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La visita del Prof. Robert Alexy: impresiones personales y académicas

Por Armando S. Andruet (h)

twitter: @armandosandruet
Exclusivo para Comercio y Justicia

En pocas ocasiones he utilizado este espacio para hacer comentarios que me involucren en forma personal. He antepuesto, por definición, que el valor de la contribución se asienta en contenidos que se enmarcan en la primera línea del interés de los lectores del diario Comercio y Justicia.
Sin embargo, como en todos los campos de la vida, las razones que habilitan las modificaciones se producen y, acontecidas ellas, parece un dogmatismo ingenuo no flexibilizar la regla.
Lo que habilita hoy la modificación fue la visita a nuestro país, semanas atrás, de uno de los profesores de filosofía del derecho más afamados internacionalmente. Sin ánimo de hacer concesiones inmerecidas, el doctor Robert Alexy se ubica entre los tres profesores más reconocidos mundialmente en la materia antedicha, y su estatura académica es sólo comparable a la de profesores de la talla de Hans Kelsen, Herbert Hart y John Rawls, entre otros pocos.
Por razones que no vienen al caso ahora, me correspondió a mí, junto a otros tres profesores -los anfitriones académicos y curadores del evento que habré de referir-, quienes compartimos 48 horas intensas con Robert Alexy. Conferencias, almuerzos, recepciones, entrevistas, debates y cenas muy reservadas; todo lo cual parece suficiente e importante para una breve memoria descriptiva de esos días, puesto que son experiencias que no recogen los textos académicos.
Recuerdo haber leído estampas de visitas de grandes profesores; ellas permiten al lector hacer un cuadro más personal y doméstico de la gran autoridad profesoral; y con ello, conocer de esos otros aspectos del visitante, cuando su “rol docente y profesoral” ha cesado; pero que cooperan para entender mejor su producción científica.
Por lo pronto, hay que señalar que geográficamente y en contra de lo que se puede pensar, Alexy no estuvo en Buenos Aires brindando conferencias, tampoco en Córdoba. El sitio fue la provincia de Santiago del Estero y, desde allí, una extensión a la de Tucumán. Todo ello entre los días 18, 19 y 20 del mes pasado.

Empecemos por señalar al auditorio no familiarizado que Robert Alexy hoy tiene una categoría superior a la de Profesor Emérito en la Universidad de Kiel, donde arribó procedente de Gotinga en 1986. Alejado de la actividad áulica, se ocupa de la investigación y de dirigir trabajos de doctores y posdoctores de todo el mundo, quienes buscan su orientación acorde con la incidencia real que las tesis de Alexy tienen en el ámbito científico y jurisdiccional en concreto.
Son fundamentalmente tres obras las que pusieron sobre el tablero de la filosofía del derecho mundial el pensamiento de Alexy: por una parte, su tesis doctoral publicada en su edición española en el año 1978, que es la Teoría General de la Argumentación Jurídica, en la que desarrolla su sistema de 22 reglas y seis formas de la argumentación práctica en general, que abrirá la senda de innumerables estudios posteriores. Luego, Alexy escribirá otros dos libros con los que se conformará una trilogía iusfilosófica de máxima relevancia; ellos son El concepto y validez del derecho (1992) y Teoría de los derechos fundamentales (1985),

Volviendo a la actividad de septiembre, me consta que la invitación que recibe el Prof. Alexy de volver a visitar Argentina le resulto muy grata, puesto que su primera visita al país, en 2008, coincidió con las distinciones honoríficas que le hicieron dos universidades. Ellas fueron las entregas de los Doctorados Honoris Causae por las universidades de Buenos Aires (UBA) y Nacional de Tucumán (UNT). En la UBA fue el 4 de septiembre de 2008 y la laudatio académica estuvo a cargo de quien hoy preside la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Carlos Rosenkrantz; y en la UNT, la distinción se realizó el 11 de octubre de ese año, y la presentación fue del Prof. Carlos Bernal Pulido.

Así entonces, casi 20 años atrás, la UNT entregaba el tercer doctorado honoris causae al profesor alemán; en los pasados días nos comentó que hoy posee 38 doctorados honoris causae de universidades de todo el mundo. A ello se suman estancias regulares, muchas fuera de Europa, entre las que se destacan las del mundo académico jurídico de China, que se ha interesado por su obra y le ha impuesto de varias visitas a dicho país.
Alexy quería recordar aquellos años en los que había conocido parte del norte argentino. En otros viajes conocería especialmente la provincia de Salta, donde compartió amenas reuniones académicas y personales, especialmente con el Prof. Renato Rabbi Baldi Cabanillas, hoy presidente de la Asociación Argentina de Filosofía del Derecho y magnífico amigo, quien fue convocado en el pasado septiembre para tener a su cargo la laudatio académica del profesor Alexy, recibiendo un nuevo Doctorado Honoris Causae, en tal ocasión, por la Universidad Católica de Santiago del Estero, hecho que sucedió el 18 de septiembre pasado.

Los dos días siguientes fueron compartidos entre Santiago del Estero y Tucumán. En la primera provincia se cumplió una intensa labor académica y de discusión de diversas tesis del profesor Alexy, en una actividad intitulada “Work Shop de Derecho con R. Alexy”. Ello consistió en dos conferencias que brindó Alexy, intituladas “Derechos constitucionales, proporcionalidad y argumentación” y “La necesidad de proporcionalidad en la aplicación de los derechos constitucionales (ponderación de principios)”.
Durante las jornadas del primer día se brindaron otras dos conferencias: una a cargo del Prof. Sergio Díaz Ricci -responsable de la Oficina de Derecho Alemán en la UNT-, intitulada “Contribución de Robert Alexy al Derecho Constitucional”, y otra bajo nuestra responsabilidad, nombrada “La sentencia razonablemente fundada como ejercicio ponderativo”.
Cabe señalar que la razón por la cual es tan importante el pensamiento de Alexy, no sólo para la teoría del derecho sino especialmente para los tribunales constitucionales, es que sus aportes llevan una impronta cuantitativa y esclarecedora para el proceso justificatorio de las resoluciones, que ha nombrado como la “fórmula de peso”, resultado de la llamada “ley de ponderación”. Alexy, para tal construcción, ha desarrollado la “teoría de la proporcionalidad”, que se integra con tres subprincipios: idoneidad, necesidad y proporcionalidad propiamente dicha. Como es natural, sólo puede hablar de ponderación cuando lo que tenemos por delante son principios y no reglas. Los primeros son mandatos de optimización y, por ello, susceptibles de ponderación.

En varias ocasiones, ocupando yo la Vocalía del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), utilicé los aportes de Alexy para hacer valer más un derecho fundamental que otro; pues por ello, no es una cuestión teórica ni mucho menos.
El segundo día se cumplieron también dos intervenciones, además de la de Alexy. El Dr. Eduardo Llugdar, vocal del TSJ de Santiago del Estero y presidente de la Red Latinoamericana para el Estudio e Investigación en Derechos Humanos y Humanitario, brindó una conferencia intitulada “Proporcionalidad como un presupuesto razonable”. Finalmente a mi cargo estuvo brindar un cierre al workshop y donde propuse la “Hipótesis del círculo virtuoso alexiano: argumentación – ponderación – argumentación”. Formulé luego, tres tesis que intentaban justificar la afirmación anterior. Luego de ellas, oídas que fueron por el profesor Alexy no he merecido reproche.
Por la tarde del día 20, en la UNT la conferencia del Profesor llevó por título “Un concepto no positivista de los derechos fundamentales”, en la que desarrollo de la dignidad humana, ocupó un lugar especial.

Los espacios no académicos con Alexy, mostraron la alegría de un hombre de 74 años, que ha tenido grandes sufrimientos afectivos en su vida, el fallecimiento de su esposa e hija en pocos años no es un dato menor; pero sin embargo, tiene una gran esperanza y alegría en lo que hace y notable contracción al estudio constante. A cada pregunta que se le formula, su respuesta encontraba un inicio reflexivo lejano y en varias de ellas, el grado cero de la misma, es la guerra y la Alemania nazi.
Junto a él, hemos estado en esos días, además de los ya nombrados profesores E. Llugdar y S. Díaz Ricci, el Dr. Pablo Lucatelli, quien fue presidente del Comité Ejecutivo y tuvo la responsabilidad de que todo haya funcionado exitosamente. Los cuatro por esos días, compartimos una experiencia que sin duda, será para nuestra memoria inolvidable por lo académico, por lo social y por sobre todo, porque creemos que el conocimiento que no se comparte no se enriquece. A ellos, incluido el profesor Robert Alexy, mi agradecimiento por habérmelo permitido.

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