Dos riocuartenses, elegidas para formar a los nuevos mediadores

Su trabajo fue el único de Córdoba seleccionado en un concurso del Ministerio de Justicia de la Nación.  Las profesionales confeccionaron un manual que cuenta con material teórico y práctico sobre la resolución pacífica de los conflictos. El contenido se subirá a la web y será de acceso libre y gratuito. “Tenemos que formar profesionales con una mirada distinta”, advirtió Victoria Cavagnaro, una de las autoras del proyecto ganador.

Hace más de un año, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Germán Garavano, invitaba a quienes estuvieran interesados a presentar proyectos para fomentar determinadas áreas consideradas de “vacancias” en la Justicia argentina. La convocatoria fue amplia y superó las expectativas: hubo más de 80 trabajos que fueron evaluados, entre los cuales se destacó el estudio elaborado por dos profesionales cordobesas.
El proyecto de Victoria Cavagnaro, abogada y coordinadora del Centro Judicial de Mediación de Río Cuarto y profesora de la Universidad Nacional de esa ciudad; y Natacha Jaureguiberry, docente y Coordinadora de la Carrera Profesorado de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales (UNRC) fue el único elegido de Córdoba en lo que se refiere a Mediación y Resolución Pacífica de Conflictos.
La finalidad de dicho trabajo se orienta a brindar al estudiante de la carrera de Abogacía y -en definitiva, al futuro profesional del derecho- herramientas propias de los métodos pacíficos de resolución de disputas, con la meta de otorgar instrumentos que faciliten la comunicación, la cultura del diálogo, entre otros aspectos. Tras la selección, las especialistas comenzaron con la confección de un manual, que ya se encuentra en el Ministerio de Justicia de la Nación y que tras editarlo, lo subirá a la página del sitio de información jurídica de la República Argentina (SAIJ) y a una plataforma creada especialmente. Su acceso será libre y gratuito. La segunda etapa del trabajo incluirá material destinado a la formación de formadores, según aclaró Cavagnaro en diálogo con Comercio y Justicia.
El material es de suma importancia, atento a que la formación en mediación de los abogados es bien dispar. Según la universidad y la provincia de la que se trate, varía el programa de estudios de las carreras de abogacía. Algunas casas de estudios incluyen en sus currículas materias como conciliación, arbitraje, negociación, etcétera; algunas con carácter obligatorio y otras, sólo por medio de un cursado opcional.
En una panorama tan diverso, el Ministerio de Justicia entendió que se requiere fortalecer el área de la mediación, que en los últimos años ha visto un crecimiento exponencial y adquirido un valor fundamental para la solución pacífica de los conflictos.
Cambio de paradigma
Se trata de pensar en un abogado con un perfil diferente, subraya Cavagnaro. “El abogado hoy debe contar con herramientas de negociación; necesita comenzar a ver el derecho de una manera distinta -que no sea sólo desde lo adversarial- y, esto es importante que suceda cuando el abogado está gestando su carrera; tiene que ver con formar a profesionales con una mirada distinta”, resume la coordinadora del Centro Judicial de Mediación de Río Cuarto.
Cavagnaro habla de un cambio de paradigma y de apostar a la educación como un baluarte fundamental. “Si el abogado conoce que existen estos caminos alternativos de solución de conflictos, puede acompañar en estos procesos en los cuales el abogado es clave; no sólo necesitamos que venga a mediación sino también que sea capaz de gestionar el conflicto de una manera distinta”.
La abogada recuerda que durante el cursado de su carrera jamás vio ningún contenido académico vinculado con la mediación. “Esto es un cambio muy fuerte porque durante años transitamos esa fórmula conflicto-litigio y, por eso, hoy apostamos a la educación. Es el saber el que nos permite merituar qué es lo mejor, muchas veces se necesita claramente judicializar un conflicto, pero a veces hay otros caminos”.
La abogada cuenta orgullosa su experiencia como docente en el quinto año de la carrera de abogacía de la UNRC: “A mí me gusta porque uno rompe el esquema, el estudiante de abogacía viene con el lápiz a tomar apuntes y nosotros no damos clases así. Hacemos proyectos, trabajamos con películas, nuestros alumnos vienen al centro de mediación, se convierten en protagonistas del proceso de aprendizaje, y eso es fantástico”.
“Se perciben vientos de cambio, miradas renovadas, mentes preparadas para el desafío que está por venir”, concluyó la abogada que valoró los programas en materia de resolución de conflictos que impulsa la cartera de Justicia de la Nación.

 

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