El ejercicio de la profesión de abogado “es un servicio a la sociedad”

Por Julio Isidro Altamira Gigena – Presidente de la Academia Nacional de Derecho y CienciasSociales de Córdoba

Ejerzo la profesión de abogado desde hace 55 años, los que han pasado a gran velocidad. Es para mí una gran satisfacción el ejercicio de la profesión, porque tengo vocación y la ejerzo con gran optimismo, pensando que el asunto que llega a mis manos se va a solucionar, y es necesario arbitrar los medios para que esa solución llegue en el menor tiempo posible. Un abogado debe ser capaz principalmente de asesorar, aconsejar al cliente que viene por un problema y que llega angustiado. Es nuestra obligación tranquilizarlo, advirtiéndole que alguna solución existe y que esa solución la vamos a buscar. Si no la encontramos en forma extrajudicial indefectiblemente tenemos que acudir al juicio, pero antes de esto hay que tratar de lograr la solución.

El abogado ocupa un lugar muy importante en la sociedad, tiene que ser un señor. Tiene una gran responsabilidad y tiene que tener una conducta ejemplar. No puede ser torpe, grosero ni mucho menos tener un lenguaje soez; no puede ser insolente, porque esto indudablemente denigra la profesión. Tiene que ser un hombre de una gran cultura, porque no se puede limitar sólo al conocimiento del derecho, ya que mientras más cultura tenga, más fácil le será encontrar la solución de los asuntos que le llegan. Además, es necesario que sea prudente, de trato mesurado y afable, no sólo con los jueces sino también con sus colegas.

Como persona inteligente tiene que estudiar cada uno de los asuntos que recibe, tiene que tener dedicación al trabajo, tomar el ejercicio de la profesión como un servicio a la sociedad, y debe preocuparse no sólo por lo jurídico sino también por lo económico y lo social. Si estudia bien el asunto, logrará tener una idea clara, y esto es muy importante, porque el que tiene ideas claras, habla claro y escribe claro, pues -de lo contrario- no sólo no lo entenderá él sino que no lo entenderá nadie, y esto atenta contra el derecho del cliente. Es imprescindible, además, pensar que es un colaborador de la justicia, que debe actuar con honestidad, con amor, con generosidad, y proceder siempre de buena fe. Hay que tener en cuenta el decoro profesional, que es lo más preciado y digno de la defensa de todo universitario.

Hay que tener presente también que, si bien la meta es ganar el juicio, no todos los caminos son buenos para llegar a ese fin sino sólo los que se pueden transitar con honestidad. Tenemos que tener presente que la ética profesional tiene que ser el secreto del triunfo, ya que en la profesión muchas veces hay flaquezas y extravíos, por impaciencia, por irreflexión o por el afán de ganar pronto y de cualquier manera lo que se debe ganar con trabajo, con esmero y con justicia. Es por esta razón que a los jóvenes les digo que no se apuren en superar etapas, pues cada una de ellas tiene su tiempo y -así como los primeros años de la carrera- la actividad profesional es bastante intensa; luego vienen años también de trabajo, pero que varían en la forma y el método.

En esta etapa, se dirige a los jóvenes abogados que van al frente de la lucha y nosotros estamos atrás, para organizar, para controlar. Con los años, se adquiere equilibrio, prudencia y armonía, pero para eso uno tiene que tener paz, que la da el buen proceder; de lo contrario nos podemos arrepentir y ese momento llegará tarde. Finalmente, es necesario recordar que en los escritos no se puede ofender ni al colega ni al juez, porque ello demostrará la debilidad del planteo y es más importante la “fuerza de la razón” que la “razón de la fuerza”. Aprovecho esta oportunidad para felicitar a Comercio y Justicia por dedicarle este importante espacio al abogado en su día.

Un comentario en “El ejercicio de la profesión de abogado “es un servicio a la sociedad”

  1. Querido y admirado colega.
    Este….en sus inicios de contador….siempre vi en ti un gran profesional. Hoy compartiendo la Abogacía veo un enorme intelecual.
    Abrazo. Jorge Liria

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