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Pulmones verdes en cielos de cemento

La agenda ecológica no puede esperar. Un experimento científico con soluciones para Córdoba

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

“Tenemos un solo planeta y no va a resistir”, dice enumerando una pila de acciones que de la mano del hombre y de la ausencia de políticas ambientales están llevando la casa de todos a la ruina. Y en ese “todos” están los insectos, pieza fundamental para la biodiversidad, los “trabajadores reales del ecosistema” como le gusta llamarlos por sus importantes funciones que la sociedad olvidó, pero cuya pérdida lamentará en efectos concretos sobre el ciclo de la vida en la naturaleza y por ende en la vida de cada uno.
En el marco de los 80 años de Comercio y Justicia, apostamos a un periodismo de soluciones, que no sólo informe y analice los problemas sino que hagan foco en actores e iniciativas que hacen algo para revertirlo. En este caso, la tarea de la cordobesa doctora en Ciencias Biológicas María Silvina Fenoglio, investigadora del Conicet en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal y, desde 2018, exploradora de National Geographic. Con 41 años, y junto a su equipo de siete integrantes, está realizando un experimento en Córdoba para devolverle el verde y la biodiversidad a la ciudad. Días atrás fue una de las oradoras del TedEx que se llevó a cabo en el Teatro San Martín y aprovechó la oportunidad para dar esperanzas en la recuperación del ambiente, siempre y cuando, obviamente, hagamos algo.

– ¿De qué se trata el experimento que está llevando adelante con National Geographic?
– Tenemos una línea de investigación relacionada ver con ecología de “techos verdes”; lo que nos estamos preguntando es la importancia de estos nuevos ambientes que se generan en las ciudades para la conservación de insectos en las ciudades.
Estos “techos verdes” comúnmente utilizan especies de plantas que no son del lugar. Lo que estamos buscando es ver si las especies nativas de plantas de la región de Córdoba, las sierras, funcionan mejor y atraen más insectos que estas especies exóticas que generalmente se usan llamadas suculentas. Éstas últimas son especies de Europa que se aplican porque son muy resistentes, aguantan temperaturas, vientos, pero no son de aquí. Y los insectos que son nativos de esta región, por ahí no hacen uso de esas plantas porque no tienen una historia evolutiva compartida como para poder aprovechar esos recursos. Nuestra hipótesis de trabajo es que las plantas nativas van a estar mejor adaptadas a las condiciones del lugar.

-¿Sobre qué techos están realizando el experimento?
– Nuestro experimento es en 30 techos de casas de voluntario. Queremos comparar los efectos entre plantas nativas versus exóticas en la comunidad de insectos, en la biodiversidad. Y también queremos ver el efecto de la urbanización. Los “techos verdes”, que son en bandejas modulares, están ubicados en distintos barrios de la ciudad.

-¿Qué insectos han encontrado en los techos verdes?
– Hay mosquitos, abejas, pocas libélulas y grillos, vaquitas de San Antonio, escarabajitos, mariposas, polillas. Bichitos de luz se ven muchos menos. Hay otros llamados artrópodos, son de suelo, no son insectos, pero son muy chiquititos e importantes en la descomposición de la materia orgánica en el suelo. Llegan ahí con el viento. También hay microavispitas que se les llama parasitoides y que controlan a otros bichos que se están comiendo las plantas. Además, encontramos avispas, chicharras y pulgones. Este verano vamos a hacer un estudio especial con trampas para aedes aegypti, el mosquito del dengue. Esto porque está la duda de si el verde puede atraer más mosquitos. La gente tiene ese miedo y para despejarlo hay que probarlo científicamente.

– ¿Qué función tienen los insectos?
– Son tan pequeños que uno no los tiene en cuenta -lamentablemente- pero son los trabajadores reales del ecosistema, tienen funciones muy importantes como la polinización. Las abejas, abejorros, mariposas y algunas moscas también participan de llevar el polen de una flor a la otra y la mayoría de los cultivos depende de estos insectos para poder producir frutos. Hay muchas abejas silvestres que están amenazadas, hay una disminución en la diversidad de los insectos. Con lo cual está amenazada la posibilidad de tener frutos, flores, no lo vemos pero el riesgo está.
Hay otro grupo de insectos que se les llama “enemigos naturales” que controlan naturalmente las plagas de nuestros cultivos como las vaquitas de San Antonio, las microavispas y que se usan en técnicas de control biológico que son alternativas para no usar tantos insecticidas. En otras partes del mundo se está utilizando este tipo de estrategias para controlar las plagas. También hay otro grupo de insectos de suelo que participan en el reciclado de la materia orgánica y la descomposición y ayuda a que eso se recicle más rápido. Por otra parte, los insectos son el corazón de las cadenas tróficas porque son alimentos de aves, anfibios y mamíferos. Si no estuvieran, las consecuencias serían graves.

– ¿Qué quiere transmitir a la gente?
– Apunto a un llamado de conciencia de la importancia que tienen los insectos y sepan por qué es bueno cuidarlos, no todos son perjudiciales, son los menos, y los podemos ayudar trayendo de nuevo el verde a las ciudades para que estos grupos tengan espacio donde vivir. Nuestra idea es poder dar el día de mañana herramientas de manejo para poder crear techos biodiversos, que atraigan insectos de todo tipo, benéficos sobre todo. Además, si hay un techo verde la temperatura va a ser menor, va a usar menos el aire acondicionado, hay ahorro en términos energéticos para la vivienda y para la ciudad. Si hay muchos en la ciudad se sabe que la temperatura baja.

– ¿Cuál es su consideración sobre las políticas ambientales en Córdoba?
– En Córdoba, en 2016, salió la ordenanza que obliga la instalación de techos verdes en zona céntrica, pero no está reglamentada. Lo que se propone esa ordenanza es mitigar los efectos de la isla de calor a través de los techos verdes. Las políticas ambientales son insuficientes. Lo pudimos ver con la Ley de Bosques en Córdoba, que no se enmarcó en la ley nacional. A su vez hubo un grupo de expertos que opinó sobre el tema en ese momento y que después no fueron considerados. Se nota que cuidan ciertos sectores como el sector agrícola, que en nuestra provincia tienen un peso fuerte. Hace poco dijeron que iban a talar el bosque para que sean tierras cultivables y que después iban a plantar árboles en otro lado y eso es terrible en términos ecológicos, no es lo mismo. Proponer eso es ser ignorante, no escuchar a nuestros científicos. Ya lo vimos con las inundaciones, por ejemplo. Hemos escuchado a políticos decir que ocurrieron gracias al cambio climático global y deslindarse de responsabilidad de lo que se está talando, lo que se está urbanizando descontroladamente. No hay planificación urbana, entonces las ciudades crecen irregularmente y para cualquier lado. El cinturón verde, por ejemplo, está desapareciendo.

– ¿Qué responde ante el dilema y la discusión del desarrollo versus la conservación?
– Es cierto que es difícil conciliar ambos pero si uno lo pone en términos económicos los beneficios que te da el ambiente ahí la cosa se ve distinta. Por ejemplo, está cuantificada cuánto vale la polinización, lo mismo con el control de plaga, que son beneficios que la naturaleza le brinda al hombre y que puede ser cuantificado. Así como también el oxígeno que generan nuestros bosques. Tenemos un solo planeta y no va a resistir.
Por otro lado, en nuestro país nos atraviesan otras cosas como es no tener para comer en el día a día. Es difícil pensar en temas ambientales porque hay temas más relevantes, pero mi deseo es que empecemos a tomar conciencia de que con pequeñas acciones desde nuestro hogar podemos contribuir. Obviamente, no va a alcanzar si no hay políticas de los grandes monopolios, de los países que son los principales emisores en término de lo que es cambio climático, pero creo que todo suma.