Balance y proyecciones a cinco años de vigencia del Código Civil y Comercial

Cuatro juristas cordobeses analizaron con Comercio y Justicia el impacto que ha tenido el ordenamiento jurídico en las relaciones de familia, las libertades individuales, los contratos y las empresas 

Por Silvina Bazterrechea – sbazterrechea@comercioyjusticia.info

Este mes se cumplieron cinco años de vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación. El nuevo ordenamiento legal tuvo su origen en el decreto 191 del 23 de febrero de 2011, que dispuso la creación de la Comisión para la elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización y Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación, que estuvo integrada por los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Luis Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco; así como por Aída Kemelmajer de Carlucci.

Sus 2.671 artículos contemplan modificaciones e innovaciones en temas relevantes del derecho privado debido a la recepción de grandes principios vinculados a la protección de la persona, sus libertades, sus bienes, el ambiente, la igualdad de género, las familias, los contratos, la actividad económica, las empresas y los consumidores.

Antes de su sanción, el texto unificado fue analizado y discutido en numerosos foros en todo el país por casi dos años, y se convirtió en una de las leyes que más exposición pública tuvo en años. Finalmente, la obra de Dalmacio Vélez Sarsfield, que rigió durante algo más de 144 años la vida cotidiana de los argentinos, regulando el estatuto de la persona desde el momento mismo de su concepción hasta su muerte y aún después, ocupándose tanto de su patrimonio como también de sus derechos personalísimos, quedó derogado para dar paso al nuevo Código Civil y Comercial Unificado.

A cinco de su entrada en vigencia, Comercio y Justicia dialogó con prestigiosos juristas cordobeses que hicieron un balance y trazaron un panorama sobre el impacto que ha tenido la nueva normativa en el país. Todos coincidieron en su importancia jurídica.

“Somos protagonistas de un momento histórico, en lo que al derecho argentino se refiere. El primer gran mojón fue el Código de Vélez, que rigió casi 150 años. Ahora nos encontramos ante un nuevo Código, que nos regirá al menos por 100 años más”, aseguró el juez de de la Cámara Nº 4 en lo Civil y Comercial de Córdoba, Federico Ossola.

Para el magistrado, el nuevo esquema legal debe entenderse como un Código de «continuidad». “Lo que se ha hecho es receptar los criterios mayoritarios que la doctrina y la jurisprudencia fueron elaborando en torno al Código de Vélez, que tuvo varias actualizaciones de suma importancia. No es, por ende, un Código de «ruptura, sino de continuidad; en particular en los aspectos patrimoniales”, remarcó Ossola, quien también valoró los cambios profundos que se dieron en materia de relaciones de familia.

El magistrado cordobés calificó este Código como “de avanzada” para el mundo occidental. En materia patrimonial, valoró que se hayan incluido “soluciones flexibles, modernas, adecuadas a estos tiempos, y dotadas de la suficiente plasticidad, que permiten irse adaptando a los cambios sociales que van aconteciendo”.

“Es un Código de principios, como deben ser los de estos tiempos; y que podrán ser completados con leyes especiales, tributarias de este cuerpo normativo, que podrán adaptarse y modificarse según las necesidades que surjan. Hay una suerte de acercamiento entre los sistemas del Common Law y el Civil Law, en el mundo, y este Código lo refleja”, opinó.

Ossola aclaró que es crítico respecto de algunos aspectos o soluciones que regula el Código Civil en cuestiones particulares; no obstante, consideró que hay que “ver el tema de manera global y panorámica y desde tal perspectiva, el nuevo Código va a marcar un antes y un después”.

Pluralidad y diversidad

La jueza de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de 2ª Nominación de Córdoba, Silvana Chiapero, también valoró la importancia que ha tenido el nuevo ordenamiento jurídico en la vida de los argentinos; sobretodo para los más vulnerables.

“El novel ordenamiento –destinado a regir en el siglo XXI- levantó las banderas de la pluralidad y la diversidad, se proclamó como un Código de la igualdad que superará las desigualdades estructurales de los colectivos vulnerables (niños, mujeres, ancianos y personas con discapacidad)”, aseguró.

Para Chiapero, estamos frente a un Código “basado en el paradigma de la no discriminación y concentralidad en el ser humano, un Código de los derechos individuales pero también de los de incidencia colectiva (recursos naturales, medio ambiente, etcétera) y un Código para una sociedad multicultural que brinda un marco regulatorio a todas las opciones de vida propias de una sociedad pluralista y laica”.

Respecto de los efectos que ha tenido y tendrá en los próximos años este ordenamiento jurídico, la magistrada opinó que “tal vez resulte prematuro efectuar un balance integral, pues algunos de los cambios propiciados todavía no lucen plasmados en fallos, ya que muchos conflictos siguen siendo resueltos conforme las leyes vigentes al tiempo del acaecimiento de los hechos que los motivaron (anteriores a agosto de 2015)”.

Derechos humanos

En la misma línea que Chiapero, el vocal de la Cámara 2ª de Familia de Córdoba, Fabián Faraoni, destacó que el Código Civil y Comercial de la Nación “es un código de los derechos humanos”, que “democratizó a la familia”.

Faraoni destacó que este marco legal implicó un verdadero cambio de paradigma, en el que cobra relevancia “la autonomía de la voluntad ampliándose el ámbito de decisión de las personas, a la par que se relaja el orden público y se limita la injerencia estatal en la vida familiar. Asimismo, queda vedada toda discriminación en razón de la orientación sexual de las personas y del género”.

El magistrado destacó las reformas que se introdujeron en materia de divorcio, que  ya no necesita de causas para su disolución y puede ser una decisión bilateral de los cónyuges o unilateral de uno de ellos; además de la ofrecer la posibilidad de que toda petición de divorcio sea acompañada de un convenio o propuesta que regule sus efectos.

“Esto les permite a los cónyuges ser los artífices de su decisión y asumir las consecuencias que de ello se derivan, dejando organizados los aspectos atinentes al vínculo disuelto, sin que la falta de acuerdo en este sentido en manera alguna obste a que se dicte la sentencia de divorcio, debiendo en su caso dirimirse las ausencias de consensos por la vía de los procedimientos previstos por la ley local a esos efectos”, remarcó el camarista.

Faraoni mencionó como otro de los avances sustanciales la regulación de las uniones convivenciales: “Se contemplan los efectos de estas uniones convivenciales durante la convivencia y a su cese, con la posibilidad de celebrar pactos convivenciales que regulen las relaciones derivadas de la unión y que importan una herramienta de aseguramiento de derechos y obligaciones para quienes deciden compartir sus vidas bajo esta forma familiar que ahora tiene su reconocimiento expreso en el derecho sustancial”.

La regulación de la filiación por técnicas de reproducción humana asistida (TRHA) es otro de los aspectos de la normativa que el magistrado consideró fundamental.

Desde la sanción del nuevo Código Civil, el vínculo se constituye por la voluntad procreacional derivada del consentimiento previo, informado y libre de las personas que se someten al uso de la técnica.

“La contemplación normativa de este tipo filiatorio ha venido a zanjar las dificultades que se presentaban en el sistema derogado ante la falta de su previsión, al plasmar una cuestión que ya estaba instalada a nivel social en el marco del derecho de toda persona a la diversidad familiar y a recurrir a los avances de la ciencia para ese logro”, señaló.

Finalmente, valoró como positivo que el nuevo marco legal abandonara la noción de poder-potestad de los padres sobre los hijos, y tome la noción de responsabilidad parental, receptándose la exigencia de recabar la opinión de las niñas, niños y adolescentes, en consonancia con el principio de autonomía progresiva: “A mayor desarrollo madurativo disminuye la representación de los progenitores en el ejercicio de los derechos de los hijos”.

La pandemia y el Código Civil

¿El nuevo Código Civil y Comercial ayudó a resolver cuestiones controversiales que trajo aparejado el aislamiento, social, preventivo y obligatorio como consecuencia de la pandemia? El jurista y doctor en derecho Horacio Roitman asegura que sí y, a modo de ejemplo, mencionó la posibilidad de que las personas jurídicas estén habilitadas para concretar reuniones a distancia. “Hoy las empresas han podido realizar asambleas y sus reuniones de directorio gracias a este Código”, explicó.

En otro orden, consideró fundamental que el nuevo esquema legal “haya incluido nuevas sociedades y se haya reformado el sistema sancionatorio que pesaba sobre las sociedades de hecho, para incluir un régimen atenuado de responsabilidad.

Roitman también consideró fundamental que, en materia de contratos, además de recoger cuestiones doctrinarias, se incluyeran contratos nuevos como el leasing o los contratos bancarios.

Así las cosas, el jurista cordobés definió el nuevo Código Civil como “un gran paso” para Argentina, al tiempo que valoró que “en estos cincos años no haya habido casi ningún reproche en la aplicación de este nuevo esquema legal.”

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