Un cautivante itinerario de aprendizajes por los “países que no existen”

Guilherme Canever cambiando moneda en Somalilandia

Por Carolina Klepp
cklepp@comercioyjusticia.info Traducción: Cintia Bincoletto

Un brasileño viajero, escritor e ingeniero forestal en formación, recorrió los territorios autoproclamados independientes y reconocidos sólo por parte de la comunidad internacional. Somalilandia, Osetia del Sur, Transnistria, Abjasia, Nagorno-Karabaj son algunos de los sitios con banderas, visas y monedas propias pero que apenas tienen reconocimiento de otros Estados

Somalilandia, Osetia del Sur, Transnistria, Abjasia, Nagorno-Karabaj, nombres extraños que quedan resonando en la mente, tratando de identificar en qué parte del mapamundi se encuentran estos lugares tan poco conocidos para la mayoría. Éstos y un puñado más forman parte del recorrido de Un viaje por los países que no existen” (Uma viagem pelos países que não existem), una aventura que dio nacimiento al recientemente presentado libro del brasileño Guilherme Canever. Ingeniero forestal de formación y “gran curioso” como le gusta autodescribirse, viajó desde 2009 y de manera intermitente por territorios con fronteras, banderas, poblaciones, visas, sus propias monedas y sistemas de gobierno pero que apenas tienen reconocimiento de otros Estados. 

“Son países muy distintos entre ellos, con localizaciones geográficas, historia y disputas diferentes. Lo que los une es la lucha por el reconocimiento internacional e intento de establecer un Estado integrado a otras Naciones”, afirma el escritor de la zona de Curitiba, que en sus 43 años de vida ya conoció 130 países.

A la hora de puntualizar qué lo cautivó de estos “países que no existen”, no duda: “La lucha, la resiliencia, no sólo en la guerra, sino en el día a día, para vencer las adversidades, es algo muy lindo. La búsqueda por el sueño, por el ideal es cautivante.La persecución del pasado termina uniendo al pueblo en un nacionalismo poderoso, lo que se torna peligroso. Pueblos que hasta poco tiempo eran oprimidos se transforman en opresores fácilmente”.

Promos Naranja

Muchas de las regiones que visitó todavía son disputadas, por lo que advierte que, para no tener problemas,es necesario llegar con conocimientos básicos del lugar. “Cada región tiene un sistema de visa propia y fronteras cerradas y/o consideradas ilegales. No son viajes que uno puede hacer sin planeamiento”.

¿Cuáles son los países “no reconocidos” o con “reconocimiento limitado” que visitaste?

La idea del proyecto, que después terminó en el libro, era conocer todos los países independientes de facto pero con reconocimiento internacional limitado. Estuve en Somalilandia, Abjasia, Nagorno-Karabaj, Transnistria, Chipre del Norte, Kosovo, Sahara Occidental y Palestina. Faltaron Osetia del sur y Taiwán, que están en el libro, pero por diversas razones no pude visitar.

Estuve en diversas regiones autónomas o independientes pero que no figuran como Estados independientes. Relato en el libro brevemente de mis pasajes por Kurdistán, Tibet, Karakalpakia, Cachemira, Turquestán Oriental y Repúblicas Rusas. Claro que esta lista podría ser mucho más grande. Visité y no relatè sobre Casamanza, Gagauzia, Escocia y otros más.

 ¿Cuál fue el criterio de selección?

No fue un criterio que yo inventé sino que la comunidad internacional de manera general lista estos 10 países con ese status, porque poseen gobierno propio, controlan sus fronteras, tienen población permanente e instituciones (algunos tienen monedas propias). Muchos de ellos, incluso, son reconocidos por otro Estado miembro de Naciones Unidas. 

Palestina es un caso aparte, con amplio reconocimiento internacional, Estado Observador Permanente de la ONU y miembro de Unesco. Por otro lado, no tiene control total de sus fronteras ni tampoco gobierno centralizado (es disputado por el Fatah, que controla Cisjordania y Hamas, que controla la franja de Gaza).

En otra punta está Somalilandia, que aunque no reconocida por ningún Estado miembro de la ONU, tiene control de sus fronteras desde 1991, posee elecciones presidenciales e instituciones que funcionan normalmente.
Existe también el “Club de los Excluidos” que son naciones que se reconocen entre sí. Fue muy curioso encontrarme con embajadas de Abjasia y Osetia del Sur en Tiraspol, capital de Transnistria.

 
¿Cómo definiría estos lugares en el marco geopolítico global?

De manera general, todos tienen aliados para estas disputas. Rusia acaba por tener un papel central en las regiones que eran parte de la Unión Soviética, como Transnistria, Abjasia, Nagorno-Karabaj y Osetia del Sur, algunas incluso las reconoce como Estado directamente. Otras con apoyo e influencia política y militar.

Nagorno-Karabaj tiene el apoyo directo de Armenia, mientras que Azerbaiyán tiene el apoyo de Turquía. Chipre del Norte es totalmente dependiente de Turquía. Kosovo, más allá de tener amplio apoyo de países occidentales, tiene disputa con Serbia, aliada de Rusia, que tiene gran peso y derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Lo mismo pasa con Palestina, que disputa con Israel que tiene apoyo de los Estados Unidos (que abusa del derecho al veto) o Sahara occidental, que disputa con Marruecos y tiene gran apoyo occidental también.
Taiwán, teniendo un Estado extremadamente bien desarrollado, sufre directamente la presión de China, que acaba perjudicando comercialmente a quien lo reconoce. Es un juego geopolítico muy fuerte y con diversos factores involucrados.

¿Cuáles fueron tus aprendizajes sobre los pueblos que autoproclaman su independencia?

En una democracia plena, económicamente estable, difícilmente habría pueblos que se intenten separar. La búsqueda por la independencia muchas veces sucede porque son pueblos cuya cultura es perseguida; su idioma, prohibido, y su identidad, borrada. Existen casos en los que es más una cuestión político-económica también. Es fácil apoyar una minoría perseguida ¿pero será ésa la mejor solución? Estado-Nación es algo del pasado, hoy deberían ser países multiétnicos, multiculturales. Yo siempre me pondría del lado de los que sufren, son reprimidos, pero dibujar nuevas líneas no siempre será el mejor camino.


¿Cuál es el lugar o la experiencia más exóticos de tu recorrido?

Somalilandia me marcó mucho, quizá por ser el primer país con ese status que conocí. Cambiar la moneda local, en cajas hechas con alambre en las calles, tomar leche de camello y charlar por largas horas tomando el té y mascando khat en la sombra fueron experiencias memorables. Cuando se daban cuenta de que yo era brasileño y vivía en una casa muy sencilla en medio del desierto se ponían muy contentos. Pero no me asociaban al fútbol como normalmente es común sino al azúcar brasileño.

Encontrar centenas de turistas rusos en Abjasia no era algo que yo esperaba. Tiendas de souvenirs, remeras, gorras y hasta imanes de heladera con la bandera de Abjasia fue sorprendente. Me gusta mucho el clima post soviético de algunos de esos lugares y me divertí mucho haciendo actividades simples en estos países. Enviar una postal para testear las instituciones, hacer comidas o caminar al azar por la calle puede ser tan gratificante cuanto las principales atracciones.

 ¿Qué recomendación darías a los viajeros que quieran conocer esos lugares?

Informarse. Todos estos lugares siguen en disputa. Algunos son muy tranquilos, relativamente estructurados y reciben muchos turistas como Kosovo, Chipre del Norte, Palestina y Sahara Occidental (porción ocupada por Marruecos). Asimismo, puede pasar una manifestación (con potencial escalada violenta) o existe alguna frontera complicada. Es necesario estar atento.

También es necesario entender que en algunos casos uno no contará con un representante diplomático de su país, si llega a tener algún problema. Eso puede generar cierta inseguridad en algunas personas. Además, es importante chequear la cobertura del seguro de viaje.

En algunos lugares las zonas seguras y las zonas volátiles pueden estar a pocos kilómetros. Uno puede visitar un monasterio o hacer senderismo en las montañas en Nagorno-Karabaj y no muy lejos de ahí haber tiroteos en la línea del frente del conflicto. Es necesario saber adónde se va y qué se está haciendo.

Yo usé mucho las informaciones de las personas que viven en el lugar e intentaba tener la compañía de ellas para algunas actividades. Noticias, libros y hasta informaciones de personas que ya estuvieron en esos países pueden no ser precisos, porque son regiones muy volátiles.

 ¿Una enseñanza política, social y cultural que te haya proporcionado el viaje?

En el día a día las personas buscan las mismas cosas, tienen los mismos sueños y necesidades. Podrían fácilmente ser amigas de familias con culturas, religiones e idiomas diferentes. En realidad, eso pasó por siglos en esos lugares. La idea de Estado genera divisiones y muchas veces migraciones forzadas. Familias que nunca tuvieron vínculos con el Estado vecino necesitan salir de la tierra de sus ancestros por una decisión política. Eso es inaceptable. Un Estado nunca podría estar por sobre las personas y su vínculo con la tierra. Al final, sólo eso debería importar. Pasé a criticar mucho más las fronteras y no creer en los sistemas políticos. Quizá he vuelto con más preguntas que respuestas.

 El libro se encuentra en inglés y portugués, y planea salir en español (https://www.amazon.com/dp/B089JGY4KP/ https://www.amazon.com.br/dp/B07GNM4Q56)

 

1 Comentario en "Un cautivante itinerario de aprendizajes por los “países que no existen”"

  1. Bom dia colega Guilherme Canever!! Tambem sou Engenheiro Florestal.
    Sigo suas viagens.
    Como comprar seu livro.
    Forte abraço

    Mauro F. do Amaral 32-98845-1090 watsappp tambem.

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