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Los gases del tránsito vehicular son el principal contaminante del aire en la ciudad de Córdoba

Mediciones efectuadas por investigadores de la UNC identificaron valores de dióxido de nitrógeno (NO2) por encima de los límites máximos recomendados internacionalmente. La topografía tampoco ayuda: la capital se ubica en una depresión, por lo cual la circulación y remoción del aire es mucho más lenta

Según la Agencia universitaria de comunicación de la ciencia, el arte y la tecnología (Unciencia), en la ciudad de Córdoba existen zonas con distintos niveles de calidad de aire durante todo el año. Así lo revela una investigación sobre los contaminantes presentes en el aire llevada adelante por un grupo del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBiV) de la UNC y el Conicet.
En líneas generales, el estudio revela que el aire de la ciudad está contaminado. Específicamente detectaron que los niveles de gases como el dióxido de nitrógeno (NO2) y el dióxido de azufre (SO2) –provenientes mayormente del tránsito vehicular– superan los recomendados. En el primer caso, prácticamente duplica el máximo sugerido. Las poblaciones de riesgo como niños, personas con afecciones respiratorias y adultos mayores son las más expuestas.
“Elegimos 10 puntos de monitoreo dentro de la ciudad de Córdoba que representan los distintos usos del suelo: dos lugares residenciales, tres industriales, uno de uso agrícola y cuatro sitios con alto tránsito vehicular”, describe Ana Carolina Mateos, una de las responsables de la investigación.

En esas zonas midieron seis contaminantes perjudiciales para la salud y el bienestar de los seres humanos –técnicamente llamados “contaminantes criterio”–, cuatro de los cuales son gases: monóxido de carbono (CO), ozono (O3), dióxido de azufre (SO2) y dióxido de nitrógeno (NO2). Durante 18 meses, cada 15 minutos determinaron las concentraciones o partes por billón (ppb) de esos contaminantes gaseosos. Identificaron patrones de variación horaria, diaria y estacional, además del cumplimiento de los límites permitidos.
Para el análisis de los datos consideraron los estándares establecidos por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (USepa, por su sigla en inglés). Esta normativa se encuentra en permanente revisión y utiliza valores más estrictos que los enunciados por la ley nacional (20284), que data de 1973 y nunca fue actualizada.

Las concentraciones
El límite de 100 ppb para el dióxido de nitrógeno (NO2) fue superado en la mayoría de las zonas monitoreadas. Específicamente en avenidas y sitios de gran tránsito vehicular supera los 200 ppb después de las 20, en todos los períodos estacionales.
Para el dióxido de azufre (SO2), en tanto, el máximo recomendado es de 75 ppb. En los sitios de industrias metalúrgicas y metalmecánicas su medición registró 110 ppb. También observaron picos aislados de este gas en sitios de quema de basurales y quema de vegetación. Sucede que ambos fenómenos aportan compuestos azufrados al ambiente. Sin embargo, en los sitios correspondientes al tránsito vehicular las mediciones no excedieron el límite y se ubicaron entre las 40 ppb y las 60 ppb.
En cuanto al ozono (O3), los valores nunca traspasaron el máximo en ningún sitio de relevamiento a lo largo del año. Mientras que la legislación argentina plantea que su concentración no debe superar las 100 ppb (media de una hora), la USepa plantea un estándar primario de 70 ppb (media de ocho horas).
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en cambio, fija un tope más exigente: 50 ppb (media de ocho horas).

Y si se considera este último límite, las concentraciones presentes en las zonas industriales metalmecánicas y metalúrgicas se acercaron bastante a este límite –48 ppb y 40 ppb respectivamente–, pero no lo superaron.
De lo relevado, surge además que en ningún uso del suelo y en ninguna estación del año se superó el límite primario de 9000 ppb establecido para monóxido de carbono (CO). “El máximo observado fue de 1.800 ppb en el área de tránsito vehicular”, señala Ana Carolina Amarillo, integrante del equipo de IMBiV.
No obstante, se trata de un contaminante que persiste durante el invierno, debido a que las bajas temperaturas provocan una “inversión térmica” en la ciudad de Córdoba, debido a que se encuentra en un “pozo”. Esto significa que se forman diferentes capas de aire con distintas temperaturas y el movimiento vertical del aire se reduce, con lo cual los gases tóxicos entonces quedan atrapados, como con una “tapa”.
En base a estos resultados, los autores del estudio afirman que la mayor fuente de contaminación en el microcentro y avenidas es el tránsito vehicular. Además, en la zona de las industrias metalmecánicas –en el predio Industrial Ferreyra, ubicado sobre una avenida con gran flujo de vehículos– ocurre que a los contaminantes provenientes de las industrias, también se suman los polutantes provenientes del tránsito.

“Los valores medidos constituyen una señal de alarma para la ciudad de Córdoba y plantean la urgente necesidad de implementar medidas de control”, concluyen los responsables del estudio, que fue parcialmente subsidiado por el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica y por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.