Advierten fuerte retracción del consumo masivo en el último tramo del año

La consultora Ecolatina señaló que cada vez más las familias adquieren los productos
básicos con mayor financiación, en la medida que lo posibiliten las tasas, debido principalmente a la pérdida de poder adquisitivo. Según datos de la CAME, el retroceso en las ventas ya lleva diez
meses consecutivos

La consultora Ecolatina advirtió en un informe de que existirá una fuerte retracción del consumo de productos masivos en este último tramo del año y que las compras de las familias se realizarán cada vez más al mayor plazo posible, en la medida que lo permitan los costos de financiación.
Esta conclusión parte de un análisis que efectuó la entidad, en el que detalla los hábitos de consumo que se vienen registrando en el último año, en el cual se esbozan perspectivas para el último cuatrimestre (septiembre-diciembre).
“La aceleración de la inflación a partir de septiembre, producto del salto del dólar a fines de agosto (esperamos un aumento del nivel de precios cercano a 20% en los últimos cuatro meses del año), continuará deteriorando el poder adquisitivo de los trabajadores, ya que las recomposiciones salariales que se vienen logrando en las últimas semanas -de manera aislada y sólo afectando el sector privado formal- apenas atenuarán la caída del salario real, que en promedio bajará más de 11% i.a. en el último cuatrimestre del año”, indicó la consultora en su análisis.
“Por este motivo, para los próximos meses es de esperar que los comportamientos identificados en agosto (caída del consumo, avance del canal mayorista, aumento de compras bajo promoción e incremento del uso de tarjetas de crédito) se intensifiquen en el último tramo del año”, agregó.

“Como resultado, para el último cuatrimestre del 2018 estimamos una fuerte contracción en el volumen de ventas de los supermercados y un mayor consumo a plazo, al menos hasta el punto en que el costo de financiamiento (actualmente supera 100%) lo permita”, detalló.
Además, en un contexto de alta volatilidad cambiaria y de índices históricos de inflación y recesión, la entidad especialista en investigaciones económicas aseveró que la coyuntura actual impone cambios en el comportamiento tanto de la oferta como de la demanda de productos masivos de primera necesidad de las familias, que se adquieren tanto en los canales minoristas como mayoristas.
En este sentido, destacó la incidencia que han tenido en el comportamiento del consumidor las promociones realizadas en los supermercados, por ejemplo, a lo que se suman los descuentos bancarios para las compras con tarjetas de crédito, lo cual tracciona aún más la utilización de éstas. “Hay sectores que deben ajustar sus gastos, y en la perspectiva de no poder afrontar la totalidad de las erogaciones del mes, difieren parte de ella”, indicó Ecolatina, y especificó que la clase media-baja “ya en el segundo bimestre del año había reducido su consumo en supermercados alrededor de 3% interanual ante la imposibilidad de afrontar la totalidad del gasto o reducir de manera significativa su demanda por ciertos bienes indispensables”.

Mediana empresa
Por otro lado, también ayer se conocieron los datos de las ventas minoristas del sector pyme, según el relevamiento mensual que realiza la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), conforme el cual, en octubre, la actividad retrocedió 9,4% interanualmente, sumando así diez meses consecutivos de declive en relación con los mismos períodos de 2017 y constituyendo la baja más pronunciada en lo que va del año.
Mientras, en lo que va de éste, el retroceso alcanzó 4,9%, detalló la entidad que agrupa las medianas empresas de todo el país.
“Todos los rubros que componen la canasta minorista tuvieron caídas muy fuertes en un mercado que vendió lo justo y necesario. La gente controló mucho el gasto con tarjetas y le escapó incluso a las cuotas sin interés por las altas tasas punitorias cuando se paga sólo el mínimo. Aunque entre la opción de abonar en un solo pago o en más de uno sin interés, siempre se eligió a plazo”, indicó el comunicado de la organización. En detalle, los derrumbes en las ventas llegaron a 15,3%, como fue el caso de joyerías y relojerías, rubro que “tuvo muy poca salida en los últimos meses; esto agravado además por el incremento de la venta ilegal en las calles de las grandes ciudades”, indicó CAME.

Otro ramo “muy golpeado” fue marroquinería: desplome anual de 12,9% en las cantidades vendidas y “una actividad que no reacciona”.
Mientras, por ejemplo, alimentos y bebidas fue uno de los sectores que menos retroceso percibió en el décimo mes del año (luego de perfumería y cosmética). En este caso, las ventas en cantidades descendieron 5,2% anual y acumulan una baja de 2,5% en los primeros diez meses del año. “El público se inclinó hacia terceras marcas, recorrió buscando precios entre un local y otro, y armó pooles para ir a comprar a mayoristas, ferias, mercados de abasto y otros lugares, para abaratar. Muchos comercios informaron que para no perder ventas mantuvieron precios pero absorbiendo ellos los aumentos con que llegó la mercadería”, se advirtió en el documento de CAME.
Finalmente, se conoció que en octubre, 76,4% de los comercios consultados tuvo bajas anuales en sus despachos, sólo 17,4% crecieron y el 6,2% restante se mantuvo sin cambios.

INDUSTRIA AUTOMOTRIZ
Aseguran que es el “peor momento del año”

El presidente de la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), Hernán Vázquez, sostuvo que las ventas de autos “están pasando por el peor momento del año” y que el sector apunta a la exportación para “mitigar” la baja en la comercialización en el mercado interno.
Vázquez, también CEO de Volkswagen Argentina, consideró que la baja en ventas de 38,5% que se registró en octubre en comparación con el mismo mes de 2017 es una “alarma” para el sector y advirtió de que la baja en los pedidos de planes de ahorro para la adquisición de vehículos cayó -a su vez- 60 por ciento.
Según el presidente de Adefa, el sector se encontró “con stocks que iban camino a un mercado de 1.000.000 de vehículos y ahora estamos viendo un mercado no sólo de 760.000 unidades sino que vamos a un ritmo de 600.000 coches al año, lo cual es preocupante”.
“Estamos tratando de no trasladar todo a precios e intentar tener algún tipo de promociones que animen un poco el mercado, pero el salario real quedó atrasado y la suba de precios está mostrando que la gente no tiene capacidad de consumo, por lo menos de bienes duraderos”, agregó al respecto.

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