Advierten sobre el costo social de la reclusión en sectores que viven en la informalidad laboral

La idea de paralizar la actividad productiva en Argentina, donde 45% de las familias genera sus ingresos con el trabajo informal, podría producir costos sociales más elevados que los de la enfermedad, según advirtió un informe privado que analizó el impacto de una eventual medida de aislamiento general.
Así lo planteó el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), que reseñó que 45% de los hogares viven en la informalidad por lo que la adopción de medidas preventivas «obligan a evaluar los efectos colaterales». Según el detalle del trabajo, de ese porcentaje de la población, 22% de los hogares tiene como jefe de hogar a un asalariado no registrado -de los cuales 43% son considerados pobres-, mientras que 23% de los hogares tiene como jefe a un cuentapropista. «Estos datos muestran que sólo la mitad de las familias tiene como jefe de hogar a alguien que trabaja en relación de dependencia registrado. En estos casos la reclusión tiene viabilidad en la medida que el empleador continúe pagando los salarios», analizó el trabajo.
Pero la otra mitad de quienes ocupan esos hogares viven del trabajo en la informalidad y el empleo por su cuenta, con lo cual recluirse en su hogar implica cesar de tener ingresos, destacó Idesa, y añadió el agravante de que muchas de esas personas son pobres.
“La falta de ingresos, sea por reclusión o por caída de la actividad económica, les hará de manera casi inmediata más daño a la salud que el coronavirus», alertó el centro de estudios. «En la Argentina con un sector público quebrado y la mayoría de las familias, sobre todo las más vulnerables, viviendo de la informalidad el remedio será peor que la enfermedad», planteó.

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