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“Hay migrantes criminalizados como si fuesen delincuentes solamente por buscar refugio”

Josefina Martorell, la joven economista de 36 años que dirige Médicos Sin Fronteras para América del Sur, advirtió ayer en Córdoba que más de 37.000 personas en el mundo huyen de sus lugares cada día. La organización necesita médicos, enfermeros, farmacéuticos y psicólogos

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

Sobrevivir. Lo que para muchos se convierte hoy en una meta, para otros tantos es directamente inalcanzable. Días atrás, la foto de Óscar Alberto Martínez Ramírez (25 años) y Angie Valeria (23 meses), padre e hija salvadoreños tendidos boca abajo en el barro del río Bravo, donde se ahogaron mientras intentaban cruzar de México a Texas, estremeció al mundo.
La realidad de los migrantes en su lucha por sobrevivir tiene miles de relatos por todo el mundo, como aquellos que ayer trajeron a Córdoba Médicos Sin Fronteras (MSF). Desde Bangladesh hasta Sudán del Sur, en México o en el medio del mar Mediterráneo, hay puntos en común que las conectan. Así lo explicó a Comercio y Justicia Josefina Martorell, la joven economista de 36 años que desde diciembre pasado es la nueva directora general de MSF para América del Sur. Fue la encargada de presentar “Voces Sin Fronteras”, actores que en el Teatro Real de la ciudad pusieron el cuerpo y la palabra a testimonios de trabajadores y pacientes de la organización en distintos contextos.

– ¿Qué busca Médicos Sin Fronteras con esta modalidad en teatro?
– Los testimonios que se cuentan tienen el eje común de que son todas personas que han sido obligadas a huir de sus hogares como consecuencia de la violencia, de los abusos, de las violaciones, y tienen que buscar refugio en un nuevo lugar. Personas que se enfrentan a condiciones de una violencia bastante extrema y cuando llegan a los lugares donde están buscando una mejor vida, muchas veces no son tan bienvenidos como deberían y son criminalizados como si fuesen delincuentes solamente por buscar refugio y buscar seguridad. Queremos que la gente en Córdoba escuche estos testimonios, darles voz a quienes no la tienen.
En la provincia de Córdoba tenemos casi 15.000 socios que todos los meses colaboran con la organización poniendo una cantidad de dinero que nos ayudan a realizar nuestras misiones en terreno. Por eso queremos mostrar estos testimonios al público cordobés.

– La problemática de los migrantes ha escalado en magnitud en el mundo. ¿Cómo observa este fenómeno Médicos Sin Fronteras?
– Todas las personas tienen derecho a huir de las persecuciones y las guerras, y pedir asilo. Y los gobiernos tienen que establecer vías seguras y legales para todos los solicitantes de asilo. Todos los gobiernos deberían hacerse cargo, tenemos esa demanda hacia los gobiernos. Hace dos semanas salió un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que indicó que más de 70 millones de personas en el mundo tuvieron que abandonar sus lugares, es el mayor número de lo que se tenga registro en la historia. Eso significa que más de 37.000 personas tienen que huir cada día en el mundo. A veces se cree que los países que reciben más migración son los más desarrollados de Europa o Estados Unidos, pero los cuatro países que reciben más refugiados inmigrantes son Turquía, Pakistán, Uganda y Sudán del Norte.

– Córdoba está recibiendo migrantes venezolanos, ¿de qué manera trabajar sobre esta temática?
– En el caso de Argentina, recibimos migrantes de Venezuela y el mensaje es que los gobiernos tienen que establecer vías seguras y legales para aquellos que necesitan asilo. Por ejemplo, en Colombia estamos respondiendo con proyectos para migrantes venezolanos y, en Venezuela, estamos en el Hospital Central de Caracas con donación de medicamentos, reformando el hospital que estaba en bastante mal estado, también con programas de salud sexual y reproductiva. Y en la frontera con Brasil estamos con un proyecto contra la malaria.

– ¿Cuáles son las principales problemáticas de salud que hoy aborda Médicos Sin Fronteras?
– Tenemos atención de enfermedades como malaria, sarampión, ahora se está dando el segundo brote de ébola más grande de la historia en República Democrática de Congo de lo cual se habla poco y nada. También estamos trabajando sobre tuberculosis multirresistente, VIH sida que en algunos lugares se está volviendo preocupante. Además, trabajamos con la enfermedad del sueño y con enfermedades que son olvidadas o son endémicas o epidémicas de ciertas regiones. También tenemos atención en salud sexual y reproductiva, hacemos atención pediátrica, salud mental, salud comunitaria. Tenemos agentes comunitarios trabajando en prevención. Antes, Médicos Sin Fronteras iba más al tratamiento, pero con el paso del tiempo, las lecciones aprendidas es que tenemos que trabajar sobre la prevención. Tenemos muchas campañas de vacunación.

– ¿Qué posición tiene la organización ante los movimientos antivacunas?
– Tenemos campañas de vacunación porque hemos visto a lo largo de la historia que nuestras campañas hacen que ciertas enfermedades se reduzcan o directamente desaparezcan en algunos lugares. Habiendo estado en varios países, en terreno donde gran parte de la población no estuvo vacunada, uno ve las consecuencias de la no vacunación. Por ejemplo, yo he visto las consecuencias en Sudán del Sur, en Congo, donde niños y niñas al día de hoy tuvieron polio y cómo quedan esas personas. Como Médicos Sin Fronteras estamos a favor de las campañas de vacunación que correspondan. Lo hacemos como manera de asistir y atender a las poblaciones más vulnerables.

– ¿Están necesitando más profesionales?
– Sí, necesitamos médicos de todo tipo, desde clínicos, cirujanos, anestesiólogos, infectólogos, como así también farmacéuticos, psicólogos, licenciados en enfermería. Somos voluntarios profesionales, el compromiso mínimo es de 12 meses, hay requisito de tener una carrera universitaria o terciaria, tener experiencia, hablar en forma avanzada inglés, también es deseable francés. Hablamos de voluntariado como una forma de vida, pero nosotros percibimos un salario que es modesto por principio de la organización pero es un salario que permite vivir y poder volver al país y estar algunos meses hasta volver a encontrar trabajo.

– ¿Es una organización apolítica?
– Es una organización apolítica, humanitaria. Somos neutrales, imparciales e independientes. Más de 97% de los fondos provienen de personas. Tenemos más de 6 millones de socios en el mundo que aportan una cuota mensual, tenemos ese sustento y por eso no dependemos de ningún gobierno de ningún Estado. Nadie nos dice dónde intervenir, cuándo intervenir y por cuánto tiempo. Eso lo permite nuestra independencia.