleo.

Más allá de los escenarios, los economistas proyectan que, a corto plazo, en el frente fiscal podría haber una menor actualización del gasto público. “Es la única posibilidad para reducir el rojo; los ingresos se van a resentir, pero el componente inflacionario los mantendrá. Por supuesto, no alcanzará para recuperar el superávit”, planteó Mary Acosta.

El año 2013 cerró con un déficit primario de 22.479 millones de pesos, lo que implica un crecimiento de 414% respecto de 2012. “Si no se computaran los auxilios del BCRAy Anses, el rojo real hubiera alcanzado 81 mil millones de pesos. Ésa es la cifra que aparece como muy preocupante”, subrayó Acosta, quien enfatiza que en los ingresos la Nación computa fondos que “no son tales”, como son los auxilios del BCRA. “Hoy lo que hace el BCRA es prestarle al Tesoro y después captar esos pesos con las licitaciones para no dejarlos en el mercado”, explicó la economista e insistió en que se corre el riesgo de generar un rojo cuasi fiscal cuando el BCRA tenga que pagar el 30% anual que convalidó para esas captaciones.

En cuanto a la inflación, el presidente del CPCE, José Arnoletto, señaló que posiblemente deje de subir por una caída de demanda y porque el BCRA secó la plaza. A su criterio, habrá menor consumo superfluo y también de la venta de bienes durables porque las tasas de interés empiezan a ser más atractivas a lo que se suma una restricción al crédito. Para Acosta, con un nivel de actividad en cero, por la estructura de la economía argentina la inflación base es de 15% anual.

Arnoletto enfatizó que el resultado de las paritarias será clave para definir el resultado de la devaluación; porque si los aumentos salariales superan 30% “se pierde. El número es 25% y es probable que se dé porque los dirigentes gremiales no apostarán a la pérdida de puestos de trabajo”.

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