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Problemas financieros encienden luces de alarma en las pymes industriales

SUPERVIVENCIA. El marco general en que se encuentran las industrias resulta “muy gravoso”.

Para el Ieral, “es necesario prever alguna herramienta oficial que permita aliviar la carga financiera para empresas, en el corto y mediano plazo, especialmente para pymes, alargando plazos de pago, sin licuación de capital”

“La economía argentina no crece en casi una década, contexto en el cual la industria no fue una excepción. Así, la actividad industrial muestra problemas desde 2011, salvo en 2017, con una importante caída en 2018 y 2019. El agotamiento del modelo de consumo y la imposibilidad de la inserción competitiva de la industria, fueron determinantes de este desempeño”. La afirmación anterior corresponde al último informe realizado por el Ieral de Fundación Mediterránea, que destacó que entre 2011 y 2019 el empleo industrial se redujo en 84.400 puestos en ese lapso.

En lo que respecta a la situación crediticia, el estudio señala que el  magro desempeño en lo que hace al nivel de actividad en últimos trimestres, sumado a las altas tasas de interés, se han comenzado a hacer sentir en los niveles de irregularidad en el crédito de las empresas (situaciones de atraso, riesgo de insolvencia, entre otros).

De esta manera, el Ieral asegura que la proporción de crédito a empresas en situación irregular comenzó a crecer especialmente desde mediados de 2018. En el segundo trimestre de dicho año alcanzó a 3,8% del crédito, mientras que al tercer trimestre de 2019 esa proporción llegó a 6,5%.

“La caída en el nivel de actividad industrial durante 2018 y comienzos de 2019 fue una de las principales causas de este empeoramiento de la situación crediticia de las empresas en lo que hace al financiamiento bancario. En 2019, si bien se percibió un repunte de carácter estacional, la mayor parte del año el nivel de actividad industrial estuvo por debajo del de 2018, dando lugar a una situación crediticia con tendencia a un leve empeoramiento”, destaca el estudio. 

¿Sobreviven las empresas?

El marco general en que se encuentran las industrias, como detalla el estudio, resulta “muy gravoso”. Por ello, también muestra indicadores que reflejan la situación de supervivencia de las empresas, como son la evolución de concursos y quiebras y la cantidad de empleadores en el régimen de seguridad social.

Sobre la evolución de los concursos y quiebras, el estudio señala que la tendencia decreciente de la actividad en los últimos 10 años puede cotejarse adicionalmente con la cantidad de empresas que han entrado en Concurso Preventivo o proceso de Quiebra. 

Si se toma la información del Sistema de Administración de Causas  (SAC) del Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, el total de firmas provinciales en esta condición pasó de 232 en el año 2010 (70 en Concurso Preventivo y 162 Quiebras), a 413 en el año 2018 (188 concursos preventivos y 225 quiebras), un 218% mayor.

Si se considera lo sucedido en los últimos cuatro años (con información hasta el tercer trimestre de 2019), se observa que la mayoría de las firmas que se han presentado en Concurso Preventivo o Quiebra desde el año 2016, corresponden al sector Servicios, seguido de Comercio e Industria. Entre 2018 y 2019 se observa un incremento del 4% en la cantidad de quiebras, si se analiza el comportamiento de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y Provincia de Córdoba.

“La tendencia creciente, previamente descrita, se replica si se considera individualmente el sector industrial, que en el acumulado al tercer trimestre del año 2016 presentó 32 firmas en concurso preventivo y 85 en proceso de quiebra, y en 2019 esos guarismos ascendieron a 65 y 128, respectivamente, si se considera lo sucedido en las jurisdicciones de CABA, Provincia de Córdoba y Provincia de Buenos Aires”, asegura. 

Según el Ieral, la situación empeoró especialmente desde el segundo trimestre de 2018, cuando fuertes subas del tipo de cambio y por ende de la inflación, deterioraron el poder adquisitivo de los ingresos fijos de la población, y por esa vía el consumo y la actividad económica.

“Para contener las repetidas corridas cambiarias observadas durante 2018 y 2019, el BCRA subió fuertemente las tasas de interés de referencia, con lo que a un proceso recesivo se agregó el fuerte encarecimiento del crédito, además de su mayor escasez. En este  contexto, muchas empresas entraron en dificultades financieras, y algunas de ellas debieron reestructurar sus deudas”, explica el informe. 

 

Conclusiones

Para finalizar, el estudio del Ieral sugiere que así como el Estado se encuentra inmerso en un proceso de reestructuración de su deuda, y la AFIP ha implementado planes de pago a muy largo plazo para deudas por impuestos, “es necesario prever también alguna herramienta oficial que permita aliviar la carga financiera para empresas, en el corto y mediano plazo, especialmente para pymes, alargando plazos de pago, sin licuación de capital, permitiendo la recuperación de la capacidad de pago de empresas viables, pero con problemas en el corto plazo. La reducción de tasas observadas en las últimas semanas provee un paliativo, pero no resulta suficiente dados los problemas acumulados”.

Para el Ieral, si bien una posible renegociación “exitosa” de la deuda nacional podría aliviar la refinanciación a nivel de empresas privadas, “se requiere comenzar a trabajar previamente en el problema de endeudamiento que presenta una porción del sector privado, para evitar que dichos inconvenientes terminen afectando adicionalmente al empleo privado”.

 

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