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Científicos se convierten en empresarios y crean una spin-off de Ceprocor para el mercado productivo

Un equipo de investigadores, tecnólogos, contadora y economista desarrollan materiales de referencia químicos de interés industrial, comercial y ambiental. Conforman Cepromat, próxima a inaugurar planta y convertirse en SAS. Con estándares internacionales, la empresa permitirá sustituir importaciones y promete reducir a la mitad el precio de los productos del rubro que hoy vienen del exterior

Por Carolina Klepp – cklepp@comercioyjusticia.info

No imaginaban convertirse en empresarios, aunque aclaran y especifican que ahora son “científicos empresarios”.
Tampoco dejarán su vida de laboratorio. Por el contrario, amplían su campo de acción y se embarcan en el desafío de la gestión empresarial. Se trata de una spin-off del Centro de Excelencia de Productos y Procesos (Ceprocor), es decir una empresa de base tecnológica (EBT) que nace en el seno de una institución preexistente como lo es este centro donde ellos trabajan, pero independiente en su funcionamiento. Son un equipo de ocho profesionales de la bioquímica, farmacia, ingeniería química, química orgánica, contabilidad y economía.
Todos altamente calificados, con especializaciones, maestrías y doctorados. En Santa María de Punilla desarrollan y ofrecen materiales de referencia químicos de interés industrial, comercial y ambiental. Conformados como Cepromat, inaugurarán su propia planta, contigua a Ceprocor, y se constituirán formalmente como una sociedad por acciones simplificadas (SAS) que producirá con estándares internacionales y permitirá sustituir importaciones.
Luciana Beladelli, Gabriel Spahn, Gabriela Foray, Noemí Reartes, Ivana Arrieta, Leandro Lamarca, Eugenia Quinzio y Marcelo Rustán contaron a Comercio y Justicia de qué se trata esta nueva EBT en Córdoba.
Ellos producen “materiales de referencia” que, dicho de manera sencilla, son sustancias que se utilizan como parámetros o patrones de referencia en los laboratorios industriales de salud y ambientales para poder certificar que el producto tiene la calidad que dice que tiene. El material de referencia garantiza que las mediciones de un laboratorio son correctas y para ello tiene que tener un análisis comparativo. Los investigadores de Crepromat son especialistas en desarrollar y certificar una muestra de ese producto con estándares internacionales.
Para graficar, dieron el ejemplo de un laboratorio que desarrolla pastillas con cierta cantidad de sustancia para quitar el dolor de cabeza. ¿Cómo se puede saber que eso efectivamente va a suceder? Para ello hay que compararlo con algo y esa comparación se hace con un “material de referencia” que certifica que allí el principio activo (el que quita el dolor de cabeza) está presente en cierto porcentaje que logra el efecto pretendido.

Es decir, permite comprobar la exactitud de los resultados porque poseen propiedades evaluadas y validadas por un organismo técnicamente competente.
El mercado potencial de Cepromat supera las fronteras de la provincia, sus clientes potenciales en el país son laboratorios farmacéuticos, de análisis de agua o alimentos, empresas de producción de especialidades medicinales y alimentos, centros de investigación y desarrollo y, a más largo plazo, la industria metalmecánica.
Hace dos años, lo que por entonces era un proyecto, ganó un subsidio del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec) para la creación de una EBT. Ese puntapié inicial fue de $ 5.622.493 y sirvió para apoyarse en infraestructura.

– ¿Cómo nace esta empresa?
– Luciana Beladelli (LB): Hace dos años, una convocatoria del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación financiaba desarrollo tecnológico pero siempre con énfasis en crear EBT. Ahí, un grupo de ocho investigadores y especialistas que trabajamos en el Ceprocor presentamos una propuesta tecnológica concreta con miras a crear una spin off. Ya han pasado dos años, se avanzó mucho fundamentalmente en la infraestructura y equipamiento que es lo que nos va a permitir tener los productos. El proyecto se llama Cepromat, que es una conjunción entre Ceprocor y materiales de referencia, que es lo que queremos hacer.

– ¿Qué utilidad tiene en el mercado lo que ustedes producen?
– LB: El material de referencia es una sustancia que garantiza que un laboratorio está midiendo bien lo que analiza o controla.
– Gabriela Foray (GF): Esto permite comparar la calidad de los resultados que emiten distintos laboratorios. Que cada laboratorio pueda comparar sus resultados en un contexto más amplio o de contexto de distintos países es importante para la economía de exportación e importaciones ya que se requiere tener una sustancia que sea trazable a sistemas de medición internacional.

– ¿Hoy se importan esos materiales de referencia?
– Gabriel Spahn (GS): Hoy existen pocos materiales y sustancias de referencia, en términos generales se importan desde los países más desarrollados -aunque en la región hay algunos también-. La necesidad de diversidad de materiales de referencia es muy amplia: estamos hablando de medicamentos, de medioambiente, de suelos, de aire, agua, nanotecnología. En principio, empezaremos con materiales de referencia en el campo de medicamentos y medioambiente, en este último concretamente en lo referido a agua, muestras superficiales de río con niveles de elementos certificados. En este caso los clientes son laboratorios que hacen análisis de agua.
– GF: En el caso de medicamentos, el Anmat produce algunas sustancias de referencias, pero hay otras que no son farmacopeicas y que creemos que podríamos aportar para la industria farmaceútica.

– ¿Ya han recibido una demanda concreta?
– GS. Si, en agua. Ya tenemos como cliente a Aguas Cordobesas.

– ¿Cómo consigue esta nueva EBT otorgar certificaciones de este tipo?
– LB: La empresa tiene que certificar con cierta normativa a nivel internacional. Estamos trabajando en la ISO 34 que es la que da la “chapa”. Se validan los procesos de producción y los procesos analíticos que están ya certificados en el Ceprocor. Lo que da la diferenciación es la certificación de la infraestructura, del espacio físico, el equipamiento de determinadas características y normas de procedimiento.
– GS: En este sentido, para hacer la elaboración de estos materiales vamos a trabajar en un área limpia de mejor calidad que la farmaceútica. Por ejemplo, el tabicamiento de ese ambiente se hace con paneles sanitarios, con condiciones para que no haya polvo ni partículas que puedan contaminar lo que estamos haciendo. La calidad de aire que se requiere es de alta pureza, lo que implica todo un diseño y manejo de tratamiento de aire.

– Al sustituirse la importación de materiales de referencia, ¿cuánto bajarán los costos para sus potenciales clientes?
– LB: Vamos a tener un producto a un precio mucho más accesible y al alcance de la industria local. El hecho de tener hoy que importarlo lleva tiempo y burocracia. En primer lugar, estamos sustituyendo una importación de productos que consumen todos los laboratorios analíticos en el país, llámese de control de medicamentos, de agua, clínicos, etcétera, necesitan comprar materiales de referencia cuyos precios promedios son de 1.500 dólares y en nuestro caso podríamos bajar esos costos -en promedio- a la mitad. Por otra parte, estos productos tienen un período de tiempo de validez. Hasta que llega al país pierde tiempo de validez, eso hace que pierda vida útil y aumentan los costos. Además, tenemos la posibilidad de poder hacer productos específicos a demanda de cada cliente. Por ejemplo, para un productor de miel de determinadas características que quiera certificar que su miel tiene ciertos componentes, el Cepromat puede hacer un material de referencia de esa miel en particular y certificar lo que ella contiene para que el productor pueda luego decirle a la industria que esa miel cuenta con certificado. Esto es importante en las economías regionales.

– ¿En qué etapa están hoy?
– LB: Tenemos que terminar una planta específica que es donde se van a producir estos materiales de referencia; es una planta muy particular con características técnicas vitales para la calidad del producto que queremos llevar al mercado. Está previsto que la planta se inaugure en junio, en Santa María de Punilla, en un edificio contiguo al Ceprocor. Ese lugar es estratégico porque esta empresa y los productos que de ella dependan van a tener una relación fundamental y estratégica con el Ceprocor. Porque estos productos tienen que ser analizados y calificados y para ello se necesita tener una estructura analítica y sólida como tiene el Ceprocor para poder certificarlos. Es decir, en esta nueva planta se va a producir y en una gran parte de los laboratorios del Ceprocor se van a certificar.
Por otro lado, la empresa va a tener una entidad jurídica independiente, estamos pensando en una SAS (sociedad por acciones simplificada), con una infraestructura de 90 m2. Tenemos planteada una estrategia de escalabilidad estando cerca del Ceprocor, en ese polo tecnológico, para mantener la sostenibilidad económica. A futuro esta empresa también pretende generar trabajo, con impacto en reclutar mano de obra calificada.

Traducir el trabajo científico a un negocio
“Somos 100% optimistas. vamos a darles respuesta a los clientes”

Cuando se les pregunta cómo se ven como empresarios, enseguida coinciden: “somos científicos con una empresa”. Seis de los ocho integrantes de Cepromat son investigadores, los otros dos provienen de las ciencias económicas con especialidad en vinculación tecnológica, emprendedorismo y administración pública. En esta interdisciplina radica la “riqueza” como se autoperciben. Si bien comentan que todos deben hacer de todo un poco en el inicio de este emprendimiento, valoran que en la faz del negocio cuentan con saberes específicos dentro del grupo.
“Nuestra formación académica tiene una limitante en cuanto a lo que genera para ser emprendedor, pero en la interdisciplinariedad del equipo contamos con gente que tiene experiencia, nos ayuda y eso suma”, describió el bioquímico Marcelo Rustán.
“Ésta es una oportunidad muy grande de aprender, somos 100% optimistas. Vamos a cumplir los objetivos, vamos a darles respuesta a los clientes y les serviremos de apoyo”, concluyó la ingeniera química Ivana Arrieta. A ella se suma otra de sus compañeras, quien destacó que el hecho de motorizar un emprendimiento viable “es la frutillita del postre” para estos científicos emprendedores.

Walter Robledo, ministro de Ciencia y Tecnología
“El gran desafío es entender qué es  una empresa y cómo gestionarla”

Esta nueva empresa que nace de la mano del Ceprocor cuenta con apoyo político e institucional. Así lo confirmó el ministro de Ciencia y Tecnología, Walter Robledo. “Esta iniciativa se inscribe en una política de habilitar unos de los grandes objetivos de Ceprocor, el de generar productos. Hasta el momento todo ha estado en el desarrollo de procesos, servicios pero vi una oportunidad, hubo demandas del sector productivo”, afirmó.
Robledo, quien también preside el Ceprocor -ente autárquico del Gobierno provincial-, destacó que por primera vez allí se incuba una EBT de la mano de sus propios investigadores. “La spin off se generó con el compromiso de que se independicen en algún momento. El Ceprocor hoy invierte a través de espacio físico, servicio de energía, Internet y servicios analíticos”, detalló. Para el ministro, “el gran desafío es entender que es una empresa y cómo gestionarla”, y destacó una de sus características distintivas: la alta calificación de su integración. Anticipó que, de prosperar, la empresa se convertirá también en fuente de trabajo para profesionales especializados.

Clientes potenciales y contactos

– Laboratorios farmacéuticos
– Laboratorios analíticos de agua
– Laboratorios de análisis de alimentos
– Empresas de producción de especialidades medicinales y alimentos.
– Centros de investigación y desarrollo

Datos de Cepromat:
– Mail: cepromat@ceprocor.uncor.edu
– Teléfono: 03541 – 489651/3 interno 202
– Lugar: Sede Ceprocor en Santa María de Punilla

Brindar competitividad

Cepromat tiene como objetivo aportar al mercado regional productos que hoy no se encuentran disponibles o son importados, y que contribuyen a asegurar el cumplimiento de estándares nacionales e internacionales de calidad industrial, comercial, sanitaria, ambiental y/o legal, necesarias para hacer competitivos los productos en los mercados y asegurar la inocuidad o el efecto sanitario deseado.