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Crece el número de personas de múltiples profesiones interesadas en ser mediadores

Los recién graduados son los más permeables al cambio de paradigma sobre la aplicación de la mediación prejudicial: lo ven como una salida laboral. Son 170 los que se acaban de recibir del curso del Laboratorio de Resolución Pacífica de Conflictos de Derecho (UNC) en cooperación con el Ministerio de Justicia

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

Desde este mes, antes de iniciar una causa en el fuero civil y comercial, los cordobeses tienen que intentar resolver sus problemas dialogando. La vigencia de la mediación prejudicial obligatoria en ese tipo de causas representa un cambio de paradigma en la resolución de conflictos. Este hecho hizo que se incrementara el número de personas diferentes profesiones interesados en ser mediadores. Una muestra de ello es la numerosa colación, en comparación de años anteriores, que se acaba de realizar en el Laboratorio de Resolución Pacífica de Conflictos de la Facultad de Derecho (UNC) en cooperación con el Ministerio de Justicia. Desde la semana pasada la provincia cuenta con 170 profesionales con formación puntual en la materia.
A partir de ahora, éstos pueden inscribirse para el examen de matrícula de mediadores -que se hará en diciembre- ante la Dirección de Mediación del Ministerio de Justicia provincial. Primero reciben una matrícula provisoria que exige cinco prácticas con un mediador con experiencia y, luego, quedan plenamente habilitados para trabajar solos o en co-mediación con otro par.
Así lo explicó a Comercio y Justicia Elena García Cima de Esteve, la directora del mencionado laboratorio de la Casa de Trejo, quien resaltó la importancia de la mediación y recordó que ésta busca que las personas recuperen su libertad de autodeterminación y sean parte activa de la resolución del conflicto aunque no haya necesariamente un acuerdo. Ello, a diferencia de las causas judiciales, en las que quien decide es un tercero, que es el juez.

La especialista, docente también de posgrado en la temática, destacó que si bien la mayoría de los mediadores que acaban de recibirse del curso son abogados, se han sumado profesionales de diversas disciplinas y de toda la provincia. Entre ellos, licenciados en historia, docentes, psicólogos, trabajadores sociales, escribanos, médicos, arquitectos, contadores y comunicadores sociales, entre otros. Cabe recordar que la nueva normativa prevé una mediación en dupla, en la que al menos uno de sus integrantes sea abogado. El otro puede ser de cualquier profesión universitaria.
“El curso básico que dictamos es de 120 horas. Intensivo, de dos meses. La formación de los mediadores apunta a lo actitudinal, a las competencias para poder intervenir en las conversaciones, y en lo transformativo que pueda suceder para acordar o no acordar”, sostuvo García Cima.

Para la docente, los mediadores son facilitadores. “El recurso de la mediación es valioso cuando hay libertad de resolver su vida, este es el horizonte. Pero nos ponemos en guardia ante posibilidades de abuso o manipulación a través de la mediación. En la mediación, el rol de abogado mediador es el de acompañar al cliente, no patrocina, es un rol distinto, para un abogado moderno, joven. Los más viejos estamos acostumbrados a un rol paternalista, que no se condice con este modelo de resolución de conflicto”, afirmó.

Mediación gratuita y paga
El laboratorio de la facultad nació en 2008 como sala experimental de mediación. Empezó allí un proyecto docente de investigación y extensión, con profesores de Teoría del Conflicto de la carrera de Abogacía y mediadores de los cursos que eran opcionales para abogados.
Ahora, además de brindar formación, cuenta con un Programa de Asistencia Gratuita de Mediación a la comunidad que funciona en el subsuelo de la Facultad de Derecho. “Hacemos mediaciones gratuitas que tienen finalidad pedagógica, que permite que los mediadores experimentados trabajen en equipo con noveles sin experiencia, para que se puedan desarrollar”, describió García Cima.
Los interesados en realizar una mediación gratuita deben comunicarse por mail a laboratoriorc@derecho.unc.edu.ar o ir directamente al laboratorio.
Según explicó la docente, la nueva ley prevé mediaciones sin cargo para los que no pueden pagar. Y para los que sí pueden, ambas partes deben abonar a medias un arancel al mediador.
Para los que no cuentan con recursos para pagar se prevé que el pago a mediadores surgira de un fondo para tal fin creado tanto en el Poder Judicial como en el Ejecutivo.
“El interés de los profesionales por convertirse en mediadores se acrecienta con la posibilidad de que van a crecer las mediaciones, algunos dicen que se va a cuadriplicar la cantidad respecto al anterior registro de mediaciones. Además, ahora no se les exige tres años de antigüedad de egresado en la carrera universitaria, lo cual abre un campo para los nóveles. Hay muchos recién recibidos”, concluyó.
Este año, el curso del laboratorio (de 120 horas) tuvo un costo de $8.000; el próximo curso de esta dependencia se dictará en 2019. Desde su creación, el laboratorio dictó 25 cursos básicos que significan alrededor de 1.750 personas formadas sólo en ese lugar.

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