“Necesitamos una carrera menos enciclopedista”

“La carrera de abogacía del siglo 21 tiene que renovarse”, señaló sin dudar quien dirige actualmente una de las unidades académicas de la Casa de Trejo. Su visión sobre el panorama profesional de los nuevos egresados y la situación que vive hoy el Poder Judicial, en esta entrevista que brindó en exclusiva para Comercio y Justicia

Guillermo Barrera Buteler es el flamante decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba. Su trayectoria es vasta: durante 25 años ejerció la profesión de abogado, fue camarista civil durante más de una década y, después de jubilarse, se convirtió en el encargado de conducir el destino de una de las unidades académicas con mayor cantidad de alumnos activos de la Casa de Trejo: hoy tiene aproximadamente 12.000 alumnos activos.

“Estuve en todos los lugares”, asegura orgulloso Barrera Buteler al recibir a Comercio y Justicia, antes de que comience su clase de Derecho Constitucional.

-¿Qué reflexión le merece el dictado de la carrera de derecho en los tiempos que corren?
-Sin dudas, la carrera de abogacía del siglo 21 tiene que renovarse y hay algo que es fundamental: antes era muy importante tener la información y hoy esa información está dada, está disponible; entonces, en gran medida nos pone ante el desafío de ver cómo renovamos la enseñanza del Derecho, ya no como una enseñanza enciclopedista, de conocer de memoria lo que dice el Código -eso ya es de relativa utilidad, si no poca-. Hoy la enseñanza está orientada -más que a recopilar información- a saber cómo procesarla, cómo distinguir la información relevante de la que no lo es, el tema es saber sacar deducciones y aplicar esa información, es un gran desafío.

-Derecho es una carrera muy elegida. Me imagino que es un desafío dictar clases en esa masividad…
-Desde hace varias décadas tenemos esta masividad y eso es una dificultad especialmente en este enfoque nuevo que tiene que tener la carrera y que es poner acento en la práctica profesional, enfoque nuevo que está exigido en la normativa vigente. Hoy la carrera de abogacía tiene unos 12 mil alumnos activos, es más de una ciudad y tenemos un promedio de dos mil alumnos ingresando por año… sin dudas, es difícil.

-¿Y cómo enfrenta el abogado egresado el mercado laboral, atento a esta masividad que luego se traduce en competencia a la hora de trabajar?
-Es muy difícil y lamentablemente no está en manos de la Facultad solucionarlo pero sí podemos mostrarles a sus estudiantes los distintos roles que puede asumir un abogado. No hay que perder de vista que el abogado cumple una serie de funciones en la sociedad; uno piensa primero en el abogado litigante, que es lo más visible, pero ya sabemos que está el abogado que ingresa a tribunales para hacer la carrera de la Magistratura, pensemos también en el abogado asesor -tanto del sector público como del privado-; tenemos el abogado como docente, el abogado investigador. El campo laboral es muy amplio.

-Y en este contexto de realidad cambiante ¿están pensando en cambios en el plan de estudios, por ejemplo?

-En el año 2000 hicimos una fuerte actualización después de medio siglo, fue una renovación importante y este programa tiene una flexibilidad que le da el hecho de contar con asignaturas opcionales que se renuevan todos los años, algunas vienen desde el inicio pero otras van cambiando y eso va dando una variedad. Pese a todo, evidentemente que a 18 años de vigencia del plan de estudios es un buen momento para comenzar a ver y pensar qué debilidades tenemos. Lo pensamos hacer cuando pasemos el proceso de acreditación de la carrera que ya está en marcha.

-Esta facultad tiene la particularidad de contar con muchos abogados que ejercen la profesión o que son funcionarios judiciales y dedican parte de su tiempo a la enseñanza. ¿Qué opina al respecto?
-Nuestra facultad tiene un cuerpo docente muy calificado, con un altísimo nivel, el porcentaje de profesores con título máximo es muy alto, no sólo el de profesores titulares y adjuntos sino también de auxiliares docentes, incluso entre la gente que está como aspirante a ingresar a la docencia nos encontramos con magisters y títulos máximos. A esto hay que sumarle que hay un alto porcentaje de abogados que ejercen la profesión y dan clases o están en tribunales; hay quienes dicen que eso está mal y es mejor la dedicación exclusiva, pero yo realmente creo que en una carrera como la de abogacía la vivencia es insustituible. Esto no va en desmedro de los profesores que se dedican exclusivamente a lo académico pero es importante que el cuerpo docente tengan la vivencia práctica del derecho.

-Saliendo un poco del mundo académico. ¿Cómo ve al Consejo de la Magistratura de Córdoba?
-El Consejo de la Magistratura de Córdoba tiene grandes ventajas comparativas con otros Consejos de las Magistraturas, incluso con el de la Nación. Una de las ventajas es que los cargos son ad-honorem; otra es que, si vemos los resultados, podemos advertir que la cobertura de cargos en la provincia de Córdoba es prácticamente total, son casos muy excepcionales las vacantes que hay que cubrir con jueces reemplazantes o sustitutos.

-¿Está de acuerdo con la forma en la cual se eligen a los candidatos? Los abogados se quejan de que tienen tienen menos chances respecto de un empleado judicial.
-Eso es un poco cierto, lo digo por experiencia propia, a mi me tocó rendir viniendo desde afuera y hay algo de eso.

-¿Sería importante en ese sentido contar con una Escuela Judicial?
-Sin dudas, una Escuela Judicial sería muy positiva.

-Y qué análisis hace sobre el Jurado de Enjuiciamiento que tiene Córdoba?
-En muchas provincias se optó por un Consejo de la Magistratura cuya función sea exclusivamente la de selección de magistrados. A mí me parece interesante juntar selección y remoción. En Córdoba, nuestro Jurado de Enjuiciamiento es muy político, la reforma de 1987 se quedó corta y, en el fondo, no cambió la cosa. Hoy son los legisladores los que manejan el Jurado de Enjuiciamiento, el sistema de Córdoba no es un sistema puro de Jurado de Enjuiciamiento, es un juicio político abreviado. En las provincias que tienen junto con el Consejo de la Magistratura la función de remoción todos los sectores están equilibrados, un tercio para cada uno, ninguno tiene mayoría.
Y aquellas provincias que no lo tienen todo junto también tiene un Jurado de Enjuiciamiento equilibrado, sólo Córdoba tiene esta composición con mayoría del poder político.

-¿Y en el Consejo de la Magistratura de la Nación cree que habrá cambios?
-Los tiene que haber porque nunca hubo equilibrio y menos ahora; en el estamento abogados -por ejemplo hay un solo representante del interior, es muy poco federal en cuanto a la integración, todo el interior en una sola bolsa.

-¿Qué opina sobre el fuero Anticorrupción de Córdoba?
-El problema allí es que la ultraespecialización con un solo juzgado o fiscalía habilita situaciones que favorecen la cooptación del tribunal. No es lo mismo tener especialidades en fueros como el de Familia que en cuestiones vinculadas a delitos de corrupción. Es por la misma razón que no estoy de acuerdo con los sistema de otros países que tienen un solo tribunal constitucional; me parece mejor el nuestro. donde todos los jueces ejercen el control de constitucionalidad. Por supuesto, eso luego llega a la Corte pero todos pueden ejercer la constitucionalidad. En este sentido tengo que decir que me dan cierto recelo estos fueros de ultraespecialización en temas que tienen una vinculación sensible con el poder.

-¿Qué evaluación hace del programa del Ministerio de Justicia de la Nación denominado Justicia 2020?
-El programa Justicia 2020 tiene cosas interesantes pero creo que sería bueno que tuvieran una mayor participación las universidades de Derecho, que -sin dudas- tienen un bagaje jurídico interesante para aportar.

-¿Está de acuerdo con incluir en el Código penal la cuestión del aborto?
-Entiendo que introducir estas cuestiones implica “meter el dedo en la llaga” en un tema que tiene a la sociedad en carne viva; es un tema que compromete principios y valores muy profundos y que parte la sociedad en dos. Es complicar la cosa, sin perjuicio de que pueda tratarse por separado.

-¿Cree que las reformas procesales que se están aprobando en Córdoba servirán para mejorar el servicio de justicia?
-Las reformas procesales son muy importantes, creo que pueden contribuir a agilizar pero también dependen de un cambio de cultura de los abogados y ahí la Facultad puede aportar lo suyo, hay que profundizar la formación en ética, porque -en definitiva son problemas éticos. Necesitamos formar a abogados que no busquen el litigio a toda costa sino que intenten solucionar el conflicto. A veces los tribunales están sobrecargados de discusiones intrascendentes; hay apelaciones en las que discuten si la planilla es de 10 mil u 11 mil pesos y el abogado utiliza esto para “hacer tiempo”. Necesitamos un cambio procesal que disminuya la chicana.

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