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Desarrollador de software de plataformas conversacionales, el perfil tecnológico más demandado

Especialistas de RRHH advierten que los ciclos de vida y madurez de las funciones en muchas profesiones empiezan a acortarse, lo que obliga a que las curvas de aprendizaje tengan que ser mucho más ajustadas

El futuro del mundo laboral pasa inevitablemente por la digitalización de procesos y estructuras empresariales, proponiendo así un reto de actualización constante. De este modo, el manejo de herramientas de trabajo basadas en la nube, la tecnología blockchain o el dominio del big data serán competencias cada vez más buscadas entre los profesionales. Por este motivo, el talento debe apostar al desarrollo de habilidades que le permitan ajustarse a las nuevas exigencias de las organizaciones, actualizándose día a día en las nuevas tendencias y herramientas digitales. Los profesionales se encuentran en un proceso de transición en el que deben pasar de un perfil tradicional a uno digital.
¿Cuáles son las competencias más demandadas por las empresas para este tipo de perfiles? Según apunta Rubén Berrocal, director de Randstad Technologies, “la necesidad de la capacidad de adaptación, la flexibilidad, la agilidad y el ser eficiente en modelos colaborativos, se ha convertido en una exigencia prácticamente en cualquier organización”.
En su opinión, además, “los ciclos de vida y madurez de las funciones en muchas profesiones empiezan a acortarse, lo que obliga a que las curvas de aprendizaje tengan que ser también mucho más ajustadas”. “Si hablamos de conocimientos, cada vez la empresa es más global, y la comunicación fluida, la capacidad de negociación y -por supuesto- el inglés siguen creciendo en la demanda”.

Respecto a la experiencia solicitada, los perfiles de tecnología siguen siendo los más demandados. En este sentido, Berrocal lo tiene muy claro: “Desarrolladores de software de plataformas conversacionales y proyectos relacionados con el machine learning son algunos de los que están en auge. También lo son profesionales relacionados con la implementación de metodologías ágiles como los scrum masters o devops”.
Por otro lado, señala que “se va a incrementar la demanda de perfiles relacionados con la ciberseguridad debido al incesante crecimiento de inversión en este sentido. De hecho, comienzan a aparecer cada vez más necesidades asociadas a proyectos que generen casos de uso con tecnología blockchain”. “No obstante, existen múltiples profesiones especializadas, que sin ser tradicionalmente técnicas, empiezan a incorporar habilidades o skills tecnológicos”, reconoce el director de Randstad Technologies.

Talento especializado
La digitalización ha presentado, entre otros, el reto de la capacidad de adaptación de los equipos a los nuevos modelos de negocio y los entornos de trabajo. Para Berrocal, el gran desafío se encuentra en el desarrollo de políticas de employer branding para la atracción y retención del talento más demandado y disruptivo.
“Tenemos que ser capaces de desarrollar talento ‘key tradicional’, combinado con elementos llamativos para el talento ‘next generation”, reconoce. Además, reconoce que se deben desarrollar nuevos elementos para el talento tecnológico más específico a través de “modelos retadores y atractivos”.
Gracias a la tecnología, las áreas de talento podrán desprenderse de muchas funciones que pueden ser automatizadas para poder centrarse en cuestiones realmente importantes y que aporten valor. Esto es, atender las necesidades de los trabajadores, velar por el cumplimiento de los valores corporativos e iniciativas para mantener un atractivo laboral sólido.
En este sentido, Berrocal subraya que estas iniciativas deberán adaptarse según el tipo de compañía. “En algunas organizaciones serán políticas de worklife balance, en otras la implementación de la automatización de procesos, en otras una formación eficiente que permita desarrollarse al talento, y en otras habrá que empezar por construir un proceso eficiente sobre el que luego se asentará la tecnología”.

La clave en toda esta transformación es “convertir las organizaciones en un motor suficientemente ágil como para que convivan modelos laborales antagónicos, siendo al mismo tiempo eficientes en un modelo de cambio constante, sin abandonar los valores y la esencia que las define”.