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El padre de las reglas del juego

Aplicó su conocimiento jurídico para regular el deporte más popular del mundo

Por Luis R. Carranza Torres

La figura de Ebenezer Cobb Morley pasa desapercibida para muchos. No debería. Vemos más que seguido mucha de su obra, en las reglas del fútbol.
Nacido en el número 10 de Garden Square, en la calle Princess de Kingston upon Hull, Yorkshire del Este, norte de Inglaterra, un 16 de agosto de 1831, combinó el derecho con los deportes en más de un sentido. Era el mayor de cuatro hermanos y desde joven demostró mucho interés y aptitud para la práctica deportiva.
Estudió derecho en su nativo Hull y a los 27 años se trasladó a Londres, justo el año cuando una epidemia de peste asoló la ciudad. Instalado en el distrito de Barnes, su entusiasmo por el deporte y la cercanía del río Támesis lo llevaron primeramente a la práctica del deporte del remo. Su parte jurídica le llevó, pareja a tal pasión, a organizar en 1861 el club Barnes and Mortlake Regatta.
Pero no sería este deporte sino otro el que dejaría una huella que sigue hasta nuestros días. Al año siguiente se contaría entre los fundadores del Barnes Football Club, de cuyo equipo llegaría a ser capitán.
Abogado de profesión, quiso dar orden a este juego y dotarlo de previsibilidad. Por entonces el fútbol no era sino una práctica que sólo tenía unos pocos años desde sus inicios, cuyas lides se movían entre el caos y la violencia; más como una práctica de pugilato que de jugar a la pelota.
Ebenezer escribió una carta al diario Bell’s Life of London pidiendo, en unas pocas y concisas líneas, que se estableciera una institución que regulara el fútbol y normara los aspectos de éste, recogiendo como ejemplo el críquet.

Como respuesta directa a ese pedido, el 26 de octubre de 1863 se produjo una reunión en la taberna Freemason’s de Londres, situada por entonces en el número 61 de Great Queen Street. Era el lugar de reunión por antonomasia para los primigenios futboleros de la ciudad. Además de Morley por el Barnes, asistieron otros representantes de los principales clubes del momentos, como el Crystal Palace, los Crusaders, Blackheath, Kensington School, Perceval House, War Office, Charterhouse y No Names of Kilburn, entre otros.
El boceto inicial contenía 23 normas para observar en la práctica del fútbol, que finalmente fueron reducidas a 13, después de acaloradas discusiones, cerveza mediante. Allí se establecían aspectos esenciales tales como la duración del partido, las medidas del terreno de juego, el número de jugadores y las indumentarias de los equipos, entre otras. Dichas normas fueron compendiadas en un escrito a mano alzada titulado Las leyes del juego (The laws of the game), que eran la primera regulación de la Football Association, creada en ese mismo día y reunión, la institución reguladora más antigua del fútbol y que persiste hasta nuestros días.
Las principales diferencias fueron sobre cómo reducir la violencia en el campo de juego. No todas las opiniones coincidían al respecto. Mister Campbell, del club Blackheath, defendió enfáticamente la posibilidad de utilizar la pierna como arma contra el rival (“hackthefront of theleg”, literalmente en el original en inglés), por resultar algo demostrativo de lo que entendió como la “dureza masculina” propia del deporte. Su postura recibió apoyos de otros clubes que entendían que sin tal permisión, “el juego y el coraje” se irían al mismo demonio -“contribuyendo a que los franceses ganen con dos semanas de práctica física”-. Pese a tales apoyos, la propuesta no prosperó y en la norma 13 se prohibió incluso el uso de “clavos o placas de hierro que sobresalgan en las suelas o los tacones de las botas”.

La primera aplicación, en forma experimental, de tal reglamento, fue el 19 de diciembre de 1863 en el partido disputado al efecto entre los clubes Barnes y Richmond, que acabó sin goles. Ebenezer participó de él en calidad de jugador en la lid. Luego le seguiría otro, ya de carácter oficial, entre una selección de jugadores de los clubes de Londres y el Sheffield, ciudad que se regía hasta la fecha por sus propias leyes futboleras. El encuentro se llevó a cabo en Battersea Park el 31 de marzo de 1866, alzándose con la victoria los capitalinos por dos tantos a cero con un gol del propio Morley, por entonces, además de jugador, también secretario honorario de la Football Association. Ocuparía dicho cargo hasta 1866, siendo su presidente luego desde 1867 hasta 1874.
A la par de su pasión deportiva, Ebenezer se mantuvo en el terreno jurídico, ocupando un puesto en el Consejo del Condado de Surrey entre 1903 a 1919 y desempeñándose luego como juez de Paz.
Como diría Charles William Alcock unas décadas después, en 1906, en el artículo The Principal Amateur Clubs of the Past: “Es claro que al Club Barnes nunca se le ha hecho justicia por el espléndido trabajo que hizo para la Asociación de Fútbol en sus inicios. El primer código de reglas fue formulado por el señor E. C. Morley, el primer secretario honorario, un caballero entendido en la ley, que posteriormente tuvo una promoción bien merecida a la presidencia de la Asociación de Fútbol”.
Ya consagrado como la mente jurídica luego de “las reglas del juego” en el fútbol, Ebenezer Cobb Morley murió sin descendencia el 20 de noviembre de 1924, a la edad de 93 años, en la localidad de Richmond. Pero sus reglas lo sobreviven hasta nuestros días

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