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Hugo Spinelli: “No necesitamos más médicos sino más salud”

HUGO SPINELLI. El médico especialista en salud colectiva debatió el tema con profesionales locales.

El especialista en salud colectiva explica el concepto y recalca que “tiene relación con la sociedad en su conjunto, el aire, el agua que tomamos, lo que comemos, el tránsito, el trabajo, el tiempo libre y los espacios de recreación”, aspectos que “poco o nada tienen que ver con los profesionales de la medicina”.

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

“No necesitamos más médicos sino más salud. El agua que tomamos, el ambiente y la ecología tienen mucho más que ver con la salud que ir al médico por algo a lo que no tendrías que haber estado expuesto o haber consumido y te hizo un efecto. Tenemos muy poco conocimiento de lo que comemos, está lleno de alimentos con aditivos. Una parte de la resistencia a los antibióticos que tenemos en los hospitales tienen que ver con alimentos que comemos y que tienen antibióticos para alargar la vida de un producto”. La postura y el análisis pertenecen al médico Hugo Spinelli, doctor en Salud Colectiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Campinas (São Paulo, Brasil) e investigador de Gestión de Organizaciones de Salud de la Universidad Nacional de Lanús, quien propone una noción superadora del denominado sistema de salud.

En el marco de las Terceras Jornadas de Análisis de la Salud Pública organizada por la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (Fepuc) y el Colectivo por el Derecho a la Salud, dialogó con Comercio y Justicia y subrayó la necesidad de “revitalizar nuestras cabezas y dejar de pensar que los gérmenes son los causales únicamente de la enfermedad”.

El investigador insiste: “La salud poco y nada tiene que ver con los profesionales de la medicina, sino que tiene que ver con la sociedad en su conjunto, el aire, el agua que tomamos, lo que comemos, el tránsito, el trabajo, el tiempo libre y los espacios de recreación”.

Según dimensionó, el campo de la salud en la Argentina es sumamente complejo por los actores involucrados y los intereses en juego. “En ese campo se mueve el 10 % del Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina, eso está representando actualmente por año unos 45 mil millones de dólares, un monto que es casi el doble de lo que gastamos en Educación en el país. Cuando aludo a ese gasto me refiero al presupuesto público, seguridad social y gasto de bolsillo de la gente -desde el que paga una prepaga o compra un medicamento en la farmacia con su plata-”, graficó.

Para el especialista, el problema del gasto en salud es un problema a nivel mundial “que tiene que ver con montones de intereses que muchas veces son negocios que no se preocupan por la salud de la gente sino que tiene que ver con medicamentos y tratamientos que no producen eficacia, tecnología que no se necesita, prolongación de internaciones que no son necesarias”. También apuntó a cirugías de altísimo costo que implican un gasto totalmente superfluo “que llevan más connotaciones de estética y de consumo, como por ejemplo, implementarse diamantes en la sonrisa en un país donde todavía tenemos tuberculosis, leishmaniasis, lepra y sífilis congénita. Allí hay una contradicción muy compleja que es fácil denunciarla pero difícil de prohibir por la cantidad de actores”.

Números y derechos
Siguiendo con su análisis de impacto numérico y económico, Spinelli cuantificó que el 4,4% de la población económicamente activa del país trabaja en salud. “Muchos trabajadores están dispuestos a reflexionar y a cambiar ciertas prácticas porque no están de acuerdo en cómo se configura el campo de la salud o porque ven gente morirse o enfermarse de cuestiones que son absurdas por el conocimiento científico que hay actualmente. Pero también hay corporaciones que defienden derechos adquiridos y eso es parte de una resolución de los conflictos que tiene que abordar cualquier sociedad y que está relacionado con falta o vigencia de derechos ciudadanos”.

Finalmente, señaló que cualquier cambio que se haga “no depende sólo de las macro políticas sino también de cómo los trabajadores de la salud deciden cambiar ciertas prácticas como, por ejemplo, la de sacrificar un viaje a Europa por recetar un medicamento.

En el campo de la Salud, los trabajadores tienen altos márgenes de libertad, lo que hay que discutir es qué vamos a hacer con esos márgenes, si se va a usar la libertad para no cumplir los horarios que tiene que cumplir, si se va a usar para armarse un negocito con un medicamento que no sirve, o si se va a usar para otra cosa”.